Aunque la motivación principal del viaje era el buceo sin jaula con el "temido" tiburón tigre, resultaba igualmente atractivo el poder realizar inmersiones rodeados literalmente de tiburones grises de arrecife, que si bien no son tan "temidos", no dejan de ser unos perfectos depredadores acuáticos que llegan a medir mas de dos metros de longitud... En definitiva una experiencia inolvidable y llena de buenas dosis de adrenalina, por supuesto si como a nosotros te apasionan los tiburones.

El primer día, Jim nos comentó que antes de bucear en Tiger Beach deberíamos pasar un "examen con los grises" con el fin de habituarnos a estar en el agua con comida y rodeados de tiburones...

NOTA: Con el fin de lograr un mayor acercamiento a los animales y aunque no practica exactamente el polémico "feeding", el buceo con Jim Abernethy se realiza con "comida" en el agua (aparte de los "suculentos" buceadores). Del barco cuelgan unas cajas de material plástico con agujeros (tipo las utilizadas en fruterías ) que están llenas de pescado. Así mismo bajan dos o tres cajas y las colocan estratégicamente en varios puntos del arrecife donde se va a realizar la inmersión, con el fin de que los tiburones permanezcan en la zona donde están los buceadores logrando acercamientos increíbles.

Aunque los integrantes de la expedición teníamos experiencia buceando con tiburones, el singular buceo que íbamos a realizar con los tigres era totalmente diferente a cualquiera que pudiéramos haber realizado hasta la fecha. Por ello Jim quería "vernos en acción" con los tiburones menos peligrosos antes de llevarnos ante las fauces de los "big one".

Tras un sencillo "briefing" en el que se nos informó sobre el tipo de fondo que nos íbamos a encontrar, el recorrido previsto y el comportamiento que debíamos mantener con los tiburones grises, nos equipamos apretujados en la pequeña "bañera" de popa del Shear Water y por fin comenzó nuestro ansiado buceo en Bahamas la primera inmersión sería en Sherwood Forest Reef:

El fondo de arena, como en otros puntos de buceo de la zona, era atravesado por un arrecife a modo de cordillera de forma un tanto laberíntica con numerosos recovecos y pequeños cañones.

Comenzamos la inmersión siguiendo la "barrera" en el sentido en el que nos había indicado Jim y realmente no encontramos una concentración de peces y/o invertebrados destacable.

Sinceramente esperábamos algo mas de vida en el arrecife, pero eran los primeros minutos de inmersión de un viaje que confiábamos que nos iba a proporcionar muchas emociones fuertes y debíamos tener un poco de paciencia... De repente, a escasos metros y en sentido contrario a nuestra marcha, pasaron "patrullando" el arrecife dos buenos ejemplares de tiburón gris que nos ignoraron por completo... Esto se animaba... Los tiburones estar, estaban. En ese momento nuestra duda era si realmente podríamos estar tanto tiempo y tan cerca como Jim Abernethy nos había prometido.  

La respuesta no se hizo esperar... Una vez el grupo dio la vuelta retornando en dirección al barco comenzamos a ver sospechosas siluetas. Cuando nos acercamos al cabo del ancla comprobamos que merodeando en la zona había unos 8 o 10 ejemplares de tiburón gris de arrecife (Carcharhinus perezi) que atraídos por las cajas de pescado que colgaban del Shear Water y la que llevaba Jim en la mano estaban dispuestos a hacer las delicias de los integrantes de la expedición...

El final de la inmersión resultó sorprendente. Cada buceador se situó en una posición relativamente cercana a la caja llena de jugoso pescado que Jim sostenía en sus manos y nos limitamos a esperar que los tiburones pasaran una y otra vez a escasos metros (centímetros en ocasiones) de nosotros deleitándonos con su elegante y singular forma de nadar, permitiéndonos fotografiarles una y otra vez hasta que la reserva de nuestras botellas nos indicó que se había acabado el primer asalto.

Las inmersiones posteriores con los grises se repitieron siguiendo las mismas pautas. Tanto en Jack's Jungle como en Mini wall,  llegábamos al punto de buceo, descolgaban mediante unos cabos dos cajas plásticas con pescado en su interior (creo que además vertían en el agua un poco de "chumming", ese aceite especial que preparaban también en Sudáfrica para atraer a los tiburones blancos) y bajaba primero alguien de la tripulación ó el mismo Jim con otras dos o tres cajas de pescado que colocaba estratégicamente en el arrecife...

Con ello conseguían en ocasiones que antes de que pudiéramos meternos en el agua, el barco estuviera rodeado de tiburones grises... Eso era lo que íbamos buscando y eso fue lo que nos dieron; Tiburones.

Quizá la inmersión con los grises mas "extrema" que realizamos, por decirlo de alguna manera,  ya que en ningún momento tuvimos sensación de peligro, fue la denominada El Dorado. Resultó inolvidable desde un principio porque estando equipados y preparados debíamos mirar bien antes de lanzarnos al agua para no caer encima de alguno de los 5 o 6 tiburones que estaban merodeando alrededor del barco  atraídos por el olor que desprendían  las cajas de pescado que colgaban del Shear Water.

Ya en el agua, llegamos a contar mas de 20 ejemplares, de los cuales muchos de ellos superaban los dos metros de longitud. Con esa talla, aún siendo tiburones grises, que no suelen ser agresivos, la adrenalina conseguía que los mas de 60 minutos que permanecíamos bajo el agua en cada inmersión, para nuestra desgracia, pasaran volando...

Debido a la profundidad (20-25 mts.) y duración de las inmersiones (60-70 minutos) nos veíamos obligados a vigilar la computadora y finalizar las mismas en las zonas mas altas del arrecife con el fin de no entrar innecesariamente en descompresión y realizar únicamente la recomendada parada de seguridad.

Ya que, permanecer colgado del cabo del ancla haciendo una obligada parada de descompresión y "sin posibilidad" de subir en caso de que la situación se complique, no resulta muy recomendable en un lugar en el que recordemos que nos encontrábamos rodeados de tiburones grises y en ocasiones no solo grises... (Pero esto ya lo contaremos en el apartado de los tigres).

En definitiva, el buceo con los tiburones grises de arrecife en Bahamas ha cumplido con creces las expectativas que de él teníamos. El numero y tamaño de los ejemplares así como el acercamiento e interacción con los mismos ha sido increíble.

En el caso de ser aficionado a la fotografía submarina, recomendamos el uso de cámara digital con una tarjeta de capacidad alta. El tradicional carrete de 36 diapositivas a todas luces será insuficiente en una inmersión con los grises...

El destino, solo por estas inmersiones y sin haber "probado" todavía Tiger Beach, merece la pena. Por supuesto si te apasionan los tiburones, si no... Creemos que el viaje no es es muy recomendable.