El trayecto desde St. Michael on Sea hasta Unkommas se hace muy corto, en apenas una hora nos encontramos nuevamente buscando el centro de buceo con el que habíamos contratado las inmersiones y la guest house Aliwal Cottages, que sería nuestro hogar durante los próximos 3 días...

El centro, Sea Fever, está situado en la avenida principal de Unkommas, no tiene perdida porque es bastante grande y el logotipo del mismo es una enorme rana con equipo de buceo,

Hablamos con la responsable que nos facilita las hojas de inscripción habituales, le presentamos la documentación (titulación, seguro) nos indica los horarios de las inmersiones y nos acompaña para visitar las instalaciones..

El Sea Fever se divide en tres zonas:

- En la entrada principal hay una zona donde se encuentra la recepción, oficina, zona de descanso, zona de entrega de material y zona de entrega de botellas.

- A través de ella se llega a otra zona donde se encuentran los vestuarios, baños y la zona de guardería de equipos.

- Y a través de la anterior o por una gran puerta que da directamente a la calle llegamos a una tercera zona donde encontramos la terraza, en la que endulzaremos y mantendremos los equipos secándose al aire libre hasta que se lleven a la "guardería de material", y una piscina donde imparten las clases practicas de los cursos. Esta tiene un lateral con cristales y a través de ellos, desde la zona de recepción, se ve a los buceadores cuando están en el fondo realizando los ejercicios.

Una vez visitado el centro, que está en unas condiciones bastante aceptables descargamos los equipos del coche y dejamos todo preparado para el día siguiente.

Siguiendo las precisas indicaciones que llevamos en la documentación del viaje, en menos de cinco minutos atravesando Unkommas,  llegamos a Aliwal Cottages. Esta guest house es diferente a las tres en las que hemos estado. Es una parcela en la que encontramos un chalet principal (que alquilan para 4 o 6 personas, decorado con motivos tribales sudafricanos) y tres chalets mas pequeños (para dos personas, con salón-cocina, baño y dormitorio), uno de los cuales será nuestra residencia los próximos días.

Los dueños, Donna y Trevor (otra agradable pareja de sudafricanos) tras acomodarnos en nuestro chalet y enseñarnos las instalaciones comunes (disponemos de aparcamiento, barbacoa e incluso de una zona donde poder endulzar y colgar los equipos de buceo) nos indican donde podemos ir a cenar.

Unkommas es un pueblo muy pequeño y todos los turistas que por allí paran (en su mayoría buceadores y/o acompañantes de los mismos) van a cenar al mismo (y quizá único) sitio; "Sabastian" un bar-restaurante-grill-pub, de decoración muy subacuatica pero bastante hortera, en la que por un precio razonable (caro para los lugareños, pero aceptable para los turistas) puedes cenar y/o tomarte unas cervezas con los compañeros de inmersión.

De su carta cabe destacar los enormes filetones de carne, las costillas que pueden tomarse con múltiples salsas y las distintas variedades de cerveza.

Antes de cenar, aprovechando que todavía quedaban un par de horas de luz, decidimos dar una vuelta por el pueblo para comprar agua (aunque era potable en todos los sitios donde estuvimos, por precaución preferimos consumir agua embotellada) y alguna cosilla para picar.

Entramos en una de las pequeñas tiendas locales y entre caras de asombro y sonrisas (no debe ser muy habitual que los turistas entren en este tipo de tiendas, ya que hay un par de supermercados mas grandes en el pueblo) nos atendieron atentamente. Pudimos abastecernos de agua, zumos, pan, embutido, galletas...

Recorrimos el resto del pueblo comprobando que, además de ser bastante pequeño, se ve mas población de color que en St. Michael, Hermanus o Gaansbai. Las construcciones, en general, tienen un aspecto mas descuidado, no se ven tiendas ni bares para turistas (salvo el Sabastian) en definitiva se acerca mas a la imagen que teníamos de Sudáfrica.

Hay bastante movimiento de gente por las calles, en la "plaza del pueblo" además de un supermercado de la cadena "Spar" y un par de bancos podemos encontrar una "estación" de autobuses colectivos (pequeñas furgonetas de 9 plazas que van recogiendo y dejando gente en paradas no establecidas; en definitiva, que te recogen donde les pares y te paran donde tu quieras) y una estación de tren. Con lo cual el movimiento de gente a determinadas horas del día resulta extraordinario para un sitio tan pequeño.

Aparte de lo indicado, entre otras cosas, Unkommas tiene dos gasolineras, dato muy interesante ya que la mayoría de los turistas realizan los desplazamientos en coche de alquiler y siempre conviene salir de viaje con el deposito lleno.

Llega la hora de cenar, nos acercamos al famoso "Sabastian" y comprobamos que todos los allí presentes son turistas (me atrevo a asegurar que todos buceadores o acompañantes), encontramos otra pareja de españoles con la que compartimos información, siempre útil, sobre el Parque Kruguer y tras los postres nos retiramos a descansar... Mañana tenemos cita con los "raggies".

Amanece un día parcialmente nublado, cuando nos vamos acercando al centro de buceo comprobamos que aquí tampoco van a resultar cómodos los trayectos en la zodiac, el mar esta "fuerte... muy fuerte".

Una vez en el centro, mientras vamos preparando los equipos empezamos a conocer a los que fueron nuestros compañeros fijos de inmersión los tres días y medio que buceamos allí, el primero en llegar; Fernando, un encantador sevillano que estaba haciendo el viaje por Sudáfrica solo (aunque con su innata simpatía tarda poco en conocer gente allí donde va). Luego aparece una  pareja de fotógrafos subacuaticos holandeses, Janny y Bruno Bosman, con un sentido del humor increíble  y finalmente, en el transporte que nos lleva hasta el punto de embarque conocemos a David, un francés divertidísimo que hablaba nuestro idioma por los codos, incluyendo chistes, chascarrillos y "tacos" (tiene familia en España de ahí su peculiar conocimiento del idioma).

Al día siguiente aparecerían Susana y Pedro una pareja de catalanes muy majos que completaron el grupo fijo, el resto de la embarcación se llenaba con el dive master, gente que estaba haciendo un curso y varios buceadores que no repitieron con nosotros.

BUCEANDO EN ALIWAL SHOAL

Una vez tenemos preparado el equipo lo acercamos a la zodiac, que se encuentra en un remolque en la puerta del centro de buceo, y se lo entregamos a uno de los "porteadores" que lo coloca y asegura en la embarcación.

NOTA: Sin animo de hacer ningún comentario con connotaciones racistas, nada mas lejos de mi intención, aclarar que en el centro; los trabajos de carga, descarga, limpieza... es decir los trabajos pesados, los realizaban personas de color. Los trabajos de "responsabilidad" ó menos duros, los realizaban los blancos.

Una vez estamos todos preparados montamos, un poco apretados, en un jeep descubierto que lleva en el remolque nuestra embarcación y nos dirigimos a la desembocadura del río. Este trayecto dura unos cinco minutos tras los cuales bajamos y esperamos a que acerquen la zodiac al agua y la bajen del remolque.

Con la zodiac preparada en el agua, el dive master nos da una explicación de lo que va a ser la inmersión (luego no coincide nada con lo que dice, al menos en nuestro caso no coincidía) tras la cual nos metemos todos en el río, según esté la marea aún nos tocará empujar la zodiac hasta que haya calado suficiente o podremos subir directamente a la embarcación (de todo hubo).

cortesia de: Miguel J. Gonzalez
cortesia de: Miguel J. Gonzalez

Una vez acomodados y sujetos los pies en las cintas clavadas en la cubierta de la zodiac, nos agarramos bien y el capitán comienza a calentar motores, dando incluso un par de giros en el cauce del río a toda velocidad para comprobar que todo está en perfectas condiciones.

Nos asomamos lentamente a la desembocadura y vemos las cinco ó seis filas de olas que rompen salvajemente en la playa de Unkommas. El capitán pacientemente analiza la situación, las cuenta, busca una vía para salir a través de ellas y cuando la encuentra, acelera a tope y saltando sobre ellas ó esquivándolas, tras dos o tres minutos de una cierta tensión logramos atravesar el rompiente y nos encontramos ya en mar abierto.

cortesia de: Miguel J. Gonzalez

Una travesía de unos veinte minutos, a bastante velocidad, en un mar que solo estuvo "mas o menos tranquilo" un día, llegamos a Aliwal Shoal un "bajo" distante 5 Km. mar adentro.

Los preparativos son similares a Protea Banks, pero bastante mas relajados y coherentes, la embarcación se detiene antes de llegar al punto exacto de destino, nos preparamos con todo el equipo puesto incluyendo cámaras, focos y todos los accesorios con los que que deseemos sumergirnos, nos agarramos bien, nos lleva lentamente hasta el punto exacto y TODOS a la vez nos lanzamos al agua. En superficie comprobamos rápidamente que esta todo en orden y cuando estamos todos "OK" el Dive Master inicia el descenso (el lleva una boya que se verá en superficie y que indicará nuestra posición en todo momento) y todos vamos detrás de él hasta llegar al fondo que volveremos a parar y chequear nuevamente, antes de comenzar la inmersión.

cortesia de: Miguel J. Gonzalez

NOTA: Un de los Dive Master, un chico jovencito -como el de Protea Banks-, en la segunda inmersión que hicimos se perdió (aquí si tenía delito, era muchísimo mas difícil perderse ) y como debe ser costumbre por allí, tampoco lo reconoció ni lo comunico al grupo, con lo cual nos pasamos toda la inmersión desconcertados intentando buscar las referencias que él, en superficie nos había indicado, dudando de si realmente habíamos entendido el briefing que nos dio en su "ingles sudafricano".

Pero bueno, como tiburones había en todos los sitios, no le dimos mucha mas importancia después, eso si, de comentarlo todos los compañeros en la zodiac. Al otro Dive Master; Graham Powell, el dueño, la mayoría de las veces no le importaba la inmersión del grupo y estaba pendiente únicamente de su curso, que aprovechando la coyuntura impartía en esa inmersión.

Elegía el punto de buceo en función de la conveniencia suya para que le resultara cómodo para su curso, con lo cual a mitad de la inmersión, le daba la boya a alguien y continuábamos la inmersión solos, ya que acabábamos hartos de esperarle. Con lo cual la inmersión nunca era como la habíamos planeado en superficie. De las siete inmersiones que realizamos con este centro de buceo, cuatro de ellas las acabamos, llevando la boya uno de los que no pertenecíamos al CURSO, en lugar de el Dive Master como hubiera sido lo lógico.

Tras estas aclaraciones, continuemos con la inmersión. La visibilidad era variable (en los días que estuvimos, osciló entre 12 y 18 metros) pero siempre con partículas en suspensión, como para nuestra desgracia bien se aprecia en la mayoría de las fotografías. La temperatura del agua oscilaba entre los 19 - 20º C. Llevábamos trajes semi secos de 7 mm. y no se pasaba frío, aún en inmersiones de mas de una hora de duración. Las botellas que se utilizan son las mismas que en Protea Banks, 12 l. de aluminio que unido a la diferencia de salinidad con respecto al Mediterráneo (normalmente nuestro mar de buceo en España) obligaban a revisar el lastre que habitualmente utilizamos.

Con todos estos parámetros comenzamos a seguir al Dive Master, encontrándonos con los primeros representantes de la fauna local, no mucha la verdad. Para la distancia a la que nos encontramos de la costa y teniendo en cuenta que esto es un "bajo" que aparece en medio del mar, pensábamos que la fauna sería mas abundante y estaría mas concentrada. 

Pero a los pocos minutos, empieza el espectáculo, la razón que nos había llevado a  Aliwal Shoal; los "Raggies"... Tres ejemplares de unos dos metros y medio se mantienen entre dos aguas, dejándose "acunar" por el mar de fondo, nos vamos acercando, no se mueven, mantenemos la posición junto a ellos permitiéndonos fotografiarles tranquilamente... Es increíble.

Continuamos la inmersión, aunque yo de vez en cuando me vuelvo para no perder de vista a nuestros nuevos compañeros... ¿Para qué?... Ya tenemos otros dos, esta ocasión se cruzan nadando elegantemente delante de nosotros, nos acercamos les fotografiamos y les acompañamos apreciando los dientes tan aterradores que tienen, no son grandes pero da la sensación de que tienen tantos que nos les quepan en la boca y por ello los llevan todos por fuera... Es impresionante.

En principio; de día y sin provocación previa no son agresivos, pero con el aspecto que tienen, su cara de mala leche, los dientes y que no olvidemos que son tiburones, el primer encuentro da un poco de respeto... Una vez coges confianza, en cuanto has visto un par de ellos, empieza lo peor; es tanta la tranquilidad que dan que se pueden hacer fotos a menos de medio metro de ellos sin ningún problema (también lo obliga las condiciones del agua y nuestro limitado equipo de fotografía).

Seguimos buceando entre Raggies, podemos ver una tortuga y peces de arrecife, conocidos nuestros de otros destinos. El tiempo pasa y llega la hora de ascender, parada de seguridad a cinco metros y a la embarcación.

Entre comentarios de admiración por los tiburones el viaje de regreso se hace muy corto y ya nos encontramos en la difícil entrada a la desembocadura del río.

 

El procedimiento de entrada se repetirá en todas las inmersiones, parada, observación, control de la cadencia de las olas, motor a todo gas y a saltar, esquivar o surfear las olas hasta la orilla (según se encuentre la marea entramos en el cauce del río o nos "incrustamos" en arena de la playa de forma parecida a la experimentada en Protea Banks). Cargan la zodiac en el remolque y al centro de buceo. Una vez allí, descargamos los equipos, nos cambiamos, nos "endulzamos" en la ducha de la terraza con agua templada y disponemos de dos horas para almorzar, lo tenemos pagado en el hotel que hay junto al centro, así que allí nos acercamos a comer algo y tomar un te calentito (hemos pasado mas frío en la barca que debajo del agua y hay que recuperar la temperatura corporal antes de la segunda y ultima inmersión del día).

A las 2 estamos de nuevo en el centro repitiendo el ritual; equiparnos, montar en el Jeep, recibir un briefing que no se va a ejecutar, empujar la barca, salida de "parque de atracciones" hasta mar abierto, travesía movida, preparados y de nuevo al agua... Este ritual se repetiría en todas las inmersiones.

En una de las salidas, una vez iniciada la maniobra de aceleración en busca de las olas, el capitán viendo que una ola no hacia lo que tenia previsto, se vio obligado a abortar la maniobra virando en redondo y acelerando a tope delante de la ola para que esta no nos arrollara, con la consiguiente tensión en el ambiente ya que la altura de la misma era considerable y nos podía haber hecho pasar un rato muy desagradable si nos hubiera pillado de lleno. Aún con estos pequeños sustos, las salidas y entradas a la costa tenían mucho encanto, aparte de demostrar la profesionalidad y pericia del capitán de la embarcación.

Nuevamente en el agua, en este destino llama poderosamente la atención, la facilidad  para acercarse a los tiburones. En ocasiones "olvidas" que se trata de un depredador y te amoldas a la cadencia de nado que tienen estos animales, muy lento salvo que se les provoque ó estén "cazando", y puedes compartir con ellos un paseo a menos de un metro de sus impresionantes mandíbulas.

En resumen, las inmersiones estuvieron bastante bien, pero solo por la presencia de los raggies, que tanto en cantidad como en tamaño cubrían las expectativas del buceador mas exigente. En una de las inmersiones tuve la inolvidable experiencia de estar durante cinco minutos en una especie de crater submarino rodeado por seis ejemplares de unos dos metros y medio que daban vueltas tranquilamente a mi alrededor mientras permanecía de rodillas en el fondo... Una maravilla. El resto de la fauna, en diversidad estaba bien, ya que pudimos observar un buen numero de especies arrecifales pero la cantidad de individuos era inferior a lo que nosotros imaginábamos.

El fondo, bajo nuestro punto de vista, no tiene un encanto especial comparado con el de otros destinos que hemos visitado. Aliwal Shoal se formo hace 15.000 años por unas dunas sumergidas que se fueron solidificando con el paso de los años. El fondo es oscuro y aunque está colonizado por multitud de organismos no es excesivamente llamativo, insisto, comparado con el de otros destinos que hemos visitado.

Además de las diferentes especies arrecifales que podemos encontrar, cabe destacar la presencia de tortugas (vimos todos los días), enormes morenas, rayas, mantas y gigantes "meros patata" que, aunque nosotros no los vimos si son habituales de algún punto concreto de inmersión en la zona, al que nosotros no fuimos, debido a la desidia del dueño del centro, que repitió sitios dejándonos otros igualmente interesantes en el tintero.

En una de las inmersiones oímos durante bastante tiempo delfines y una pareja del grupo, los holandeses concretamente, llegaron a verlos estando a unos cuantos metros de ellos.

De todas formas creo que lo mas característico, emocionante e irrepetible (dudo que exista un sitio en el mundo donde se pueda bucear con tantos y tan cerca) son los tiburones toro o "raggies" (carcharias taurus) que en definitiva era lo que mas nos animaba a conocer Aliwal Shoal.

En los alrededores de Unkommas únicamente visitamos una granja de cocodrilos cercana que aunque en honor a la verdad, tiene la apariencia de un zoo, te permite ver infinidad de cocodrilos de todos los tamaños a una distancia sorprendentemente corta.

También se pueden visitar un par de reservas que están a una hora en coche aproximadamente, pero nos comentaron en el centro de buceo que no eran "nada del otro mundo", cerraban muy pronto y ya que íbamos a estar en la mejor reserva que tienen allí (Parque Kruger), pensamos que no merecía la pena.

Si queremos comprar souvenirs a un precio muy razonable, en la autopista que une Unkommas con Durban, en el primer área de servicio, encontramos multitud de "cabañas" donde podemos encontrar mascaras de madera, estatuas y una gran variedad de objetos "típicos" a un precio muy razonable. Se puede regatear algo el precio, pero no como en Egipto, aquí son muchísimo mas serios para esos temas.

El ultimo día, en teoría deberíamos haber madrugado y tomado rumbo hacia el Kruger a primera hora de la mañana. Pero decidimos despedirnos de los tiburones con una ultima inmersión. El tiempo estaba peor, llovía ligeramente, hacia bastante aire y el mar estaba muy fuerte... Los preparativos de la inmersión transcurrieron como en días anteriores, con mas pena porque era la ultima pero todo se repetía. Nos costó un poco mas de lo habitual salir de la costa. Ya en el agua el tema no mejoraba, poca visibilidad y un mar de fondo impresionante, te desplazaba no solo hacia delante o atrás como es habitual, también te subía ó bajaba 2-3 metros con lo cual estabas compensando todo el tiempo. Esto nos llegó a poner en un apuro con los tiburones ya que nos introdujimos tres buceadores a fotografiarles en una gran grieta donde se encontraban cinco hermosos ejemplares y el mar de fondo en uno de sus fuertes golpes logró hacer un amasijo de buceadores y tiburones que no agradó a ninguno (ni a ellos ni a nosotros). El aire y el tiempo se acababa, tras 70 minutos de emoción decíamos adiós al buceo en Aliwal Shoal...