" Cuando comienzas en el mundo del submarinismo, no eres consciente, o al menos yo no lo era en aquel momento, de lo que esta actividad puede llegar a cambiar tu vida..."

¿Quién me iba a decir que mis pies andarían sobre la misma arena que pisó Lawrence de Arabia? En diciembre de 1994 y transcurrido apenas un mes desde la finalización de mi curso de buceador de 2 ª restringido (última promoción que lo hizo y que aquel año se convalidó con el 2** actual) recibí en casa una carta de mi club de buceo (Cormorán de Madrid), donde indicaban las próximas actividades que iban a organizar.

Coincidiendo con las vacaciones de Navidad tenían previsto un viaje a Jordania, concretamente a Aqaba (sinceramente, en su momento desconocía que este país tuviera un mar "vivo", y mas aún que fuera "buceable"). Hablando con mi hermana, también compañera del curso de buceo, decidimos que merecía la pena echar mano de los ahorrillos (craso error, cuando se empieza en serio en esto... estás perdido) y bucear en el famosísimo Mar Rojo del que todo el mundo hablaba maravillas.

Así pues, después del curso, con sólo dos inmersiones en nuestro haber, realizadas en Javea, en noviembre y con una visibilidad de 8 - 10 metros (con el tiempo aprendí que eso era una "buena visibilidad"  para Javea) nos disponíamos a tener nuestra primera experiencia de buceo en mares tropicales...

El viaje comenzó donde lo hacen casi todos estos viajes; en el mostrador del aeropuerto de Madrid-Barajas llorando y suplicando para que no nos cobraran exceso de equipaje... Continuó con la explicación al Guardia Civil del control de rayos X de que lo que se veía en la pantalla era simplemente mi regulador y acabó, antes de acomodarnos en el flamante Boing de la Royal Jordanian, con un respetuoso pero intenso cacheo por parte del personal de seguridad de la compañía aérea.

Con el tiempo, esta parte del viaje (salvo la del cacheo que no es tan habitual) se ha convertido en una constante en nuestra vida de buceadores.

Después de un "cómodo" viaje de 5 horas de duración en clase turista, llegamos al aeropuerto internacional de Amman donde efectuamos una escala de tres horas antes de partir hacia nuestro destino final, la ciudad costera de Aqaba.

Encajada entre la montaña y el mar, es el único puerto marítimo del país; concretamente es la salida al mar que en uno de los tratados de Oriente Medio dejaron a Jordania cediendo previamente amplias extensiones de desierto a Arabia Saudí.

Como dato curioso podríamos comentar del golfo de Aqaba, que es (creo que sigue siendo, porque con los movimientos de fronteras en los últimos años no me atrevo a asegurarlo) el único sitio del mundo desde donde puedes ver 4 países; Arabia Saudita, Jordania, Israel y Egipto.

La localidad está preparada para el turismo de sol y playa; además, aparte del submarinismo se pueden practicar numerosas actividades acuáticas y está perfectamente comunicada por carretera si queremos realizar extensiones terrestres para ver por ejemplo el desierto de Wadi Rum, Petra, el Mar Muerto o atravesar la frontera con Israel, distante apenas dos kilómetros, y visitar Eilat.

De todo ello deducimos que puede ser un buen destino no sólo para los que como yo somos buceadores compulsivos, sino también para familiares o amigos que quieran disfrutar además de otras cosas...

Las infraestructuras para el turismo son aceptables, a día de hoy disponen de numerosos hoteles, restaurantes, típicos cafés, tiendas, bancos, locutorios telefónicos, hospital... con lo cual, como turista, no vas a echar en falta nada de primera necesidad.

Debemos recordar que al ser un país con una arraigada cultura musulmana, las mujeres no pueden bañarse en bikini en las playas públicas, pero en cambio si podrán hacerlo en las playas privadas de los hoteles.

En el caso de que el hotel no tenga playa privada, por poco dinero te dejan pasar a la de alguno que si que disponga de ella.

Así mismo es muy curioso para los occidentales que vivimos en ciudades acostumbrados a las "grandes superficies", su mercado y en general sus tiendas (donde los lugareños realizan sus compras habituales).

Encontramos bastantes joyerías donde se puede comprar oro y piedras preciosas y, por lo que comentó algún compañero, a precios más asequibles que en España (al menos en el año 94 que fue cuando estuve allí).

La sensación de seguridad en esta localidad, como en la mayoría de los sitios turísticos de países musulmanes, es bastante aceptable. Ver policías o militares armados por las calles es habitual y aunque al principio pueda resultar un poco chocante, te "acostumbras" a su presencia.

La población, en general, es agradable con los extranjeros, entre otras cosas porque la fuente principal de ingresos de esta localidad es el turismo (ya sea nacional o internacional) y aunque los dueños de negocios (tiendas, cafés, restaurantes, taxistas...), como es lógico, intentan "venderse" como pueden para que compres en sus tiendas o consumas en sus locales, no tiene ni punto de comparación con la persecución a la que se ve sometido el turista en otros países como Marruecos, Túnez o Egipto, en los que al final acabas un poco harto de lo pesados que se ponen los vendedores.

Estábamos alojados en la cadena de hoteles Aquamarina que disponía de tres establecimientos: uno en la misma playa, junto al centro de buceo y los otros dos en el interior de la población.

El nuestro, el Aquamarina III, era uno de los situados en el interior y para ir hasta el centro de buceo, en el Aquamarina I, debíamos avisar en recepción y un mini-bus propiedad de la cadena hotelera, que realizaba el transporte entre sus establecimientos, venia a buscarnos.

Una frase que era repetida sistemáticamente por el recepcionista cuando llevábamos esperando un cuarto de hora a que apareciera el dichoso autobús era "Dont worry, the bus is comming". El "bus" estuvo "comming" todas las veces que lo necesitamos y el grupo pasó casi tanto tiempo esperándolo como buceando.

Fuera de estas situaciones curiosas, en general las instalaciones de los Aquamarina estaban bastante decentes, las habitaciones del hotel eran amplias, cómodas y limpias.

La comida (teníamos contratado el desayuno y la cena) estaba bastante bien, era buffet libre, había un poco de todo y especialidades autóctonas, raras para nuestro paladar y estómago, pero que resultaban curiosas, si no tienes problemas gástricos. En el Aquamarina I, donde estaba situado el centro de buceo, había playa de finísima arena, restaurantes y un centro donde poder practicar otras actividades acuáticas (vela, wind surf...). Si vuestro destino de buceo fuera Aqaba, mi recomendación personal es que os alojéis en este hotel (si alguno del grupo no bucea, tiene más cosas para hacer cerca del mismo, y para los que buceamos es mucho mas cómodo, ya que desde la cama al centro de buceo tardas 2 minutos y además sin el famoso "bus is comming").

EL BUCEO EN EL GOLFO DE AQABA

Los recuerdos que tengo del buceo allí son maravillosos, no en vano fueron las primeras inmersiones en las que realmente empezaba a disfrutar de este deporte. Recuerdo haber leído en aquella época en una revista especializada, algo que en poco tiempo fui experimentando personalmente y con lo que estoy plenamente de acuerdo: "en la primera inmersión que haces, te preocupas un  90% del equipo y un 10% de disfrutar en sí de la inmersión", estos porcentajes van cambiando con la experiencia que vas adquiriendo, hasta que llegas a "preocuparte del equipo un 10% y de disfrutar de la inmersión el 90%". Luego, si te "enganchas" a hacer fotos debajo del agua, te preocupas un 90% de las fotos y un 10% de disfrutar (con lo cual todo lo ganado lo pierdes a cambio de unas fotos no siempre agradecidas, al menos en mi caso).

Una vez acomodados en el hotel, nos acercamos hasta el centro de buceo, muy bien acondicionado comparado con lo que se veía en aquella época por nuestras costas. Tras una visita a las instalaciones y las presentaciones de rigor procedimos a registrarnos aportando cada uno de nosotros la titulación y el seguro (en este aspecto demostraron los responsables del centro un desconocimiento total de la documentación oficial de buceo, ya que uno de los compañeros se registro con la tarjeta abono-transportes de la Comunidad de Madrid y se miraban asombrados por la cantidad de estrellas que tenia su "título").

Después del chequeo de nuestros equipos y proceder a la elección del lastre (mar nuevo-lastre nuevo) fuimos subiendo al barco (un yate a motor de unos 12 metros de eslora, cómodo para los trayectos que íbamos a hacer, mas aún teniendo en cuenta que era sólo para nuestro grupo de 15 buceadores).

El funcionamiento era el siguiente: normalmente se realizaban dos inmersiones con un intervalo en superficie entre ellas de 1,30-2 horas (a todas luces insuficientes si utilizas tablas de descompresión en lugar de una computadora) y regresábamos a puerto a la hora de comer teniendo la tarde libre para ver la ciudad, tomar el sol,  hacer excursiones o realizar otras actividades acuáticas que ofrecía este magnífico lugar.

Nuestra primera inmersión en Aqaba sería el check-dive*, obligatorio independientemente de la titulación que tuvieras. Lo hicimos en un sitio bastante bastante "flojo" visto lo visto después; Fisherman's Hek, pero era mi primera inmersión en mar tropical y sólo la sensación al descender con esa flamante visibilidad de 25-30 metros y esos fondos coralinos, merecía la pena. No había mucha vida, pero bueno, era el peor punto de buceo que tenían.

Los más "noveles" en el tema éramos mi hermana y yo, y no debimos hacerlo muy mal porque a partir de esa inmersión buceamos por nuestra cuenta sin la, en ocasiones incomoda, presencia del dive-master local.

* El check-dive, para el que no haya tenido la experiencia, es la primera inmersión que se realiza en el destino y en la que el dive-master "evalúa" el nivel del grupo con el que va a bucear. En estos mares tropicales se suele hacer independientemente de la titulación que tengas y es un buen momento para ajustarnos el lastre y revisar el perfecto funcionamiento del equipo (muy importante sobre todo cuando se está en un crucero vida abordo, ya que después de esta inmersión, que se suele realizar cerca del punto de partida del crucero, comienza el "buceo en serio", se alejan de la costa y resulta prácticamente imposible regresar a tierra para comprar material o reparar esa avería de última hora).

Un total de 12 inmersiones, incluyendo una nocturna, en 5 días, buceando en tres países (Jordania, Egipto -Isla del Faraón- y Arabia Saudita -ya que nos colamos sin querer unos 500 metros en el país haciendo la inmersión Saudi Border-), nos permitió llevarnos una idea bastante aproximada de la fauna y flora submarinas en el golfo de Aqaba.

Cortesia de Alfredo Tutor

Insisto en que mi tercera inmersión como "buzo acreditado" fue allí, con lo cual podéis imaginar que para mí, absolutamente TODO lo que vi me pareció impresionante.

El resto de los compañeros, con más experiencia buceando fuera de nuestras fronteras, nos dijeron que el buceo allí era peor que más al sur, por ejemplo en Sharm el Sheik o Hurghada. Yo sólo pensaba que si "esto era peor", y a mí me parecía el paraíso, ¿qué sería lo "mejor"? Con el tiempo he ido visitando nuevos destinos en el mismo Mar Rojo y les doy la razón, pero éste era mi primer viaje...

Después del check dive en Fisherman´s Hek, el dive-master nos dejó ir a nuestro aire, no olvidemos que en el grupo de 15 personas viajaban 6 instructores y varios buceadores tres estrellas, suponemos que o bien no lo hicimos tan mal o que la falta de experiencia de mi hermana y mía debió quedar "camuflada" entre ese "firmamento repleto de estrellas".

Por una razón u otra, el resto de las inmersiones las hicimos solos como compañeros mi hermana y yo. Aunque a partir del segundo día, un compañero del viaje, Alfredo (Freddysub), que a día de hoy es mi cuñado (con lo cual creo que tenia más interés por mi hermana que el de únicamente bucear) y su compañera de inmersión, se unieron a nosotros, o mas bien nos unimos nosotros a ellos, formando un grupo de cuatro buzos que realizamos las inmersiones juntos, bueno, salvo las paradas de descompresión que, al realizarlas siguiendo escrupulosamente las tablas por no disponer de computadora y tener interés en coger soltura con las mismas, nadie nos esperaba a mi hermana y a mi, y allí nos quedábamos discutiendo con las tablas, profundímetro y reloj en mano, sobre cuál era el tiempo exacto de parada que debíamos hacer.

Quiero agradecer a Alfredo Tutor (Freddysub) las fotografías submarinas que acompañan a este texto. Yo, por suerte para mi compañera, en esa época sólo me ocupaba de disfrutar de la inmersión, del compañero y de mis "constantes vitales" que con tantas emociones se le olvidaba a uno en ocasiones hasta respirar.

En Ship Wreck (el naufragio) como en el centro de buceo denominaban la inmersión, pudimos disfrutar de un enorme arrecife artificial, que es realmente en lo que se había convertido al hundirse, el buque de carga Cedar Price de 110 metros de eslora y 20 de manga. Colonizado por infinidad de organismos, entre otros destacaban los numerosos peces león y escorpión que descansaban en su cubierta.

Del resto de las inmersiones comentar que en Power station, donde además tuve la suerte de hacer al día siguiente mi primera nocturna, había un cortado impresionante que bajaba hasta los 400 metros en el que, con un poco de suerte, podías encontrar algún "bicho" mas grande, de paso.

En Saudi border, sin darnos cuenta, atravesamos la frontera submarina y paseamos un buen trecho bajo las aguas saudíes. Acuarium, Principe Abdula y Gorgonia II (el nombre de gorgonia, en singular, era porque para nuestra sorpresa sólo había una...) completaron nuestras inmersiones en Aqaba.

Cortesia de Alfredo Tutor

En Pharoah's island, hicimos dos inmersiones. Para mí, tuvieron un aliciente extra, estábamos buceando en otro país, ya que la isla pertenecía a Egipto y aunque fuera el mismo mar, siendo otro país se supone que los peces "eran egipcios" y eso tenia su encanto.

La visibilidad muy buena, la temperatura del agua unos 21ºC y en general, los fondos muy parecidos a los de Aqaba, quizá con algo más de vida.

El recuerdo mas impactante que tengo de las dos inmersiones en la isla del faraón, fue ver a los turistas nadando y chapoteando tranquilamente un par de metros por encima de unas enormes barracudas de más de un metro de longitud que, entre dos aguas, esperaban "su comida". Ese día prometí que nunca me bañaría en un mar tropical, no al menos sin mis gafas de bucear para, por lo menos, poder ver qué me puede morder...

No podía pedir más: en el Mar Rojo había disfrutado en pleno mes de diciembre de una visibilidad y claridad del agua excelente, de una temperatura entre 20 y 23 ºC y de mi primer contacto con la flora y fauna tropicales, que a partir de ese momento tanto he luchado por volver a ver. Pero faltaba algo para rematar mi primer viaje a los "mares tropicales", el postre, la guinda...

MI PRIMERA NOCTURNA

Considero que una buena inmersión nocturna es una experiencia inolvidable. De todas las que he realizado hasta la fecha, ésta es sin duda la que recuerdo con más emoción, no en vano era la primera... Aunque la visibilidad y la claridad del agua eran impresionantes "aquello" estaba muy oscuro, seguro que había alrededor nuestro muchos bichos "dispuestos a devorarnos" y yo sólo podría ver el trozo de mar que iluminaba mi humilde linterna alquilada...

Cortesia de Alfredo Tutor

Como ya he comentado, en el golfo de Aqaba confluyen cuatro países con sus respectivas fronteras, tanto en tierra como en el mar. En tierra es muy fácil de identificar porque, por ejemplo; en la de Jordania con Israel, de la que vimos un buen tramo cuando fuimos a visitar Petra, cada país tiene colocada una alambrada en todo el recorrido de la frontera y entre las dos alambradas, que distan aproximadamente 500 m. una de la otra, queda un terreno que es considerado "tierra de nadie".

Cada ciertos metros existía una "garita" con un par de guardias bien armados y durante todo el día patrullan junto a la alambrada vehículos todo-terreno armados con ametralladoras de gran calibre.

Contado así puede parecer que los países estuvieran a punto de iniciar en cualquier momento un conflicto bélico...

No era así, pero en 1994 las relaciones entre Israel y Jordania hacia poco tiempo que se habían reestablecido después de muchos años de diferencias entre ambos países y sin haber en ese momento problema alguno, digamos que el ambiente no estaba todavía totalmente relajado.

En el mar, las fronteras son más difíciles de marcar y más aún teniendo en cuenta que la extensión en la que confluyen las cuatro fronteras en el golfo de Aqaba, es bastante pequeña. Este dato se traduce en que durante la noche se veía un constante deambular de pequeñas patrulleras armadas, de los distintos países, en continuo movimiento por lo que parecía ser su "irregular y virtual" frontera...

Cortesia de Alfredo Tutor

Y digo parecía ser, porque presenciamos una discusión, ametralladora en mano, entre dos patrulleras que parecían no llegar a un acuerdo de si las aguas donde se encontraba uno u otro pertenecían realmente a sus respectivos países o habían comenzado, sin querer eso sí, la invasión del país vecino.

Cortesia de Alfredo Tutor

Nosotros, una vez preparados, salimos con nuestro barco desde el embarcadero del centro de buceo y a los dos minutos de navegación fuimos abordados por una patrullera jordana que a gritos con el capitán de nuestro barco debieron llegar al acuerdo de que subiera a nuestra embarcación un soldado armado (imagino que para controlar lo que hacíamos), pero como subió por proa, la iluminación era bastante deficiente y todos nosotros nos encontrábamos en la bañera de popa preparando los equipos, nadie se dió cuenta de la presencia de tan singular acompañante. 

Así la sorpresa nos la fuimos llevando uno a uno cuando salíamos del agua y al subir por la escalerilla del barco la primera visión que teníamos en la cubierta del mismo era la de un soldado "fusil de asalto en mano" que en la penumbra producida por la escasa luz del barco parecía sonreír y darte las buenas noches después del susto que te había pegado con ese "cacharro" entre las manos...

Volviendo a la inmersión nocturna y siguiendo las recomendaciones de nuestros instructores, nos tiramos al agua los primeros y cuando llegamos al fondo, en el momento en que el resto de los compañeros comenzaban su descenso, apagamos nuestras linternas disfrutando de la absoluta oscuridad del mar iluminada únicamente por los pequeños haces de luz de nuestros compañeros descendiendo, fue impresionante. Parecían imágenes sacadas de una película de ciencia ficción. Como cabía esperar, la nocturna en Power Station, fue inolvidable, 60 minutos en un estado de relajación tensa, con los ojos abiertos como platos, descubriendo "bichos extrañísimos" y al ser la primera...

Pues eso, disfrutando de todas las novedades: mis primeros crinoideos abiertos de par en par, los primeros crustáceos  (cangrejos, cigarrones, gambas), sepias "enteras" cazando (no en taquitos como en los bares), peces globo adormilados, lenguados, morenas, peces león y como era de esperar, buscando entre los huecos de los corales, los peces que por el día los había visto "hiperactivos", ahora descansaban... Todo, a la luz de mi humilde linterna alquilada.

Cortesia de Alfredo Tutor

EXTENSIONES EN TIERRA

Intercalándolas con nuestros días de buceo, en el viaje disfrutamos de tres excursiones que teníamos programadas:

ISLA DEL FARAÓN:

Como he indicado, pertenece a Egipto. Está situada a menos de dos horas de navegación de Aqaba  y aprovechamos después de bucear para visitar su "superficie". La isla es realmente un pequeño islote cuyo único atractivo es la fortaleza llamada Salah Eddin El-Ayubi que, como dato histórico podemos comentar, se supone, fue habitada por Saladino. Bajo mi humilde punto de vista, no tenía demasiado interés, pero la visita mereció la pena por las dos inmersiones que hicimos en sus aguas.

DESIERTO DEL WADI RUM:

El Wadi Rum, históricamente adquirió notoria importancia cuando en él, camino de Aqaba para batallar contra los Turcos, acamparon las tropas árabes dirigidas por Faysal de Arabia y comandadas por el legendario Lawrence.

El cine nos acercó este impresionante paraje a través de la famosa película Lawrence de Arabia. Muchos de los exteriores de la misma fueron rodados en los escenarios originales dentro del mismo desierto de Wadi Rum.

No es un desierto corriente de arenas rojas. En lugar de dunas, como cabía esperar, nos encontramos con un paisaje "vertical" en el que predominan los jebel, impresionantes montañas de arenisca con zócalos basálticos. El punto más alto supera los 1.800 metros.

Dos ciudades facilitan la entrada al desierto:  Rum y Diseh.  Rum es un pequeño pueblo beduino situado cerca de Aqaba. Una tarde tras negociar duramente con los propietarios, alquilamos unos taxis y nos fuimos todo el grupo a ver la entrada del Wadi Rum. En la zona hay infinidad de beduinos ofreciéndote todo tipo de paseos, excursiones y estancias en el desierto, durmiendo en tiendas beduinas e incluso dejándote pasar la noche al aire libre recogiéndote por la mañana.

Antes de ir a Jordania, la gente que conocía el Wadi Rum, nos recomendaba que hiciésemos una de esas excursiones y que nos quedáramos a dormir allí para disfrutar de la noche y, sobre todo, ver amanecer en el desierto del Wadi Rum, un espectáculo maravilloso; pero no disponíamos del tiempo suficiente y nos tuvimos que conformar con dar un largo paseo caminando por toda la zona hasta llegar a las mismas puertas del desierto.

Una vez recorridos dos o tres kilómetros por las rojizas arenas del Wadi Rum, llegamos hasta el lugar donde estaba el "ultimo árbol". Allí (según nuestra opinión por supuesto y sin ningún dato científico que lo avalara) comenzaba el desierto y ya que no podíamos ver amanecer, por lo menos disfrutamos de la puesta de sol.

PETRA

Sin duda alguna la extensión de tierra, en este caso de "piedra", mas famosa que pueden hacer los submarinistas que van a bucear a Jordania es la ciudad Nabatea de Petra, situada a 262 km. al sur de Amman y a unas tres horas en autocar de Aqaba.

Fue construida en el S.III a.c. por el pueblo de los nabateos y destruida, según cuenta la Biblia, por la ira de Dios, ya que en la ciudad acabaron por morar los hijos de Esau enfrentados a sus hermanos los judíos.

Petra sirvió como refugio temporal a los árabes nabateos nómadas que procedían del norte de Arabia y que la edificaron como una ciudad fortificada partiendo de unas pocas cuevas en la roca.

La ciudad quedó escondida a los ojos de los mortales hasta épocas recientes en las que se ha ido descubriendo las ruinas de tan impresionante lugar; en concreto el Templo fue explorado por vez primera por R. E. Brünnow y A. von Domaszewski en el año 1890.

En la actualidad, la ciudad de Petra se encuentra protegida en el interior de un parque cuya extensión supera los 900 kilómetros cuadrados.

Sigue siendo paso obligado de las caravanas nómadas, si bien el turismo ha convertido la ciudad de Wadi Musa, muy próxima a Petra, en una cosmopolita población con hoteles, restaurantes... cuyo mayor y mejor atributo es haberse convertido en lugar de partida de las expediciones a la ciudad nabatea.

Como en otras muchas ocasiones, fue el cine el que acercó esté maravilloso paraje al público en general a través de la famosa película de Steven Spielberg, Indiana Jones y la última cruzada utilizando el pasadizo (siq) que lleva a la ciudad y la fachada de El Khazneh como  "su" templo del Grial.

Después de madrugar y realizar un viaje en autocar de unas tres horas desde Aqaba, llegamos a Petra. Allí encontramos una zona rocosa con desniveles de más de trescientos metros de altura. A través de uno de sus tortuosos desfiladeros, el siq, alcanzamos la impresionante imagen de la ciudad roja esculpida en la piedra. Antes, tuvimos que elegir el medio de locomoción que utilizaríamos para realizar nuestra visita.  En los alrededores de la entrada, multitud de lugareños se ofrecen como guías, tienen su negocios de alquiler de caballos y ofertan la visita guiada y el medio de locomoción.

Por miedo a unas horribles agujetas al día siguiente si decidíamos elegir el caballo como medio de locomoción, finalmente optamos por realizar la visita andando. El recorrido total nos llevaría unas tres o cuatro horas por lo que en el hotel nos habían facilitado unos bocadillos, habíamos comprado bebidas por el camino y estábamos preparados para nuestra excursión por la ciudad nabatea de Petra.

Disfrutamos del paseo de más de un kilómetro de longitud atravesando, entre riscos colgantes, el imponente siq (pasadizo).

Cuanto más nos adentrábamos en él se iban estrechando las enormes paredes de hasta 100 metros de altura que limitan el camino. Continuamos el recorrido y saliendo prácticamente desde la oscuridad de la última curva, llegamos a una espectacular claridad donde apareció ante nosotros el monumento más famoso de Petra: El Khazneh (el tesoro).

Esta suntuosa tumba real de cuarenta metros de altura, como la mayoría de las edificaciones de la ciudad, fue completamente excavada y tallada en la sólida roca. En la actualidad, cuando se atraviesa la puerta principal se encuentra únicamente una sala diáfana sin decoración alguna. 

Una vez visto El Khazneh, continuamos nuestro recorrido por el resto de la ciudad. En ella se encuentran más de 800 monumentos tallados  en  la  roca, de los periodos edomita, nabateo y romano. Antes, una parada para almorzar. Aunque allí hay un "bar" donde comprar algo de comer y bebida, nosotros dimos buena cuenta de los bocadillos que nos habían preparado en el hotel.

Con las fuerzas renovadas, finalizamos el recorrido disfrutando de la multitud de cuevas, templos elevados, tumbas reales, casas troglodíticas, edificios públicos, conducciones de agua, calles pavimentadas e incluso un espectacular teatro romano, bastante bien conservado, con capacidad para más de 6.000 espectadores, vestigio de la ocupación romana en el año 106 a.c.

Nuestro tiempo en Petra llegaba a su fin. Después de una jornada fuera del agua, regresamos a Aqaba donde cenamos en el hotel y luego salimos a tomar unos "tes" (allí de alcohol nada) y a fumar unas "chichas".

OTRAS ACTIVIDADES TERRESTRES

Además de las mencionadas excursiones que realizamos, tengo que decir que por las fechas del viaje tuvimos que celebrar la Nochevieja allí, con una cena especial que nos sirvió el hotel... tan lamentable que, cuando regresamos a Madrid, nos fuimos todo el grupo una noche a cenar en condiciones para compensar el mal trago pasado.

Pero bueno, aparte de la cena, que insisto, fue peor que la de cualquier otra noche, (y lo malo es que por ésta nos habían cobrado un buen suplemento), un escogido grupo nos fuimos a un hotel cercano a seguir disfrutando de la noche de fin de año.

Había unas cincuenta personas en la sala-discoteca bailando apasionadamente su música local y las chicas... ¿y las chicas?... No había ninguna, eran todo hombres, bueno miento, si no incluimos a nuestras compañeras. Efectivamente éramos todos hombres, de lo cual se alegraron enormemente los lugareños que comenzaron a bailar más apasionadamente si cabe, para llamar la atención de tan delicada audiencia.

La noche acabó con intentos por nuestra parte de aprender algún paso de baile del lugar, con desigual éxito entre los integrantes de la expedición.

Normalmente después de las dos inmersiones que teníamos contratadas comíamos en algún restaurante local y aprovechábamos luego para dar una vuelta por las calles de Aqaba.

Una de las tardes, después de nuestra jornada de buceo y la distendida comida, nos acercamos a ver el acuario de la ciudad... Tendríamos que haber ido al de Eilat pero por no complicarnos la vida cruzando la frontera, cambiando moneda, de taxi... decidimos finalmente ir al de Aqaba y, sinceramente, nos podíamos haber ahorrado el mal rato que pasamos viendo las deplorables condiciones de mantenimiento del citado acuario. Salvo que haya mejorado desde el año 1994, no os lo recomiendo bajo ningún concepto.

CONCLUSIÓN

Considero que Aqaba es un destino recomendado: fuera de los meses de verano (pienso que en julio y agosto hace demasiado calor), si NO se es muy exigente con el buceo, si con nosotros viajan no buceadores o si se quiere aprovechar como complemento de viaje a Jordania. Y no olvidemos que si ya conoces Petra, el Wadi Rum y el Mar Muerto, en el Mar Rojo hay destinos para bucear bastante mejores.

 

FICHA TÉCNICA: JORDANIA, AQABA

CRUCEROS

No tenemos referencia de que existan en la zona.

INMERSIONES AL DÍA

2 - 3.

DOCUMENTACIÓN

Pasaporte en vigor, licencia y seguro de buceo.

VISADOS No son necesarios.
TASAS

No.

ALOJAMIENTO

Bastantes hoteles. La cadena Aquamarina dispone de centro de buceo en el mismo hotel.

MONEDA

Dinar jordano. Dólar, Euro, VISA... son aceptados sin problema.

DIFERENCIA HORARIA

Una hora más que en España.

IDIOMA

El idioma oficial es el árabe, pero en Aqaba el inglés lo entiende la mayoría de la población.

CENTRO DE BUCEO

Aquamarina.

TEMPORADA OPTIMA

Cualquiera del año. En verano hace quizá demasiado calor.

TEMPERATURA DEL AGUA

25 - 30ºC dependiendo de la época del año.

CLIMA

Desértico: mucho calor durante de día, durante la noche, al menos en invierno, se puede llevar alguna prenda de manga larga.

GASTRONOMÍA

Como en los países de la zona, para el turista europeo, demasiado especiada.

TRAJE DE NEOPRENO

Mono de 5 mm. en invierno. Mono de 3mm., lycra o traje corto en verano.

FAUNA

De arrecife; variada aunque no muy abundante.

GRANDES ANIMALES

Muy pocos pelágicos y pocos animales grandes.

FAUNA NOCTURNA

Variada y, aunque no muy numerosa, merece la pena.

PARED Alguna inmersión se realiza en pared.
PECIOS

Existe un gran pecio; el Cedar Price de más de 100 metros de eslora.

VISIBILIDAD

Muy buena.

CORRIENTES No son habituales.
EXPERIENCIA Destino apto para cualquier buceador.
ELECTRICIDAD

220v/50Hz.

SANIDAD, VACUNAS No son necesarias.
COMO IR, COMO LLEGAR

Desde Madrid vuelo hasta Amman volando con Royal Jordanian y luego vuelo interior desde Amman hasta Aqaba.

CAMARA HIPERBÁRICA Si.
FOTOGRAFÍA

Se puede adquirir allí material de fotografía como carretes, tarjetas de memoria, diapositiva pero recomendamos llevar este material desde el país de origen.

COMPRAS

Artesanía local, oro y piedras preciosas.

EXTENSIONES TERRESTRES

Hay varias muy interesantes: Petra, el desierto del Wadi Rum, la capital Amman, el Mar Muerto, incluso visitar Eilat ya que la frontera con Israel dista muy pocos kilómetros desde Aqaba.