Tras un corto y cómodo vuelo de apenas una hora, aterrizábamos en el aeropuerto de Sharm el Sheikh. Allí nos esperaba un representante de Sinai Divers para trasladarnos hasta el centro de buceo situado en Naama Bay, donde esperaríamos hasta la hora de embarcar en el Ghazala I. Una vez dejamos el equipaje a buen recaudo, fuimos a dar una vuelta por los alrededores.

Na'ama Bay había crecido sustancialmente desde que yo estuve en verano de 1995. El hotel donde estuvimos alojados mi amigo Pincho y yo, el Old Tirán, había sido derribado y en su lugar estaban construyendo un nuevo complejo hotelero.

Seguíamos paseando por las calles, viendo tiendas, sudando y sufriendo el calor abrasador que hacía (salvo que estés en el barco, este sitio sinceramente es insoportable en agosto), se acercaba la hora de comer y, aunque la oferta hostelera había aumentado considerablemente en los últimos años, optamos por el único sitio que nos garantizaba un buen funcionamiento del aire acondicionado: el internacional "Mac Donalds". Creo que nunca hemos estado tanto tiempo en un local similar, alargamos la hamburguesa, patatas fritas, Coca cola y café un par de horas, mientras disfrutábamos de la temperatura casi polar que allí había.

Se acercaba la hora prevista de embarque en el Ghazala I. A las 17 horas, recogimos nuestro equipaje en el centro de buceo Sinai divers y nos trasladaron, en furgoneta climatizada, hasta el puerto de Sharm el Sheikh, donde se apiñaban unos 150-200 barcos de buceadores. Esto también había crecido desde que estuve la última vez.

En el muelle nos recibió Friday, el que sería nuestro divemaster durante el crucero; un joven alemán muy simpático que nos acompañó hasta el barco. Una vez abordo (coincidimos un grupo de ocho españoles) comenzaron los problemas con el reparto de camarotes. Todos teníamos reservados camarotes dobles, los que nos ofrecían eran triples y deberíamos compartirlos con otra persona. Como íbamos por parejas (menos un grupo de tres japonesas), lo que todos habíamos contratado eran camarotes dobles y no estábamos dispuestos a ceder ante las pretensiones del capitán.

Se formó una buena bronca  y después de varias supuestas llamadas por parte del divemaster y del capitán al centro de buceo para confirmar el tipo de reserva que habíamos realizado y alguna sospechosa conversación en voz baja entre ellos, todo se solucionó, cada pareja tenía su camarote doble, como estaba previsto, reservado y pagado.

El problema no fue otro mas que el capitán había invitado a una pareja de amigos suyos (de otro centro de buceo) a pasar parte del crucero con nosotros y el camarote que ocupaban "descabalaba" toda la distribución de los restantes.

cortesia de sinai divers

La solución adoptada por el capitán fue sencilla, los "polizones" durmieron en la cubierta superior los tres días que allí permanecieron, mientras que los que habíamos pagado el crucero, como era lógico, utilizaríamos los camarotes reservados.

Finalizada la discusión y una vez apaciguados los ánimos, rellenamos la documentación necesaria para poder bucear y presentamos nuestra titulación, seguro y libro de inmersiones.

EL GHAZALA I

El barco constaba de 3 cubiertas:

- La inferior:  en la que se situaban los camarotes de los buceadores, ajustados de tamaño pero en muy buenas condiciones; 3 cuartos de baño, cómodos y amplios, para lo que son los cuartos de baño en un barco de estas características; y la sala de máquinas.

- La cubierta principal: donde estaba la zona destinada a los temas de buceo, los camarotes del capitán y el divemaster, un pequeño baño, el salón-comedor, la cocina y los camarotes del resto de la tripulación.

- La cubierta superior: con el puesto de mando del capitán, una amplia zona con mesas, música y asientos corridos para estar a la sombra, una barra de bar, la nevera con bebidas frías a todas horas (existía otra en el salón-comedor) y una zona donde se podía tomar el sol.

Dicho así no parece tan grande el barco ¿verdad?... Pues os podemos asegurar que no se hace pequeño; no tuvimos la sensación de espacio reducido donde te chocas con todo el mundo. Era muy cómodo para el número de buceadores que estaba preparado.

cortesia de sinai divers
cortesia de sinai divers
cortesia de sinai divers
cortesia de sinai divers

Como características interesantes del barco mencionaremos que disponíamos de aire acondicionado en los camarotes (también por la noche -que es de agradecer-, aunque mucha gente dormía en la cubierta del barco) y en el salón-comedor (salvo las horas en las que había más movimiento de gente entrando y saliendo).

Como la climatización en el interior del barco funcionaba realmente bien y en el exterior con la brisa marina se estaba muy a gusto, nos quitamos de golpe una de las incomodidades del bucear desde la costa: el insoportable calor del mes de agosto en Sharm.

El salón-comedor estaba perfectamente acondicionado con un mobiliario de madera, muy cuidado, el tapizado de los sofás prácticamente a estrenar, suelo de moqueta (impoluto como todo el resto del barco), equipo de música, televisión, video, libros y cintas de video a disposición de todos. En la cubierta superior un gran aparato de música junto con una gran colección de CD's de todos los estilos, a la libre disposición de los buceadores.

En un crucero de esta duración, la alimentación y la limpieza son casi tan importantes como un buen buceo. Recordemos que los 16 buceadores compartíamos 3 cuartos de baño y, en honor a la verdad, tenemos que decir que sabías que los baños eran compartidos porque no podías tomar posesión de los mismos y dejar todos tus utensilios de aseo personal allí, ya que en el aspecto de la limpieza estaban siempre impecables (la tripulación aprovechaba para hacer limpieza general en el barco, cada vez que estábamos buceando, con lo cual se veía todo limpio pero sin embargo no se veía a nadie limpiar).

Con respecto a la comida sólo puedo decir una cosa:  yo soy muy raro para comer, y comí todos los días, siempre había algo que me gustaba. La alimentación era muy variada, en las comidas fuertes (comida y cena) normalmente podías elegir entre dos primeros, dos segundos y luego combinarlos con ensaladas y arroz como platos fijos. En cuanto a las cantidades, comías lo que te apetecía. En el aspecto de la preparación, quizá con un poco más especiada de lo que estamos acostumbrados en España, pero muy buena. Cuando empezó el crucero nos preguntaron si alguno de nosotros necesitaba un tipo de alimentación especial (no fue necesario pero en el crucero del año siguiente -Islas Brothers- recuerdo que una de las personas que viajaba era vegetariana y le prepararon todos los menús vegetarianos).

La zona de buceo se encontraba en la popa del barco, en la pared disponíamos de un gran panel con casilleros de aproximadamente 40x40 cm. con tomas de corriente, donde podías poner a cargar focos, flashes y demás artilugios eléctricos, así como dejar en ellos los relojes, computadoras, el paquete de tabaco y el mechero (resulta muy cómodo sobre todo para quitarle el tabaco a algún compañero) ya que aquí se encontraban muy "protegidos".

En el centro de la bañera de popa existía una gran mesa rectangular donde podíamos dejar las cámaras de fotos, video, computadoras... mientras preparábamos el resto del equipo.

Rodeando esta mesa había un banco corrido donde, agarradas con una especie de "U", estaban las botellas, con su chaleco y regulador respectivo colocado y debajo de cada una encontrábamos una caja en la que se colocaba el resto del equipo: aletas, gafas, escarpines...

Colgábamos los neoprenos en perchas y con la misma brisa del mar, entre inmersión e inmersión, prácticamente se secaban.

Los equipos no se endulzaban, pero existía un recipiente donde podíamos aclarar los equipos de fotografía, video, focos, ordenadores, y otro que utilizábamos sólo para los reguladores.

Durante todo el día el compresor estaba cargando unos grandes botellones de aire situados bajo la cubierta (en la sala de máquinas) y en cubierta únicamente tenían unas tomas de aire conectadas a los botellones con las que cargaban las botellas en un hueco dispuesto para ello. Con lo cual, siempre había botellas cargadas. Cuando subías de la inmersión, en tu sitio ya había otra botella llena, cambiabas jacket y regulador y preparados para la próxima buceada.

Una vez estabas preparado con todo tu equipo, andabas tres metros, bajabas dos escalones y estabas en la plataforma de popa; paso de gigante y el Mar Rojo a tu entera disposición. Normalmente esta era la forma de comenzar la inmersión, en otras ocasiones, cuando el punto de inmersión así lo requería, nos llevaban hasta el mismo, en zodiac.

Los regresos variaban también en función del punto de buceo. En algunos casos llegábamos nosotros mismos al barco y en otras ocasiones debíamos esperar donde saliéramos a que la zodiac nos recogiera. En cualquier caso si salías del agua antes de tiempo por cualquier circunstancia, allí siempre estaba la zodiac preparada para recogerte y desde el barco, el capitán siempre estaba vigilando. La verdad es que daba mucha tranquilidad el funcionamiento tan profesional de la tripulación. 

UN DÍA CUALQUIERA EN EL GHAZALA I

Como en todos nuestros viajes, el día comenzaba muy pronto. Normalmente a las 7,00 de la mañana ya nos habíamos levantado y nos encontrábamos tomando un café con galletas o tostadas, a las 7:30 empezaba el briefing y cinco minutos después, estábamos haciendo la primera inmersión. Salíamos del agua (con ganas de meternos otra vez rápidamente), desayunábamos, un breakfast "serio": tostadas, huevos revueltos, embutido, salchichas, yogur, queso, leche, cereales, miel, zumos... y después de una pequeña pausa, otra vez al agua.

Cuando salíamos de esta segunda inmersión ya habían llegado los barcos de día, los que venían desde Sharm para bucear dos inmersiones y regresar  nuevamente (modo de buceo cuando se está hospedado en el hotel). Con lo cual, las dos primeras inmersiones las hacíamos o solos o como mucho, con otros cruceros que hubieran por allí.

Lo que no era habitual ya que, aunque los puntos de buceo suelen ser los mismos para todos los centros, lo tienen muy bien organizado y no suele haber aglomeraciones, salvo en el naufragio del Thistlegorm que la cantidad de barcos a partir de la segunda inmersión tenemos que reconocer que era bastante elevada. 

Aunque, aplaudiendo a nuestro divemaster, tenemos que admitir que nosotros no coincidimos con nadie en el agua. Eso sí, el pobre hombre se pasaba todo el día en la proa del barco "vigilando" y cuando menos te lo esperabas decía: "en cinco minutos al agua", podía parecer un poco estresante, pero cuando llegábamos al agua y realmente no coincidíamos con ningún otro grupo, por ejemplo en el caso del Thistlegorm, no tenía precio.

Entorno a las 13 horas comíamos. El menú, como ya hemos indicado, era completo y variado, en ocasiones excesivamente especiado para mi estómago. Normalmente había dos tipos de ensalada, arroz y fruta como elementos fijos a los que en cada comida añadían dos o tres platos como segundos.

cortesia de sinai divers

Después de la comida, un cafetito y a descansar un rato, no demasiado porque a las 15-15:30 ya estábamos de nuevo en el agua.

Finalizada la tercera inmersión, otra vez a comer, era la hora de la merienda. Normalmente unos dulces acompañados de café, chocolate o té, ayudaban a templar el cuerpo.

A partir de este momento, dependiendo de la hora que fuera y del trayecto que tuviera que hacer el barco si se desplazaba hasta la zona de buceo del día siguiente, se hacía otra inmersión más de camino y luego la nocturna o directamente hacíamos la nocturna cuando llegábamos al sitio donde tenían previsto que durmiésemos ese día.

En los pocos ratos que dejaba libre el "buceo sin tregua" del crucero, podías aprovechar para darte un baño (si no tenías agua suficiente en el cuerpo), tomar el sol, escuchar música, ver algún video, leer o simplemente disfrutar de la visión de ese increíble mar, acompañado siempre por una ligera brisa que hacia olvidar el calor insoportable que se sufría en la costa.

En el interior del barco había aire acondicionado, de hecho al estar cerrado, cuando no estaba conectado se notaba y hacía calor. Pero en el exterior, siempre hacía una temperatura agradable. Por la noche, y en parte debido a estar todo el día perdiendo calor buceando una y otra vez, había gente que incluso se ponía una camiseta de manga larga.

BUCEANDO EN LA RUTA NORTE

Como hemos comentado de algún otro destino, en la Ruta Norte, al menos buceando desde el crucero, no hay inmersiones malas. Unas serán mejores que otras, pero mala, no hay ninguna.

De todas formas hay tres zonas, que para nosotros son las "top one" de la ruta, dos de ellas ya las conocía del viaje realizado en 1995: Estrecho de Tirán (con sus magníficos Gordon, Thomas, Woodhouse y Jackson Reef) y Ras Mohammed (con los siempre sorprendentes Yolanda y Shark Reef). La novedad fue en este viaje, el naufragio del carguero inglés Thistlegorm, ¡Increíble!.

En agosto la temperatura del agua es excelente, con un neopreno de 3 mm. es suficiente. Aunque los menos frioleros pueden llevar el traje corto o una malla para utilizarlos en alguna inmersión, nosotros recomendamos la protección que da un 3 mm. largo, sobre todo para protegerse de posibles golpes, arañazos o rozaduras.

Además, después de tres jornadas buceando entre cuatro y cinco inmersiones al día, hacer una nocturna de una hora con el traje corto, aunque el agua esté a 27-29ºC, y pensando que a la salida esté corriendo esa brisita marina de mar abierto, se puede hacer un poco cuesta arriba. Es simplemente una recomendación porque ya se sabe que en el tema del frío, como en otros muchos otros, el que mejor conoce su cuerpo es uno mismo.

LAS INMERSIONES

En el gráfico están indicadas algunas de las inmersiones que realizamos en el crucero. El tipo de perfil de las mismas fue muy variado ya que en esta zona del Mar Rojo puedes encontrar desde preciosos jardines de coral en fondos prácticamente planos de menos de 15 metros a paredes que bajan extraplomadas hasta más los 800 metros de profundidad. Cada inmersión tenía su encanto y, como ya hemos comentado, todas fueron buenas.

Comenzamos con Temple, que le sirvió al divemaster para hacerse una idea de como iba cada uno (un check-dive). Le siguieron Ras Umm Sid, Tower y una preciosa nocturna en Far Garden. Las cuatro son inmersiones, como la mayoría de las que se realizan en el crucero, habituales de los barcos de día que salen de Sharm.

La fauna típica del Mar Rojo se repitió prácticamente en todos los puntos de buceo. Podían aparecer diferencias, sobre todo en el tipo y cantidad de invertebrados. Hubo inmersiones en las que destacaban las grandes gorgonias, como las que realizamos entre Shark Reef y Yolanda Reef; en otras lo que abundaba era el coral de fuego, era el caso de Middle Garden; y algunas en las que lo más llamativo eran los corales blandos, ejemplo de ello alguna de las inmersiones localizadas en Last Alternative.

En determinadas inmersiones se buscaba algo en concreto que podía estar más o menos localizado como, puede ser en Ras Mohammed un banco de barracudas o un banco de peces murciélago. Pero, en definitiva, los peces característicos que vemos en cualquier guía del Mar Rojo se podía encontrar en cualquier inmersion. Otro tema eran los tiburones, tortugas, mantas,... que aunque "haberlas ahilas" no eran tan fáciles de ver.

El segundo día del crucero, de camino al Thistlegorm donde teníamos previsto bucear al día siguiente, a las 7:30 de la mañana y prácticamente solos, tuvimos nuestro primer contacto con Ras Mohammed y aunque, hablaremos de ello más detenidamente, os adelantamos que fue tan impresionante como yo lo recordaba de mi primer viaje a Sharm el Sheikh en el verano de 1995.

Ese mismo día buceamos en Lonely Mushroom, donde encontramos restos de ánforas y un ancla antigua bastante grande, en Stingray Station y, finalmente, en una de las inmersiones que denominan Last alternative.

Todas ellas se encuentran atravesando el cabo de Ras Mohammed en dirección al Canal de Suez y normalmente se realizan en los cruceros el día anterior al plato fuerte del Thistlegorm porque están a tan sólo a un par de horas del pecio y situadas en una zona tranquila para pasar la noche.

Fueron inmersiones muy tranquilas en ellas, además de la fauna y flora habitual, pudimos disfrutar de abundante "vida pequeña" y preciosos corales blandos.

Tercer día de crucero. De madrugada, mientras dormíamos plácidamente, el capitán puso en marcha el Ghazala I rumbo al pecio más carismático del Mar Rojo. Cuando nos levantamos, aseamos y salimos a desayunar, nuestro barco ya se encontraba amarrado, al igual que otros tres más, justo encima del famoso...

SS THISTLEGORM

Estamos hablando, sin duda alguna, de uno de los mejores pecios del mundo. Su situación, envergadura, accesibilidad, estado y contenido, creemos que lo hacen merecedor de ese calificativo.  Pero antes de comentar nuestras impresiones buceando en las entrañas de este magnífico pecio, conviene hacer un poco de historia para entender el cómo y el por qué del naufragio.

El carguero inglés SS Thistlegorm  fue construido en 1940 por Joseph Thompson e hijos, de Sunderland. La compañía propietaria era la Albyn Line y estaba destinado al transporte de material bélico, con la financiación de los costes, en buena parte, por el gobierno inglés.

Con una eslora de 126,5 m y un motor de 365 caballos de potencia, este buque tenía un desplazamiento de agua de 4.898 toneladas. En la Segunda Guerra Mundial, fue destinado a la Operación Cruzada, una gran ofensiva aliada con la finalidad de lanzar al Octavo Ejército contra el Zorro del Desierto: Erwin Rommel, que estaba al frente del Afrika Korps, en las campañas del norte de África.

En junio de 1941, el buque salió del puerto de Glasgow hacia Alejandría con un cargamento de suministros bélicos para la Octava División Armada de Tobruk. Se dirigió a algún lugar del sur de Inglaterra, donde se armó con ametralladoras y de ahí lideró un convoy con destino a Sudáfrica.

Su intención era bordear todo el continente africano para evitar a los buques alemanes. Desde Sudáfrica, fue escoltado por el HMS Carlisle hasta el Mar Rojo, donde llegaron la tercera semana de septiembre. Debido a un bloqueo en el Canal, el buque tuvo que permanecer dos semanas en una zona tranquila más al sur, en las proximidades del arrecife de Sha'ab Ali.

En esos días, las tropas alemanas de Creta fueron alertadas de la existencia de un enorme buque que se hallaba en la zona, con el objeto de descargar tropas en el norte de África.  Fue la noche de luna llena del 5 de octubre de 1941 cuando, una escuadrilla de aviones alemanes que regresaban a su base por la falta de combustible, divisaron el carguero y minutos después...

...Dos certeras bombas hacían blanco en el casco del Thistlegorm acabando con la vida de nueve de los 49 soldados que componían la tripulación y con la secreta misión de esta magnífica embarcación. La tripulación abandonó el barco que se hundió aproximadamente a la 1:30 del 6 de octubre de 1941.

El Capitan Ellis y los supervivientes, fueron rescatados por el HMS Carlisle. A día de hoy, los restos del imponente buque de 9.000 toneladas yacen en posición de navegación a 31 metros de profundidad. La visibilidad no suele ser excesivamente buena, la corriente es habitual en la zona y aunque el puente está únicamente a 10 metros de profundidad, es muy recomendable tener una cierta experiencia para realizar inmersiones en este maravilloso pecio.

Fue descubierto en los años cincuenta por el comandante Cousteau, que en aquel momento no quiso dar sus coordenadas, permaneciendo algunos años más "desaparecido".

Cuando finalmente fue localizado, según nos contó el divemaster, el ejército egipcio antes de dar permiso para que se buceara en él, extrajo las armas susceptibles de poder ser aprovechadas.

Nota: los fusiles, ametralladoras y pistolas se transportaban embalados en cajas cubiertas por completo de grasa densa por lo que aunque habían permanecido tanto tiempo en el fondo del mar, una vez limpias, podían utilizarse, con el peligro que eso suponía. Aún así, hace algunos años todavía podía verse algún obús y munición de pequeño calibre en determinadas zonas del pecio.

A día de hoy, en sus tres bodegas podemos encontrar, en gran parte todavía íntegro y reconocible a pesar de la corrosión, parte del material bélico que transportaba cuando fue hundido: camiones Bedford, motos BSA, Triumph y Norton, jeeps Morris, repuestos para tanques y aviones, una locomotora, ruedas de vehículos, armas, municiones y vestimenta militar.

El buceo se organiza de la siguiente forma. El primer barco que llega a la zona, se amarra y el resto de barcos, según van llegando, se van amarrando al que ha llegado antes. En nuestro caso, el número de barcos que en el transcurso de la mañana coincidieron era importante y se hicieron dos grupos, con lo cual había dos cabos por los que la gente subía y bajaba.

A las 5 de la mañana nuestro barco se puso en marcha desde el punto de buceo donde habíamos pasado tranquilamente la noche, Last Alternative y llegamos a la zona del Thistlegorm a las 7 de la mañana. Tomamos un café rápido, nos equipamos y a las 7:45 ya estaba todo el grupo en el agua. Una vez comenzabas el descenso, lo primero que llamó nuestra atención fue el descomunal tamaño del pecio.

En la primera de las tres inmersiones que realizamos allí visitamos la zona más profunda del barco. Siguiendo la estela de Friday, nuestro simpático divemaster, fuimos adentrándonos por los amasijos de hierro que provocaron las dos bombas en el casco, hasta llegar al interior, donde recorrimos un buen trecho disfrutando de la fantasmagórica visión que producen los haces de luz de linternas y focos proyectados contra aquellos restos tan perfectamente ordenados.

Hicimos también un pequeño recorrido por la bodega inferior, que junto con la superior serían el plato fuerte de la siguiente inmersión, donde se encuentran los camiones, coches y motos, sin duda alguna, lo más singular de este pecio.

Tras un breve y alimenticio intervalo en superficie volvimos a la carga. Esta vez, Friday nos dijo a Teresa y a mí que fuéramos pegados a él, ya que quería enseñarnos algunas curiosidades y si permanecíamos más retrasados en el grupo, no podría localizarnos cuando pasáramos cerca de ellas.

Debido al estado en el que se encuentran algunos de los singulares objetos allí presentes, en ocasiones no resulta fácil identificarlos aunque seguro que tenemos algunos semejantes en nuestras propias casas. Así pues, sin la ayuda de nuestro divemaster habríamos pasado por el camarote del capitán Ellis sin ver su bañera o el radiador que seguro ayudó a combatir las bajas temperaturas en sus aposentos cuando navegaron por otras zonas mas frías del planeta.

En las repletas bodegas pudimos contemplar coches, camiones, remolques y motocicletas que, sorprendentemente, todavía se hallaban en un estado bastante aceptable o, mejor dicho, "reconocible" aunque, como posteriormente nos confirmaría Friday, se nota el paso de buceadores desalmados, ávidos de souvenir submarinos, que han dado buena cuenta de todos los objetos extraíbles, sobre todo partes de las motocicletas.

Quizá lo que más llama la atención es comprobar que los vidrios y neumáticos se encuentran en aparente perfecto estado y lo ordenada que está la carga... vamos como recién embarcada.

Finalizada la segunda inmersión y tras la recomendable parada de seguridad, nos encontramos nuevamente subiendo al barco con ganas de volver a repetir rápidamente la experiencia.

Una vez desequipados y aseados, comimos y pasamos un buen rato de relax hasta que nuestro divemaster nos avisó para bajar al SS Thistlegorm por tercera vez.

Queremos hacer hincapié en que durante todo ese tiempo, Friday no se movió de la proa de nuestro barco; permaneció allí,  vigilando a los grupos del resto de los barcos para avisarnos del momento exacto en el que no habría gente en el agua (tarea muy difícil teniendo en cuenta que es un punto de buceo donde se llegan a acumular más de diez barcos con más de diez buceadores cada uno) para poder disfrutar nosotros solos del pecio.

En esta inmersión de despedida, Teresa y yo solos, visitamos nuevamente la parte más alta de la bodega superior y como colofón de nuestro buceo en el Thistlegorm realizamos un relajado recorrido por la cubierta, el puente de mando y los alrededores del pecio, comprobando que "a la sombra" de los singulares restos, podíamos encontrar multitud de vida que buscaba la protección del carguero. 

Para hacerse una idea aproximada de lo que fue este enorme barco, es recomendable hacer al menos tres inmersiones en él. La nocturna, que seguro habría sido espectacular, no es habitual que te permitan realizarla debido a las fuertes corrientes que suele haber en la zona y a la dificultad añadida, para los divemaster, de mantener a un grupo compacto por la noche en un pecio tan grande.

Una vez todo el grupo subió abordo, partimos hacia Last alternative, donde todavía bucearíamos una vez mas por la tarde y, por supuesto, realizaríamos una preciosa nocturna que puso la guinda a este inolvidable día de buceo en el Mar Rojo.

Al día siguiente, cuarto día de crucero, continuamos con otro famoso pecio de la zona; 

DUNRAVEN

El vapor inglés Dunraven, propiedad de la Milburn de Londres, fue construido por la compañía inglesa Mitchell & Co. de Newcastle y botado en diciembre de 1873. Tenía 79.6 m de eslora, 9.8 m de manga y un calado de 7.3 m. Desplazaba 1,613 GRT y disponía de dos motores invertidos con los que podía alcanzar sin carga una velocidad de ocho nudos. Era un carguero capaz de desplazarse tanto por viento a vela, como a vapor.

El 6 de abril de 1876, capitaneado por Edward Richards Cares partió de Bombay con destino a Liverpool (Inglaterra).

Debido a una serie de errores de orientación del segundo oficial, el barco colisionó el 25 de abril de 1876 con el arrecife al sur del faro de Beacon Rock en Sha´ab Mahmud, cuando se dirigían hacia el Canal de Suez.

El capitán y la tripulación fueron recogidos por el vapor italiano Arabia que les trasladó hasta el Canal de Suez y desde allí regresaron a Inglaterra, donde se celebró un juicio en el que se responsabilizó al capitán y al segundo oficial del hundimiento del buque. Después de esto, el capitán del Dunraven tardaría varios años en capitanear otro barco.

En cuanto al descubrimiento del pecio hay varias versiones, la más contrastada es la que atribuye el hallazgo a Howard Rosenstein (fundador del Red Sea Divers de Na'ama Bay en los años 70) que inventó una historia, para atraer turistas a la zona,  relacionando el pecio con Lawrence de Arabia y los barcos que trasladaban sus tesoros.

Siguiendo las imprecisas informaciones de un pescador local sobre un pecio que había por la zona, lo localizó por casualidad cuando buceaba con un grupo de americanos en 1977.

Como a que se habían hundido varios barcos de similar diseño, tardaron dos años en certificar que los restos que allí reposaban eran los del Dunraven.

BUCEANDO EN EL DUNRAVEN

Las condiciones del mar eran perfectas para realizar la inmersión. Es una zona en la que suele haber corriente y esto en ocasiones puede complicarla, pero como parecía que la suerte nos acompañaba, aprovechamos y a las 7,30 de la mañana ya estábamos en el agua.

Con una visibilidad de 25 m. que disfrutábamos ese día, en cuanto comenzamos a descender la pared del arrecife pudimos ver el carguero en toda su magnitud. El barco yacía en un fondo de arena de unos 30 m., junto a la pared del arrecife sobre la cubierta mostrándonos su casco.

Debido a su proximidad a la pared, la vida que lo rodeaba era abundante. Antes de adentrarnos en su interior incluso pudimos disfrutar de la compañía de una simpática tortuga mientras nos acercábamos a la gran hélice que, debido a la posición que tiene el pecio, queda perfectamente a la vista.

Según se puede comprobar en el gráfico, la inmersión en lo que a trazado se refiere, no resulta complicada, ya que haciendo el recorrido indicado es el mismo, es el barco el que va "diciendo" por dónde puedes y por dónde no debes pasar, con zonas cerradas y suficientemente tupidas con el amasijo de hierros provocado por la colisión como para que ningún buzo se aventure a adentrarse en ellas.

En la zona intermedia del carguero estaba la sala de maquinas y  la caldera; ambas se pueden ver perfectamente si la infinidad de peces cristal que viven refugiados en el interior del casco, te permiten reconocerlas, ya que con las luces de las linternas, los peces se desplazan en conjunto de un lado a otro impidiendo que se pueda concentrar la vista en un punto concreto y produciéndote un mareillo que no a todo el mundo le agrada.

Estos pequeños peces suelen vivir en zonas umbrías como cuevas y, por supuesto, el interior de los pecios; los hemos vuelto a ver en más ocasiones y en diferentes mares, pero en el Dunraven de verdad, había muchos.

Cuando salíamos del interior del carguero, una enorme morena, se asomó por uno de los huecos del casco para despedirse de nosotros, nos acercamos a verla y una vez hecha la foto y comprobado el tamaño de su boca le agradecí personalmente que no hubiera aparecido en medio del banco de peces cristal porque la experiencia habría sido verdaderamente inolvidable, y es que las morenas enormes del Mar Rojo, son "muy enormes".

Una vez finalizada la inmersión, regresamos al barco por la misma pared que habíamos bajado, con lo cual la parada de seguridad se hizo bastante amena disfrutando de la fauna pequeña y de los numerosos invertebrados que fuimos encontrando en la parte alta del arrecife.

Como comentario decir que si se puede elegir, no siempre es posible debido a las condiciones del mar o a la planificación del crucero, es preferible hacer el Dunraven antes que el Thistlegorm, porque, sin quitarle merito al primero, después de bucear en el SS Thistlegorm, cualquier pecio se queda un poco "desangelado".

Para acabar este cuarto día de crucero, tomamos rumbo hacia el estrecho de Tiran donde dormiríamos esa noche y, de camino aún pudimos realizar una inmersión en Ras Mohammed Shark-Yolanda Reef, otra en Far Garden y finalmente, ya en Tiran, una relajada nocturna en Laguna Reef, donde descansamos hasta la mañana siguiente.

ESTRECHO DE TIRAN

Tras un breve recorrido desde "Laguna Reef" por un Mar Rojo completamente plano, llegamos al famoso conjunto de arrecifes situados en el estrecho de Tiran. Eran las seis y media de la mañana,  ya habíamos desayunado y estábamos preparando los equipos. Ese quinto día de crucero se lo dedicaríamos íntegramente a los famosos; "Jackson, Thomas, Woodhouse y Gordon Reef".

Comenzamos en "Thomas Reef". A las 7 de la mañana estábamos solos en el arrecife, el sol ya iluminaba lo suficiente, en el agua teníamos una visibilidad por encima de los 40 metros y nuestro divemaster nos había indicado, solo a Teresa y a mí, como localizar un impresionante cañón submarino que había en esa inmersión. La única pega que tenía es que comenzaba por debajo de los 35 metros...

En estas inmersiones habitualmente se recorre la mitad del arrecife mas protegida del oleaje y el sentido lo marca la corriente que predomine en el momento de meterse en el agua. En nuestro caso, según indicamos en el grafico, nos llevaron en zodiac hasta la zona NE del arrecife donde comenzamos la inmersión y finalizamos en la zona sur, donde se encontraba nuestro barco.

Creo que a día de hoy la inmersión en "Thomas Reef" sigue siendo en la que mas visibilidad y luminosidad hemos encontrado de todas las que hemos realizado hasta la fecha.

Hicimos otras tres ese mismo día en el resto de los famosos arrecifes del estrecho de Tiran y aunque la visibilidad reconozco que fue magnifica, no llegó a los mas de 40 metros, insisto con una luminosidad espectacular, que tuvimos en esta primera.

Siguiendo las indicaciones que a escondidas nos había dado Friday y tras unos minutos de inmersión buscando la referencia que teníamos para localizarlo, descendimos por la pared hasta llegar al "famoso" cañón... Que, si bien es cierto comienza, solo, en 35 metros, conviene estar muy atento a la profundidad porque "sin darte cuenta" y dejándonos llevar por la increíble belleza del paisaje y la claridad, luminosidad y visibilidad que tuvimos ese día al final bajamos muchos, muchos metros.

La pared estaba plagada de vida. Ya en los primeros metros encontramos infinidad de alevines de diversas especies que vivían al amparo de los abundantes corales duros y blandos. Aunque no del tamaño ni por supuesto en el numero en el que se encuentran en Ras Mohammed, aquí también pudimos contemplar alguna llamativa gorgonia cuando comenzábamos a bajar un poco mas.

Junto a la variada fauna bentónica típica del arrecife conviene estar pendiente también del siempre inquietante "azul" ya que en las inmersiones que se realizan en Tiran, por su situación geográfica, las probabilidades de encontrar algún "bicho" grande de paso son bastante mas altas que en otros puntos de inmersión de la ruta norte.

Y aunque en ese aspecto, la suerte no nos acompaño en la primera inmersión, en la siguiente, "Woodhouse Reef", en la que encontramos algo menos de visibilidad pero la misma cantidad de vida, cuando ya estábamos acercándonos al barco tuvimos la suerte de compartir el largo final de la inmersión con una simpática tortuga que nos hizo recordar nuestro viaje a Sipadan.

La tercera del día fue en "Jackson Reef",  bien conocido por el barco Chipriota "Lara" que encalló en 1985, y al igual que en la ultima que hicimos en Tiran; "Gordon Reff", las condiciones del agua fueron increíbles y la vida que encontramos muy abundante.

Nuestro recorrido por los magníficos arrecifes del estrecho de Tiran, llegaba su fin y aunque con las cuatro inmersiones que allí realizamos nos llevamos una idea aproximada de sus fondos, nos quedamos con ganas de repetir alguna.

Sexto día de crucero; Para nuestra desgracia el ultimo. Ese día solo podríamos hacer dos inmersiones porque a la mañana siguiente volaríamos de regreso a España. Debido a mi perseverancia solicitándole a Friday la presencia de tiburones, en los días que llevábamos de crucero solo pudimos ver un tiburón sedoso en "Shark Reef", decidió que como "fin de fiesta" del crucero intentaríamos ir buscarlos nuevamente a Ras Mohammed... 

RAS MOHAMMED - SHARK REEF - YOLANDA REEF

"Shark - Yolanda Reef" es la "inmersión estrella" del Parque Nacional Marítimo de Ras Mohammed y por supuesto un "clásico" del buceo en el Mar Rojo. Tuvimos la oportunidad de realizarla en cuatro ocasiones, en diferentes días, horas y sentidos de corriente no quedando defraudados en ninguna de ellas.

Como se puede apreciar en los gráficos, los dos famosos arrecifes, separados aproximadamente 100 metros el uno del otro, emergen desde profundidades superiores a los 700 metros hasta prácticamente la cota cero.

Debido a su singular situación geográfica, en el extremo sur de la península del Sinai, es una inmersión en la que podemos encontrar fuertes corrientes que condicionarán el recorrido de la misma.

Primera inmersión: Eran las 7:30 de una soleada mañana en el Sinai, estábamos prácticamente solos en Ras Mohammed y de camino, en zodiac, al punto de partida (señalado con el color rojo). Realizamos la inmersión de la forma "tradicional", comenzándola en "Shark" y dirigiéndonos a "Yolanda" llevados por la corriente (recorrido rojo del grafico). Cuando llevábamos recorrido aproximadamente la mitad de "Shark Reef", separado de la pared unos metros, vimos el enorme banco de barracudas y oculto tras él...

...Una "sospechosa" silueta bastante grande que al ir acercándonos pudimos comprobar que se trataba de un hermoso tiburón sedoso. Tras permanecer unos minutos disfrutando de la visión del escualo y las barracudas, continuamos nuestro camino recorriendo esas increíbles paredes tapizadas de alcionarios y enormes gorgonias.

El "salto" de un arrecife a otro lo realizamos por el "azul" con la esperanza de encontrarnos con algún pelágico despistado y aunque no tuvimos la suerte de tan ansiado encuentro, disfrutamos de un "vuelo" muy interesante en el que, además de lo "misterioso" que resulta el buceo sin la referencia de la pared, pudimos ver numerosos carángidos, peces murciélago, cirujanos...

Tras los minutos de "vuelo" llegamos a la pared del arrecife, en este caso a la de "Yolanda Reef" que recibe el nombre en honor al barco chipriota Yolanda que en abril de 1981, cuando se dirigía a Aqaba y como consecuencia de una violenta tempestad, colisionó con el arrecife hundiéndose posteriormente.

La carga que transportaba el mercante estaba compuesta por contenedores llenos de aparatos sanitarios (lavabos, inodoros, bañeras...), papel pintado, cajas de whisky y un coche BMW 320 propiedad del capitán.

El casco del barco se encuentra a unos 200 metros de profundidad, sin embargo en la inmersión pudimos disfrutar de los singulares restos de dos contenedores repletos de aparatos sanitarios que en el naufragio cayeron del navío y se encuentran repletos de vida, desperdigados por toda la zona en un fondo de entre 10 y 17 metros de profundidad.

En los alrededores de los contenedores, además de la fauna típica del arrecife (peces payaso, estandartes, peces mariposa, cirujanos...), es característica la habitual presencia de algún "napoleón" y de alguna "raya de puntos azules".

Un buen rato investigando entre los singulares restos del pecio Yolanda y una entretenida parada de seguridad en la zona menos profunda del arrecife, evitando la incomoda presencia en esta época del año de los agresivos "ballesta titán" dieron por finalizada la inmersión.

Dos días después, a la vuelta de bucear en el Thistlegorm y en el Dunraven, repetiríamos esta emblemática inmersión, aunque en esta ocasión no nos quedo mas remedio que hacer el recorrido marcado en el grafico con el color azul.

La zodiac nos dejó a Teresa y a mí, en una zona en la que, una vez comenzamos a descender, encontramos una corriente brutal que además de impedirnos el avance nos iba empujando cada vez mas hacia el fondo. Después de intentar durante par de minutos salir de esa "lavadora", como la denominaba el divemaster, no nos quedó mas opción que ascender lentamente unos metros, dejar de dar aletas y dejarnos llevar "a toda velocidad" por la corriente.

Esta violentísima corriente nos llevo por el canal trasero de "Shark Reef", en el que tuvimos que ir esquivando los abundantes corales de fuego que había, hasta que fue perdiendo fuerza. A partir de ese momento la inmersión volvió a la normalidad y pudimos disfrutar, además de la numerosa y variada fauna habitual en la zona, de un enorme banco de plátax y del banco de barracudas que ese día se había situado entre los dos arrecifes.

Finalizamos con la obligada visita a los contenedores del "Yolanda" y una parada de seguridad en la zona menos profunda del arrecife, disfrutando de los "bichos pequeños" y esquivando los continuos ataques de los "ballesta titán" que en esa época del año tenían sus "puestas" en los alrededores y que eran defendidas por los machos con singular agresividad.

Como ya hemos indicado, el ultimo día del crucero solo nos permitían bucear hasta las once de la mañana, ya que al día siguiente nuestro vuelo salía del aeropuerto de Sharm aproximadamente a esa hora y con el nitrógeno que habíamos acumulado en estos días de buceo compulsivo se hacía totalmente imprescindible respetar las 24 horas de seguridad.

Cuando Friday, nuestro simpático divemaster nos pregunto si queríamos acabar el buceo repitiendo Ras Mohammed o preferíamos alguna otra zona... La respuesta fue unánime, todos (aunque quizá yo con mas insistencia por eso de mi pasión por los tiburones) queríamos volver a realizar el fantástico "salto" de Shark a Yolanda y con ello poner la guinda a nuestro fabuloso buceo en la ruta norte del Mar Rojo.

En esta ocasión, y con el fin de ayudarnos a encontrar los ansiados escualos, Friday se vino con nosotros. La zodiac nos dejó en "Shark Reef" a las 7:30 y, como indicamos en el grafico con color verde, fuimos rodeando el arrecife hasta llegar a un punto en el que nos separamos de la pared en dirección al azul aproximadamente 40 metros y bajando hasta los 35 metros donde permanecimos inertes a la espera de que "algo gordo pasara por allí"...

A los dos minutos de "tensa espera" uno de los compañeros del grupo comenzó a señalar hacia arriba y a hacer ruidos para llamar nuestra atención... Y cuando miramos hacia donde nos señalaba, allí estaba él, un imponente tiburón sedoso de unos 2,5 metros que con mucha elegancia patrullaba la zona en busca de alimento. Le estábamos buscando a 35 metros mientras el se paseaba elegantemente muy por encima de nuestras aletas.

El grupo tardó apenas medio segundo en salir aleteando al encuentro de tan ansiado animal y éste al ver que un grupo de "bultos sospechosos que echaban burbujas" se acercaba, giró violentamente y Teresa, que en ese momento iba la ultima del grupo, porque antes de tirarse al agua se había echo un pequeño desgarro en el abductor, tuvo un encuentro mas "intimo" con el tiburón pasando a escasos centímetros de ella...

Imaginamos que al ver que su aleteo era mas "irregular", por la pequeña lesión, que el del resto del grupo, sería mas fácil "devorarla" como hacen los depredadores de la sabana africana eligiendo de la manada a "la gacelita coja o al ñu anciano"... Sea como fuere, ella pudo disfrutar mas intensamente si cabe el encuentro con el tiburón sedoso consiguiendo que el resto de los compañeros envidiáramos durante esos minutos su pequeña lesión.

Después de seguir disfrutando el resto de la inmersión, en la que pudimos ver, además de las impresionantes paredes repletas de enormes gorgonias y alcionarios, el banco de peces murciélago, un banco de plátax, grupos de carángidos, grupos de cirujanos, labios dulces... Acabamos, como en otras ocasiones en la zona menos profunda del "Yolanda Reef" donde tras la parada de seguridad nos recogió de nuevo la zodiac.

Una pausa para almorzar y a las 10 de la mañana estábamos de nuevo en el agua, en esta ocasión para despedirnos del Mar Rojo hasta la próxima ocasión. La inmersión, marcada en amarillo en el grafico, fue similar a la anterior, pero en este caso no tuvimos la suerte del encuentro con el "sedoso" y a cambio si tuvimos un "desagradable encuentro"...

Un ballesta titán se empeño en despedirse de nosotros de una forma "un tanto agresiva", logrando en uno de sus envites pegarle un buen bocado a mi aleta, dejando en ella, como recuerdo de mi paso por su zona de cría, unas buenas marcas de sus dientes y un gracioso agujero que por supuesto fue motivo de cachondeo por parte de los compañeros (incluida mi esposa), tripulación, capitán y divemaster del crucero.

Con la "simpática" anécdota del "titan" dimos por finalizado el buceo. Por la tarde nos limitamos a preparar nuestro equipaje, descansar y tomar unas cervezas, ya no buceábamos y podíamos aprovechar...

Pasamos la noche en el barco, en un arrecife cercano a Naam'a Bay y a la mañana siguiente, muy a nuestro pesar que nos habríamos quedado allí al menos otra semana, nos desembarcaron en el puerto de Sharm, donde tras las emotivas despedidas, la gente de Sinai Divers nos acompañó hasta el cercano aeropuerto para volar al Cairo y de allí a Madrid, dando por finalizada nuestra "Ruta Norte".

CONCLUSION

Aquí es donde deberíamos sacarle "pegas" al destino, pero lo siento... No tiene, ya que el único aspecto negativo que le vemos a Sharm el Sheikh como destino de buceo es la masificación, pero eligiendo la opción del crucero, si el barco es "medio decente" y su tripulación un poco profesional, como fue nuestro caso, ni te enteras de que hay mas buzos en el agua.

Un tema del que no hemos hablado y que resulta altamente recomendable son las inmersiones nocturnas, en primer lugar porque la claridad de las aguas y la riqueza en vida nocturna que hay en ese mar, por si solas ya merecen la pena y en segundo lugar la comodidad y relajación que supone bucear solo con tu compañero/a sin agobios, sin prisas y disfrutando de ese magnifico mar para vosotros solos... no tiene precio.

Otra experiencia que se puede tener en alguno de los numerosos recorridos que se realizan entre los diferentes puntos de buceo y del que tampoco hemos comentado nada es el encuentro con los simpáticos delfines que en ocasiones acompañan a la embarcación durante un buen rato jugando con la estela que la proa del barco produce en el agua... inolvidable.

Por la calidad del buceo, la distancia relativamente corta desde España, la variedad de oferta y el precio contenido, podemos decir que el Mar Rojo, para los españoles, quizá sea el mejor destino de buceo del mundo. Y la opción de "liveaboard", teniendo la precaución de que la calidad del mismo sea medianamente aceptable, en este destino es perfecta.

 

FICHA TECNICA: EGIPTO, RUTA NORTE

CRUCEROS

Completa y variada oferta de liveaboard. Muy recomendable la opción en este destino.

INMERSIONES AL DIA

2-3, buceando desde hotel en Sharm el Sheikh ó Naa'ma Bay. 4-5, buceando en crucero.

DOCUMENTACION

Pasaporte en vigor con validez de seis meses, Licencia y seguro de buceo

VISADOS

Necesario pero se puede realizar en el mismo aeropuerto internacional del Cairo.

TASAS

30 € aprox. visado.

ALOJAMIENTO

Tanto en Sharm como en Naa'ma Bay existen multitud de hoteles de todas las categorías.

MONEDA

La moneda oficial es la libra egipcia, se divide en 100 piastras. Circula con los siguientes valores:

Billetes en libras: 100,50, 20, 10, 5 ,1

Billetes en piastras: 50, 25, 10, 5.

Moneda en piastras: 10, 5, 1 1/2.

No está permitido sacar moneda egipcia fuera del país. Lo más aconsejable es llevar Euros o dólares y cambiarlos en Egipto. El cambio se puede realizar en bancos, oficinas de cambio y hoteles. Es recomendable llevar mucha fraccionaria para propinas y pequeños gastos.

En hoteles, restaurantes, agencias de viajes y multitud de comercios, normalmente aceptan tarjetas de crédito, dólares y euros. A día de hoy existen cajeros automáticos en todas las poblaciones medianamente importantes.

DIFERENCIA HORARIA

1 hora mas que en España.

IDIOMA

El idioma oficial es el árabe (hay dos: el culto y el de la calle), y la segunda lengua el inglés. Es relativamente fácil encontrar en las tiendas gente que hable castellano.

CENTROS DE BUCEO

La oferta es muy numerosa.

TEMPORADA OPTIMA

De mayo a Septiembre, es la temporada mas calurosa y la mejor para el buceo. Aunque realmente es un destino al que se puede ir en cualquier época del año.

TEMPERATURA DEL AGUA

19 - 30º C dependiendo de la época del año.

CLIMA

Muy caluroso y muy húmedo.

GASTRONOMIA

Como en los países de la zona, para el turista europeo, quizá sea demasiado especiada. De todas formas en los hoteles, resort y liveaboards la comida suele ser bastante "europea".

TRAJE DE NEOPRENO

Mono de 3mm., lycra ó incluso traje corto en verano. (aunque en este aspecto todo depende de lo friolero/a que seas). En invierno se puede llevar un mono de 7 mm. con una capucha adicional.

FAUNA

Muy abundante.

GRANDES ANIMALES

Aunque con el aumento de submarinistas que se ha observado en los últimos años los "animales grandes" cada vez pasan mas alejados del arrecife, es posible tener encuentros con tiburones tortugas, mantas, águilas marinas... Los puntos de buceo mas favorables para tener un encuentro de esas características son el Estrecho de Tiran y la reserva de Ras Mohammed.

FAUNA NOCTURNA

Muy interesante, mas ó menos abundante en función del punto de inmersión.

PARED

Hay variados perfiles de inmersión. Buceo en pared, en plataformas a poca profundidad, en pecios...

PECIOS

Si, podemos encontrar varios pecios "buceables en la zona como por ejemplo el Dunraven, el Carnatic, el Gianis D... Entre todos destaca el Thistlegorm.

VISIBILIDAD

Dependiendo de la época del año entre 15-40 m.

CORRIENTES

En algunas inmersiones pueden existir corrientes, incluso algunas muy fuertes en algún punto concreto, normalmente están muy localizadas y "se bucean" siempre a favor.

EXPERIENCIA NECESARIA

Como en cualquier destino, pienso que cuanto mas experiencia se tenga, mas se puede disfrutar del mismo. Pero salvo la inmersiones en Ras Mohammed y el Thistlegorm, no es un destino con inmersiones especialmente complicadas.

ELECTRICIDAD

220v/50Hz.

SANIDAD, VACUNAS

No son obligatorias vacunas en Egipto.

COMO IR, COMO LLEGAR

Se vuela con Egypt Air desde Madrid ó Barcelona hasta el Cairo y desde allí en vuelo local hasta Sharm el Sheikh. En determinadas épocas del año existen vuelos charter directos Madrid o Barcelona -Sharm.

CAMARA HIPERBARICA

SI.

FOTOGRAFIA

En el Cairo y en Sharm el Sheik, en caso de necesidad, se pueden comprar carretes e incluso tarjetas de memoria para cámaras digitales, aunque siempre es recomendable llevarlos desde España.

COMPRAS

En Sharm el Sheik podremos comprar alguna prenda de ropa relacionada con el buceo, camisetas, sudaderas... y luego al igual que en el Cairo; "artesanía local", souvenir con reproducciones de sus monumentos.... y como no, los famosos papiros. Les encanta regatear hasta limites insospechados (recomendable no pagar nunca mas del 10%-20% de lo que marque el precio de salida).

EXTENSIONES TERRESTRES

Viajando a Sharm el Sheikh podremos "ampliar" nuestro viaje a cualquier destino de Egipto ya que normalmente el vuelo nos llevará desde Madrid ó Barcelona hasta el Cairo y el regreso se hace de la misma forma. Desde el Cairo hay buena combinación de transporte con Alejandría, Asuan, Luxor, Hurghada...