Finalizada la primera inmersión del día y tras despedirnos, no sin pena, de los compañeros y de los sempiternos Raggies, recogimos los equipos y tomamos rumbo, por el carril de la izquierda, hacia el norte del país. Nuestro destino final era la entrada del Parque Kruger, pero debido a la larga distancia que nos separaba, deberíamos hacer noche por el camino y aún así ese día realizaríamos mas de 400 km.

Nuestra primera parada, después de recorrer 330 km. fue DumaZulu, un "falso" poblado y Lodge Zulu donde teníamos contratado un almuerzo, visita al poblado y espectáculo (no hubo manera de quitarlo del programa y eso que lo intentamos en contadas ocasiones). Como decidimos que esto no nos llamaba nada la atención, aprovechamos ese día para hacer una inmersión extra por la mañana  en Aliwal Shoal y salir tranquilamente de Unkommas después de bucear, con lo cual a la hora del almuerzo no llegamos (nos dieron un sandwich y viendo como era todo, creo que tampoco nos perdimos nada con al almuerzo zulu) pero si pudimos realizar la visita guiada al poblado donde había representados todos los aspectos de la vida de los zulus ó zulues y pudimos ver el lamentable espectáculo de danzas y cantos preparados para turistas poco exigentes. Obviamente no recomendamos la experiencia.

Una vez recuperados de la visita al poblado zulu retomamos camino hacia Ghost Mountain Inn, un bonito y cómodo hotel donde pasaríamos la noche antes de continuar nuestra andadura hacia el Parque Kruguer a la mañana siguiente. El hotel estaba francamente bien, se podían realizar numerosas actividades como safaris guiados en una reserva cercana, paseos en elefante y excursiones a la famosa Ghost Mountain que se veía desde el hotel. Así mismo disponía de una cómoda piscina y un observatorio de aves donde pasar un rato entretenido.

Por desgracia nuestro tiempo allí fue el justo para tomar una buena ducha, dar un paseo por el observatorio de aves, cenar, descansar, madrugar, desayunar y continuar camino hacia el Parque Kruguer, con lo cual no pudimos aprovechar las instalaciones y prestaciones que ofrecía el hotel.

El largo trayecto a recorrer en el día nos obligó a madrugar, desayunar rápido y ponernos en marcha. Tomamos rumbo norte y bordeando la frontera con Suazilandia, tras recorrer 460 km. en mas de 6 horas, llegamos a la reserva privada de Marloth en el limite mismo del Parque Nacional Kruguer donde esa noche descansaríamos en Izinyoni Lodge, una bellísima guest house muy próxima a una de las entradas del mismo.

El propietario, Paddy Buckmaster, un hombre encantador (en general los dueños de las guest house han resultado ser una gente entrañable) nos recibe personalmente y nos enseña nuestros "aposentos"; una preciosa cabaña de madera, decorada con motivos sudafricanos, con todas las comodidades y que ofrecía unas fabulosas vistas al Crocodile river que nos permitían desde la cama ver las jirafas que estaban en la otra orilla del río.

Una vez acomodados Paddy nos comenta que cenaremos a las 9, así que como todavía es pronto, le preguntamos que se puede hacer por los alrededores hasta la hora de la cena y nos sugiere un paseo andando por la orilla del río, desde la que vemos el parque, pero nos indica que regresemos antes de que se haga de noche, ya que puede resultar peligroso...

Después de los escarpines ahora le tocaba el turno a las botas de campo, nos calzamos y comenzamos a caminar por una senda que discurría paralela a la orilla del río, en la que pudimos observar multitud de excrementos y huellas de diferentes animales, esto unido al comentario de no volver de noche nos hizo estar muy pendientes de cualquier pequeño ruido que advertíamos... Junto al camino pudimos ver una hembra de antílope y algún bicho mas que, gracias a Dios, salió huyendo y no pudimos identificar.

Finalizado nuestro paseo y una vez aseados, disfrutamos de una deliciosa cena a la luz de las velas y regada con buen vino en compañía de los agradables propietarios de la guest house, Paddy y Pauline, donde nos contaron simpáticas anécdotas de la vida en Sudáfrica.

A la mañana siguiente madrugamos (el sino de nuestros viajes al extranjero, con el afán de aprovechar el tiempo al máximo volvemos mas cansados que cuando salimos de Madrid) y llegamos a las 9 de la mañana al registro de entrada del Parque Kruger por la puerta Crocodile bridge, hicimos buen uso de los baños (por motivos obvios no está permitido bajar del coche fuera de las áreas de descanso) y nos preparamos para adentramos en la Sudáfrica mas "salvaje"...

PARQUE NACIONAL KRUGUER

Es uno de los Parques Nacionales más antiguos del mundo y el mas grande e importante de Sudáfrica. Actualmente forma parte del Parque Transfronterizo del Gran Limpompo, Parque que vincula al Parque Nacional Kruger con el Parque Nacional Gonarezhou en Zimbabwe y el parque Nacional Limpompo en Mozambique, países con los que hace frontera al Norte y Este respectivamente.

Cubre una extensión de 18.989 kilómetros cuadrados y se extiende 350 km. de norte a sur y 60 km. de este a oeste. Abrió al público en 1927 y en 1991 con el objeto de que los animales pudieran deambularan libremente, se retiraron las rejas que separaban el borde oeste del parque de las numerosas reservas o cotos privados de caza existentes.

Cuenta con 147 diferentes especies de mamíferos, incluyendo "The big five", los cinco grandes, (búfalo, rinoceronte, elefante, león y leopardo), 507 especies de pájaros, 120 de reptiles, 52 de peces y 35 de anfibios.

La vegetación, en su mayoría, es de sabana boscosa y las riberas de los ríos permanentes son de selva exuberante. Se puede visitar durante todo el año, teniendo cada estación su atractivo particular.

Desde los 16 campamentos "públicos" distribuidos por toda la extensión del parque hasta las mas exclusiva de las reservas privadas la "oferta hostelera" es variada y podemos encontrar un tipo de alojamiento que se ajuste a nuestro presupuesto.

Con el fin de vivir la experiencia mas completa que puede ofrecernos el Parque Nacional decidimos repartir los días de visita pasando dos días en la parte "publica" recorriéndolo con nuestro propio vehículo y durmiendo en los campamentos de Berg en Dal y Satara y otros dos días en la reserva privada de Sabi Sands, alojados en el acogedor campamento de Notten's Bush.

Compramos un mapa detallado de carreteras y caminos del parque, provisiones y agua suficientes para todo el día, llenamos el deposito y comenzamos nuestro recorrido. Esa jornada la dedicamos a explorar toda la zona sur, ya que antes de las 6 de la tarde, hora de cierre de la puerta de entrada, debíamos estar en el campamento de Berg en Dal donde nos alojaríamos esa noche.

Ayudándonos del imprescindible mapa, fuimos adentrándonos por todos los caminos y carreteras asfaltadas hasta llegar a Tshokwane, limite que nos habíamos puesto para el día.

Ya hemos comentado que cada época del año tiene su atractivo, nosotros lo visitamos en el mes de Agosto, invierno en el hemisferio sur, y la vegetación no resulta excesivamente tupida facilitando la localización de los animales.

Los trayectos en coche se realizan a muy poca velocidad en primer lugar porque existe una limitación estricta en ese aspecto, 50 km/h. en carreteras asfaltadas y 40 km/h. en caminos, en segundo lugar porque se pretende "buscar" entre la vegetación a los animales y sobre todo porque éstos, como es lógico, campan a sus anchas por todos los sitios y no resulta extraño que de repente los encontremos tranquilamente atravesando la vía por donde estemos circulando.

En los muchos kilómetros que tuvimos la suerte de recorrer por el parque pudimos disfrutar, además del conocido "paso de cebra", de los pasos de jirafa, ñu, impala o elefante, provocando este último alguna situación comprometida a los coches que por allí circulábamos.

Aunque el numero de visitantes es elevado, las enormes dimensiones del Kruger consiguen que en numerosas ocasiones circules completamente solo durante kilómetros, sobre todo a través de los caminos de tierra, disfrutando de la increíble experiencia de "pasear" entre tanta fauna salvaje. Teniendo la precaución de circular muy despacio se consiguen unos acercamientos a los animales verdaderamente sorprendentes.

La fauna es abundante y la jornada transcurre muy entretenida identificando las numerosas especies que vamos encontrando en nuestro camino, pero el reto consiste en localizar "los 5 grandes" y aunque en apenas unas horas hemos "tachado" de nuestra lista los tres primeros: búfalo, rinoceronte y elefante, los felinos, como era previsible, se nos resisten.

No perdemos la esperanza de completar la lista en los dos primeros días pero en caso contrario nos queda la reserva privada para intentar completar los famosos "Big Five".

Son las 5 de la tarde y aunque los caminos se encuentran en buen estado, están perfectamente señalizados y con la ayuda del mapa resulta prácticamente imposible perderse, tomamos rumbo hacia el campamento, es preferible que nos sobre algo de tiempo a tener que dormir en la calle...

Llegamos a Berg en Dal, nos registramos e instalamos en nuestra modesta cabaña. Después de estar todo el día "encerrados" en el coche, una reparadora ducha y un largo paseo por el recinto ayudaron a desentumecer los músculos. Breve visita al supermercado y una vez hecho acopio de provisiones para el día siguiente nos dirigimos a cenar una buena carne asada al restaurante Xibejane Rhino.

El campamento abre las puertas a las 6 de la mañana y apenas unos minutos mas tarde ya estábamos en marcha. El segundo día en el Kruger recorreríamos la "zona centro" y dormiríamos en el campamento Satara, teníamos muchas horas y kilómetros por delante pero reconocemos que el madrugón y las interminables horas de conducción merecían la pena, porque había mucho para ver... 

El censo de mamíferos de ese año en el parque era impresionante: 25.150 búfalos africanos, 200 perros de caza africanos, 350 rinocerontes negros, 5.000 rinocerontes blancos, 32.000 cebras de Burchell, 5.000 antílopes acuáticos, 550 antílopes sables, 500 antílopes jeroglíficos, 60 antílopes ruanos, 550 antílopes sables, 17.000 ñus, 200 chitas, 300 elands comunes, 9.000 jirafas, 5.000 kudus grandes, 3.000 hipopótamos, mas de 170.000 impalas, 160 reducas de montaña, 300 ñalas, 300 reducas, 11.600 elefantes de la sabana, 2.000 hienas moteadas, 200 topis, 3.800 jabalíes, 1.000 leopardos, 2.000 leones... No teníamos la intención de verlos todos pero si los máximos posibles.

A media mañana y aprovechando que pasábamos muy cerca del campamento de Skukuza hicimos una parada técnica en el recorrido para reponer agua fresca y utilizar los baños...

Como ya hemos indicado está terminantemente prohibido salir del coche fuera de las áreas de descanso, así que, conviene planificar la ruta para que al menos un par de veces durante toda la jornada nos encontremos cerca de alguna de las áreas señaladas. Y no está de más llevar en el coche previsto algún "recipiente" donde poder aliviar nuestras necesidades fisiológicas en el caso de que no pudiéramos llegar a una zona "segura". 

Tras la parada, la jornada continua haciendo recuento de especies y disfrutando de los numerosos, cómodos y singulares encuentros con los que nos va sorprendiendo el recorrido.

Al igual que el día anterior, antes de la hora de cierre tomamos rumbo al campamento Satara, donde pasaríamos la noche. Una vez registrados, nos trasladamos a nuestro modesto bungalow de parecidas características al de Berg en Dal y repetimos la ducha y el paseo del día anterior. Una reparadora cena en el restaurante Nhuthwa dan por finalizada la jornada.

A las 6 de la mañana salimos de Satara rumbo al Notten’s Bush Camp, un rustico y elegante campamento situado en la reserva privada de Sabi Sands. Debíamos llegar a las 3 de la tarde pero de camino seguiríamos disfrutando de muchos kilómetros "salvajes" del Kruger.

Cuando nuestras esperanzas de completar la lista de los "Big Five" en la zona pública del parque se desvanecían, observamos detenidos en el lateral del camino de tierra por el que circulábamos, a varios vehículos con sus ocupantes asomados por las ventanillas con cámaras y binoculares apuntando, entre los arbustos, hacía el río. Lentamente nos fuimos acercando y cuando llegamos a su altura pudimos comprobar que la inusual concentración de vehículos estaba plenamente justificada... Cuatro leonas descansaban plácidamente sobre la arena en la otra orilla y aunque un poco lejos, pudimos disfrutar durante unos minutos del singular espectáculo que nos ofrecían los felinos. 

Habíamos "tachado" otro mas de la lista y nuestro tiempo se acababa. Después de recorrer ese día mas de 150 km. abandonamos la zona "publica" del parque a través de la puerta Paul Kruger Gate en las proximidades de Skukuza y nos adentramos en los terrenos de las reservas privadas.

Siguiendo el preciso itinerario que nos había preparado Boleng Adventures, la agencia sudafricana, a la hora prevista, llegamos a Notten’s. Fuimos recibidos por los responsables y después de enseñarnos el núcleo central del campamento, donde se hallaban las zonas comunes, nos acompañaron a nuestra cabaña, que se encontraba separada unos 800 metros, para que pudiéramos dejar el equipaje y pudiéramos asearnos.

Quedaron en volver a buscarnos en una hora para comenzar con las actividades y nos comentaron que no regresáramos solos y bajo ningún concepto andando, ya que resultaba muy peligroso porque en el trayecto podíamos encontrarnos con animales salvajes, mas aún al atardecer que se acercaban a la piscina "privada" que tenía nuestra cabaña a beber agua...      

Notten’s Bush Camp es uno de los campamentos más antiguos de la reserva privada de Sabi Sands y está especializado en recibir pequeños grupos de visitantes. Se compone de un modulo central donde se encuentra el salón comedor, exquisitamente decorado, que dispone de una amplia terraza en la que se disfruta de una vista espectacular de la sabana. Próximo a él encontramos una especie de salón circular al aire libre que denominan "boma" y que se utiliza por las noches para cenar junto a un gran fuego. Alrededor de estos salones se encuentran 5 de las 6 únicas cabañas que dispone el campamento para los huéspedes y una pequeña piscina. La sexta es la que ocupábamos nosotros y como hemos indicado se encontraba aproximadamente a 800 metros de estas zonas comunes.

Como se comprometieron nuestros anfitriones, una hora mas tarde, apareció en nuestra cabaña uno de los todo-terreno que escoltó a nuestro coche hasta el modulo central del campamento. Una vez allí y reunido el grupo, comenzamos "the game" que es la actividad principal que se realiza en la reserva.

"The game drive", consiste en recorrer con un todo-terreno, sin capota, la reserva privada a través de los caminos, cauces de río, campo a través... En busca de los famosos "Big Five". El vehículo lo conduce un "ranger" armado con un rifle de gran calibre y en la parte delantera izquierda del mismo, fuera del habitáculo, va sentado en una pequeña silla un rastreador que se dedica a buscar en el suelo las huellas de los animales.

Antes de subirnos al todo-terreno, el simpático "ranger" nos dijo, jocosamente, que él en 20 años que llevaba trabajando en Notten´s, nunca había visto los "Big Five" y que si nosotros éramos capaces de verlos en solo dos días seríamos tremendamente afortunados...

Resulta obvio que su comentario era una broma y que trataba de crear expectación en nosotros para que cuando los fuéramos localizándolos nos hiciera mas ilusión, pero lo que si era cierto es que, aunque todas las reservas privadas tienen delimitado su territorio, están sin vallar y los animales se mueven libremente por la enorme extensión de terreno que constituye Sabi Sand lo cual dificulta enormemente su localización. En definitiva, que los animales estaban allí, de ello éramos conscientes, pero que tendríamos que buscarlos porque estábamos en el Parque Kruger y no en un gran zoo...

Comenzamos nuestro recorrido, que se prolongaría durante tres horas, por los estrechos y polvorientos caminos en los que disfrutamos de un contacto directo, muy directo, con la fauna de Africa. Nuestro "ranger" sigue las indicaciones que en todo momento le va señalando el "rastreador" que desde su privilegiada y peligrosa ubicación no quita ojo del suelo y vamos encontrando además de la variada y abundante fauna, similar a la encontrada en la parte "publica" del parque, los primeros "big"; los elefantes.

Notamos en el "ranger" un cierto nerviosismo y un "exceso" de precauciones ante la presencia de los enormes mamíferos. Posteriormente nos explicaría que son los únicos animales de la sabana que no le tienen miedo a nada y que ya habían provocado muertes en Sabi Sand. Nos contó que en una ocasión un elefante había atacado a un todo-terreno lanzándolo por los aires falleciendo uno de los ocupantes en el trágico "accidente de trafico". Por eso cuando nos encontrábamos con uno, no apagaba el motor del coche y tenía localizadas varias vías de escape para que en el caso de que el elefante nos atacara pudiéramos escapar sin problemas.

El recorrido continuó, orientado en todo momento por las certeras indicaciones de nuestro singular rastreador, y seguimos "tachando" animales de la exclusiva lista de los 5 grandes, ahora le tocaba el turno al rinoceronte, que aunque como al elefante y al búfalo, ya los habíamos visto los dos días anteriores, el hecho de hacerlo en el todo-terreno sin capota mejoraba bastante la experiencia.

Aunque el recorrido estaba resultando increíble por el paisaje y la visión de los numerosos animales desde el punto de vista que nos daban las tres filas de asientos de nuestro vehículo, el plato fuerte de la tarde estaba por llegar... Un repentino giro a la izquierda nos sacaba del camino y lentamente comenzamos a transitar campo a través hasta que, sin decirnos nada, nuestro "ranger", detuvo la marcha y apagó el motor del todo-terreno ante la sorpresa de los presentes.

Cuando comenzábamos a extrañarnos de porqué nos habíamos detenido en medio de la sabana, mire hacia el suelo y a la derecha del vehículo, a menos de tres metros pude observar una pareja de leones que descansaban tumbados apaciblemente en la reseca hierba... Cuando se los mostré al resto de los compañeros miramos asombrados a nuestro "ranger". Este nos tranquilizo con una sonrisa y en voz baja nos dijo "vamos a esperar"... ¿Esperar a qué? pensé, a que se levanten y nos coman... Pero no, parece ser que no era esa su intención, al menos no ese día. En unos minutos, ante nuestras caras de desconcierto, el macho se levantó, nos miró y comenzó, sin ningún pudor, el ritual de apareamiento con su pareja...

En apenas 5 minutos el macho había llegado al clímax, como demostraba el alarido final con el que nos deleitó, y se encontraba nuevamente descansando al lado de su compañera... No podíamos creérnoslo, habíamos sido testigos de lujo, con butaca de primera fila, del apareamiento de una pareja de leones y eso no era todo, antes de que pudiéramos articular palabra, nuestro "ranger" nos dijo: "vamos a esperar 20 minutos y lo veremos nuevamente en acción"...

Como hemos comentado, Sabi Sand no tiene vallados y los vehículos de los campamentos, al igual que los animales, circulan libremente por toda la amplia extensión de la reserva privada. En ocasiones, en el transcurso del "game", los "ranger" de los diferentes campamentos, si encuentran algún animal interesante, se avisan mediante la radio de la localización de los mismos. Esta era una de esas ocasiones y nuestro "ranger" avisó a otros dos vehículos que estaban por la zona y que llegaron justo al 2º asalto sexual de nuestra "pareja de enamorados".

Los leones, en época de apareamiento, llegan a copular hasta 30 veces al día, nosotros ya les habíamos visto en dos ocasiones así que decidimos continuar nuestro camino y dejarles un poco de intimidad en las 28 copulas restantes...

A los pocos minutos de reanudar la marcha hacemos un nuevo alto en el camino y observamos boquiabiertos como tanto nuestro singular rastreador como el simpático "ranger" bajan del todo-terreno, sacan de la parte trasera una pequeña nevera y preparan una improvisada mesa sobre el capó del vehículo con mantel, vasos de cristal, bebidas, hielo y snacks e invitan al grupo a bajar para tomar una copa mientras vemos atardecer en la sabana...   

Con la poca tranquilidad que puede darte el haber visto, a solo unos cientos de metros de donde nos encontrábamos en ese momento, a una pareja de leones retozando, bajamos del todo-terreno y disfrutamos de unas copas con la sugerente vista del atardecer en el Kruger, eso si, sin alejándonos demasiado de nuestro vehículo por si acaso aparecía, sin invitación previa, otra "pareja de enamorados", aunque, tenemos que decir que tanto el "ranger" como el rastreador estaban "alerta".

Acabadas las copas proseguimos camino hacia el campamento buscando, sin suerte, al esquivo leopardo y dando por finalizado el "game drive" del día. Llegamos con el tiempo justo de ir, acompañados por otro vehículo, a por algo mas de abrigo a nuestra cabaña, ya que la cena estaba preparada en el "boma" y la temperatura al caer la noche había bajado un poco.

En Notten’s, debido a la cordialidad de la que que hacen gala los propietarios y empleados y a los pocos huéspedes que tienen alojados, el trato es sumamente familiar. Si a eso unimos el buen ambiente que reinaba en el grupo, imagino que también lo bucólico del entorno ayuda, la cena de ese día junto al fuego y el resto de las comidas, cenas y desayunos resultaron muy entrañables.

Los responsables del campamento nos habían dicho que no saliéramos por la noche de la cabaña y que si oíamos ruidos en el exterior que no nos preocupáramos pero, que no abriéramos la puerta bajo ningún concepto...  Con estas premisas y teniendo en cuenta que llegando a nuestra cabaña nos cruzamos por el camino con una hiena, la puerta permaneció cerrada hasta que, a las 5:30 de la mañana en punto, volvieron a recogernos.

Ese día tendríamos dos "game drive", uno al amanecer y otro al atardecer, para intentar rematar la lista de los "Big Five" que nuestro simpático "ranger", en 20 años de trabajo allí, no había logrado completar... Nos quedaban solamente el búfalo y el leopardo.

Aunque el primero ya lo habíamos visto varias veces en la zona "publica" del parque, en la observación de animales salvajes, como en otros aspectos de la vida, no es tan importante el numero de encuentros como la calidad de los mismos... Y en este caso en el campamento Notten’s, la calidad de los encuentros era de un altísimo nivel. Con nuestro todo-terreno a través del cauce seco de un río estuvimos acompañando, durante mas de 20 minutos, a un gran búfalo mientras éste se alimentaba tranquilamente.

Al igual que la noche anterior, aproximadamente en la mitad del "game drive" hicimos una parada para desayunar, la escena se repetía, el "ranger" y el rastreador prepararon una pequeña mesa con café, leche, chocolate, té y galletas y entorno a ella disfrutamos del singular desayuno. Finalizado el mismo, continuamos con la actividad otras dos horas y regresamos al campamento donde nos tenían preparado un almuerzo-comida.

En las horas centrales del día, al ser las mas calurosas, los animales están menos activos y nosotros las dedicamos a descansar, leer y disfrutar del maravilloso entorno hasta la hora del siguiente "game drive". A media tarde ya estábamos de nuevo preparados en el todo-terreno para "cazar" el "big five" que nos faltaba y disfrutar también del resto de los animales de la sabana que aunque nos estuvieran en la lista "Vip", resultaban, al menos para nosotros, igualmente interesantes. 

La tarde resultó mas animada de lo previsto, seguíamos recorriendo los angostos caminos de Sabi Sand mientras por radio nos avisaron de la presencia de un leopardo en la zona, tras varios intentos fallidos de localizarle optamos por hacer un alto en el camino para tomar "la copa del atardecer". Una vez reanudamos la marcha, la noche se echó encima y comenzó un frenesí de vehículos que comunicados a través de la radio nos encontrábamos persiguiendo, sin fortuna, al felino.

Transcurridas cuatro horas de búsqueda, al comprobar el "ranger" que no era nuestro día de suerte, decidió tomar rumbo hacia el campamento y cuando parecía que nuestra lista de los "Big Five" se quedaría incompleta, el camino de vuelta nos volvió a mostrar las huellas que llevábamos siguiendo toda la tarde y unos metros mas adelante, al responsable de las mismas, un precioso leopardo, que con sus chulescos andares, parecía burlarse de sus perseguidores.

Lentamente nos fuimos acercando pero, antes de llegar a su altura, nos miró, salió del camino y desapareció lentamente... Las largas horas de persecución habían tenido su recompensa, aunque esta hubiera durado apenas un minuto. A la mañana siguiente, muy temprano, disfrutamos de nuestro último "game drive", aunque los felinos decidieron que ya teníamos suficiente con haber completado la lista y no aparecieron, si se despidieron de nosotros el elefante, rinoceronte y búfalo.

Nuestro tiempo se acababa en Notten’s y tras despedirnos de los compañeros y de los encantadores responsables del campamento nos pusimos en marcha rumbo a Johannesburgo. Mas de 400 km. y 6 horas de conducción nos separaban de el avión que nos devolvería a casa.

Recomendamos Sudáfrica como destino de buceo, el tiburón blanco y Aliwal shoal sin lugar a dudas resultan unas experiencias inolvidables, pero sería imperdonable después de recorrer tantos kilómetros no aprovechar y disfrutar también del maravilloso Parque Kruger donde se pueden lograr encuentros de una altísima calidad con los animales salvajes que lo habitan.