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Otra actividad que finalmente hemos tenido la suerte de poder realizar en
la "expedición tigre" ha sido el encuentro con delfines salvajes,
que como bien precisaba Jim Abernethy: "Los que nos
"encuentran" son ellos y no al contrario..." Para intentar este
encuentro (no hay una certeza de conseguirlo) nos limitamos a
navegar por una zona que tienen "mas ó menos" localizada en las tranquilas aguas del Little Bahama Bank
confiando en que esa tarde, alguno estuviera de "de humor". |
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Jim nos
hizo algunas indicaciones de como íbamos a intentar el encuentro con
los mamíferos y
cual debía ser nuestro comportamiento en el caso de que éste
finalmente fuera positivo. El barco navega hasta que aparece algún
ejemplar, las dos especies mas habituales de encontrar en la zona que
son: Tursiops truncatus (delfín mular ó nariz de botella) y Stenella
frontalis (delfín moteado del Atlántico),
una vez aparecen en escena, habitualmente se colocan en la proa del
barco, justo donde la quilla "rompe" el mar y permanecen ahí jugando
mientras el barco navega.
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Transcurrido un tiempo prudencial si no se han ido y se les "ve" con
ganas de jugar (eso, como es obvio, solo lo "ve" Jim), el capitán
detiene la embarcación y los buceadores se tiran rápidamente al agua
solo con gafas, aletas y tubo. El barco lentamente se aleja un poco y
si los delfines verdaderamente tienen ganas de estar con nosotros se
acercarán e intentarán "comprometernos" para que les sigamos en sus
juegos... entonces comienza el espectáculo. Conviene llevar "algo"
para agitar en el agua, como por ejemplo un pañuelo tipo foulard, y
también es muy importante, según Jim, ir "canturreando" con el fin de
que constantemente estemos despertando su curiosidad.
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NOTA:
Sentimos que las fotografías no hagan justicia a la experiencia vivida
y que resulten meramente testimoniales, pero si ya de por sí es
difícil hacer fotografía submarina con una mínima calidad,
intentar fotografiar en apnea a estos inquietos delfines en
continuo movimiento nos ha resultado muy muy complicado,
bastante mas de lo que nos imaginábamos.
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Después de aproximadamente una hora de navegación por las
tranquilas aguas de Little Bahama Bank con absolutamente toda la
expedición vigilando el horizonte en busca de los ansiados delfines,
aparecieron ocho o nueve ejemplares que, como estaba previsto, fueron
directamente a proa del barco y durante un buen rato estuvieron
deleitándonos con sus juegos alrededor de la estela que producía la
embarcación al romper el agua. |
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El capitán detuvo los motores de
Shear Water y junto con Jim nos tiramos todo el grupo al agua...
En un primer momento, los simpáticos delfines, desaparecieron de
nuestra vista, pero en menos de un minuto, una pareja regresó y se
encontraba nadando alrededor nuestro iniciando un juego de persecución
que nos tuvo entretenidos mas de una hora. |
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El
"juego" consistía básicamente en que los delfines llamaban
nuestra atención realizando giros y divertidas acrobacias a
nuestro alrededor durante unos segundos y cuando consideraban
que estábamos "interesados" en ellos, se alejaban unos metros
(lentamente, para que les pudiéramos "seguir"). Nosotros, como
es lógico, les seguíamos a toda velocidad y una vez llegábamos a
la posición donde se encontraban "esperándonos", volvían a
repetir todo el ceremonial... |
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Resultó
una actividad fascinante pero eso sí... bastante agotadora, ya que,
como es obvio, mientras que a los delfines no les suponía ningún
esfuerzo desplazarse en su medio, a nosotros (algunos con la cámara en
las manos y un plomo agarrado a la cintura) nos resultaba muy cansado
seguirles dando aletas a toda velocidad siguiendo su estela... |
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Además
tengo que reconocer que como yo casi siempre era el mas lento, cuando
llegaba al sitio, los delfines ya estaban cansados de ese lugar y
volvían a desplazarse... Con lo cual no paré de dar aletas en los dos
encuentros que tuvimos con los simpáticos y "ágiles" delfines. |
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Jim llevaba un "torpedo" que lo utilizaba, en primer lugar para
poder "picar" sin problemas y obtener increíbles instantáneas de los
mamíferos y en segundo lugar para acercarnos hasta el
sitio exacto donde estaban los delfines... Con una mano te
agarraba, en la otra llevaba su voluminoso equipo de fotografía
y entre las piernas sujetaba el "torpedo" que nos propulsaba
facilitando enormemente el acercamiento cuando te correspondía
el "turno"... |
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En
definitiva podemos decir que vivimos una experiencia inolvidable y
aunque el numero de ejemplares con los que pudimos nadar (dos en el
primer encuentro y tres en el segundo), resultara mas bien escaso (en
determinadas épocas del año se puede llegar a realizar la misma
actividad con 20 ó 30 ejemplares) creo que ninguno de los integrantes
de la expedición olvidará aquellas dos maravillosas "inmersiones". |