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Finalizada la primera inmersión del día y tras despedirnos, no sin pena, de los
compañeros y de los sempiternos Raggies, recogimos los equipos y tomamos rumbo, por el carril de la
izquierda, hacia el norte del país. Nuestro destino
final era la entrada del Parque Kruger, pero debido a la larga distancia que nos
separaba, deberíamos hacer noche por el camino y aún así ese día
realizaríamos mas de 400 km. |
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Nuestra primera parada, después de recorrer 330 km. fue DumaZulu, un "falso"
poblado y Lodge Zulu donde teníamos contratado un almuerzo, visita al poblado y
espectáculo (no hubo manera de quitarlo del programa y eso que lo intentamos
en contadas ocasiones). Como decidimos que esto no nos llamaba nada la
atención, aprovechamos ese día para hacer una
inmersión extra por la mañana en Aliwal Shoal y salir tranquilamente de Unkommas después de
bucear, con lo cual a la hora del almuerzo no llegamos (nos dieron un
sandwich y viendo como era todo, creo que tampoco nos perdimos nada con al
almuerzo zulu) pero si pudimos realizar la visita guiada al poblado donde
había representados todos los aspectos de la vida de los zulus ó zulues y
pudimos ver el lamentable espectáculo de danzas y cantos preparados para
turistas poco exigentes. Obviamente no recomendamos la experiencia. |
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Una vez recuperados de la
visita al poblado zulu retomamos camino hacia
Ghost Mountain Inn, un bonito
y cómodo hotel donde pasaríamos la noche antes de continuar nuestra andadura
hacia el Parque Kruguer a la mañana siguiente. El hotel estaba francamente
bien, se podían realizar numerosas actividades como safaris guiados en una
reserva cercana, paseos en elefante y excursiones a la famosa Ghost Mountain que se
veía desde el hotel. Así mismo disponía de una cómoda piscina y un
observatorio de aves donde pasar un rato entretenido. |
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Por desgracia nuestro tiempo
allí fue el justo para tomar una buena ducha, dar un paseo por el
observatorio de aves, cenar, descansar, madrugar, desayunar y continuar camino hacia
el Parque Kruguer, con lo cual no pudimos aprovechar las instalaciones y
prestaciones que ofrecía el hotel.
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El
largo trayecto a recorrer en el día nos obligó a madrugar, desayunar
rápido y ponernos en marcha. Tomamos rumbo norte y bordeando la
frontera con
Suazilandia, tras recorrer 460 km. en mas de 6 horas, llegamos a la reserva
privada de Marloth en el limite mismo del Parque Nacional Kruguer donde esa noche
descansaríamos en Izinyoni Lodge, una bellísima guest house muy próxima a
una de las entradas del mismo. |
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El propietario, Paddy Buckmaster, un hombre encantador (en
general los dueños de las guest house han resultado ser una gente
entrañable) nos recibe personalmente y nos enseña nuestros "aposentos"; una
preciosa cabaña de madera, decorada con motivos sudafricanos, con todas las
comodidades y que ofrecía unas fabulosas vistas al Crocodile river que nos permitían desde la cama ver las jirafas que estaban
en la otra orilla del río.
Una vez acomodados Paddy nos comenta que
cenaremos a las 9, así que como todavía es pronto, le preguntamos que
se puede hacer por los alrededores hasta la hora de la cena y nos sugiere un
paseo andando por la orilla del río, desde la que vemos el parque, pero nos
indica que regresemos antes de que se haga de noche, ya que puede resultar
peligroso... |
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Después de los escarpines ahora le tocaba el turno a las botas
de campo, nos calzamos y comenzamos a caminar por una senda que
discurría paralela a la orilla del río, en la que pudimos observar
multitud de excrementos y huellas de diferentes animales, esto unido
al comentario de no volver de noche nos hizo estar muy pendientes de
cualquier pequeño ruido que advertíamos... Junto al camino pudimos ver
una hembra de antílope y algún bicho mas que, gracias a Dios, salió
huyendo y no pudimos identificar. |
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Finalizado nuestro paseo y una
vez aseados, disfrutamos de
una deliciosa cena a la luz de las velas y regada con buen vino en compañía de los agradables propietarios de la guest house, Paddy y Pauline, donde nos contaron simpáticas anécdotas de la vida en Sudáfrica. |
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A la mañana siguiente
madrugamos (el sino de nuestros viajes al extranjero, con el afán de
aprovechar el tiempo al máximo volvemos mas cansados que cuando salimos de
Madrid) y llegamos a las 9 de la mañana al registro de entrada del Parque
Kruger por la puerta Crocodile bridge, hicimos
buen uso de los baños (por motivos obvios no está permitido bajar del coche
fuera de las áreas de descanso) y nos preparamos para
adentramos en la Sudáfrica mas "salvaje"... |
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PARQUE
NACIONAL KRUGUER |
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Es uno
de los Parques Nacionales más antiguos del mundo y el mas grande e
importante de Sudáfrica. Actualmente forma parte del Parque
Transfronterizo del Gran Limpompo, Parque que vincula al Parque
Nacional Kruger con el Parque Nacional Gonarezhou en Zimbabwe y el
parque Nacional Limpompo en Mozambique, países con los que hace
frontera al Norte y Este respectivamente.
Cubre
una extensión de 18.989 kilómetros cuadrados y se extiende 350 km. de
norte a sur y 60 km. de este a oeste. Abrió al público en 1927 y en
1991 con el objeto de que los animales pudieran deambularan libremente,
se retiraron las rejas que separaban el borde oeste del parque de las
numerosas reservas o cotos privados de caza existentes.
Cuenta
con 147 diferentes especies de mamíferos, incluyendo "The big five",
los cinco grandes, (búfalo, rinoceronte, elefante, león y leopardo),
507 especies de pájaros, 120 de reptiles, 52 de peces y 35 de
anfibios.
La
vegetación, en su mayoría, es de sabana boscosa y las riberas de los
ríos permanentes son de selva exuberante. Se puede visitar durante
todo el año, teniendo cada estación su atractivo particular.
Desde
los 16 campamentos "públicos" distribuidos por toda la extensión del
parque hasta las mas exclusiva de las reservas privadas la "oferta
hostelera" es variada y podemos encontrar un tipo de alojamiento que
se ajuste a nuestro presupuesto. |
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Con el fin de
vivir la experiencia mas completa que puede ofrecernos el Parque Nacional
decidimos repartir los días de visita pasando dos días en la parte "publica"
recorriéndolo con nuestro propio vehículo y durmiendo en los campamentos de
Berg en
Dal y
Satara y otros dos días en la reserva privada de Sabi Sands, alojados en
el acogedor campamento de Notten's Bush.
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Compramos un mapa detallado de carreteras y caminos del parque,
provisiones y agua suficientes para todo el día, llenamos el deposito
y comenzamos nuestro recorrido. Esa jornada la dedicamos a explorar
toda la zona sur, ya que antes de las 6 de la tarde, hora de cierre de
la puerta de entrada, debíamos estar en el campamento de
Berg en
Dal donde nos alojaríamos esa noche. |
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Ayudándonos
del imprescindible mapa, fuimos adentrándonos por todos los caminos y
carreteras asfaltadas hasta llegar a Tshokwane, limite que nos habíamos
puesto para el día.
Ya hemos
comentado que cada época del año tiene su atractivo, nosotros lo visitamos
en el mes de Agosto, invierno en el hemisferio sur, y la vegetación
no resulta excesivamente tupida facilitando la localización de los animales.
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Los trayectos
en coche se realizan a muy poca velocidad en primer lugar porque existe una
limitación estricta en ese aspecto, 50 km/h. en carreteras asfaltadas y 40
km/h. en caminos, en segundo lugar porque se pretende "buscar" entre la
vegetación a los animales y sobre todo porque éstos, como es lógico, campan
a sus anchas por todos los sitios y no resulta extraño que de repente los
encontremos tranquilamente atravesando la vía por donde estemos circulando. |
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En los muchos
kilómetros que tuvimos la suerte de recorrer por el parque pudimos
disfrutar, además del conocido "paso de cebra", de los pasos de
jirafa, ñu, impala o elefante, provocando este último alguna situación
comprometida a los coches que por allí circulábamos. |
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Aunque
el numero de visitantes es elevado, las enormes dimensiones del Kruger
consiguen que en numerosas ocasiones circules completamente solo
durante kilómetros, sobre todo a través de los caminos de
tierra, disfrutando de la increíble experiencia de "pasear" entre
tanta fauna salvaje. Teniendo la precaución de circular muy despacio
se consiguen unos acercamientos a los animales verdaderamente
sorprendentes. |
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La fauna es
abundante y la jornada transcurre muy entretenida identificando las numerosas
especies que vamos encontrando en nuestro camino, pero el reto consiste en
localizar "los 5 grandes" y aunque en apenas unas horas hemos "tachado" de
nuestra lista los tres primeros: búfalo, rinoceronte y elefante, los
felinos, como era previsible, se nos resisten. |
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No perdemos la
esperanza de completar la lista en los dos primeros días pero en caso
contrario nos queda la reserva privada para intentar completar los famosos "Big Five".
Son las 5 de
la tarde y aunque los caminos se encuentran en buen estado, están
perfectamente señalizados y con la ayuda del mapa resulta prácticamente
imposible perderse, tomamos rumbo hacia el campamento, es preferible que nos
sobre algo de tiempo a tener que dormir en la calle... |
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Llegamos a
Berg en
Dal, nos registramos e instalamos en nuestra modesta cabaña. Después de
estar todo el día "encerrados" en el coche, una reparadora ducha y un largo
paseo por el recinto ayudaron a desentumecer los músculos. Breve visita al
supermercado y una vez hecho acopio de provisiones para el día siguiente nos
dirigimos a cenar una buena carne asada al restaurante Xibejane Rhino. |
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El campamento abre las puertas a
las 6 de la mañana y apenas unos minutos mas tarde ya estábamos en marcha.
El segundo día en el Kruger recorreríamos la "zona centro" y dormiríamos en
el campamento
Satara, teníamos muchas horas y kilómetros por delante pero reconocemos
que el madrugón y las interminables horas de conducción merecían la pena,
porque había mucho para ver... |
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El censo de
mamíferos de ese año en el parque era impresionante: 25.150 búfalos
africanos, 200 perros de caza africanos, 350 rinocerontes negros, 5.000
rinocerontes blancos, 32.000 cebras de Burchell, 5.000 antílopes acuáticos,
550 antílopes sables, 500 antílopes jeroglíficos, 60 antílopes ruanos, 550
antílopes sables, 17.000 ñus, 200 chitas, 300 elands comunes, 9.000 jirafas,
5.000 kudus grandes, 3.000 hipopótamos, mas de 170.000 impalas, 160 reducas
de montaña, 300 ñalas, 300 reducas, 11.600 elefantes de la sabana, 2.000
hienas moteadas, 200 topis, 3.800 jabalíes, 1.000 leopardos, 2.000 leones...
No teníamos la intención de verlos todos pero si los máximos posibles. |
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A media mañana
y aprovechando que pasábamos muy cerca del campamento de
Skukuza
hicimos una parada técnica en el recorrido para reponer agua fresca y
utilizar los baños...
Como ya hemos
indicado está terminantemente prohibido salir del coche fuera de las áreas
de descanso, así que, conviene planificar la ruta para que al menos un par
de veces durante toda la jornada nos encontremos cerca de alguna de las
áreas señaladas. Y no está de más llevar en el coche previsto algún
"recipiente" donde poder aliviar nuestras necesidades fisiológicas en el
caso de que no pudiéramos llegar a una zona "segura".
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Tras la
parada, la jornada continua haciendo recuento de especies y
disfrutando de los numerosos, cómodos y singulares encuentros con los que
nos va sorprendiendo el recorrido.
Al igual que
el día anterior, antes de la hora de cierre tomamos rumbo al campamento
Satara, donde pasaríamos la noche. Una vez registrados, nos trasladamos
a nuestro modesto bungalow de parecidas características al de
Berg en
Dal y repetimos la ducha y el paseo del día anterior. Una reparadora
cena en el restaurante Nhuthwa dan por finalizada la jornada.
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A las 6 de la
mañana salimos de
Satara rumbo al
Notten’s Bush Camp, un
rustico y elegante campamento situado en la reserva privada de Sabi Sands.
Debíamos llegar a las 3 de la tarde pero de camino seguiríamos disfrutando
de muchos kilómetros "salvajes" del Kruger.
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Cuando
nuestras esperanzas de completar la lista de los "Big Five" en la zona
pública del parque se desvanecían, observamos detenidos en el lateral del
camino de tierra por el que circulábamos, a varios vehículos con sus
ocupantes asomados por las ventanillas con cámaras y binoculares
apuntando, entre los arbustos, hacía el río. Lentamente nos fuimos acercando
y cuando llegamos a su altura pudimos comprobar que la inusual concentración
de vehículos estaba plenamente justificada... Cuatro leonas descansaban
plácidamente sobre la arena en la otra orilla y aunque un poco lejos,
pudimos disfrutar durante unos minutos del singular espectáculo que nos
ofrecían los felinos. |
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Habíamos
"tachado" otro mas de la lista y nuestro tiempo se acababa. Después de
recorrer ese día mas de 150 km. abandonamos la zona "publica" del parque a través de la puerta Paul Kruger
Gate en las proximidades de
Skukuza
y nos adentramos en los terrenos de las reservas privadas.
Siguiendo
el preciso itinerario que nos había preparado
Boleng Adventures,
la agencia sudafricana, a la hora prevista,
llegamos a
Notten’s. Fuimos recibidos
por los responsables y después de enseñarnos el núcleo central del
campamento, donde se hallaban las zonas comunes, nos acompañaron a
nuestra cabaña, que se encontraba separada unos 800 metros, para que
pudiéramos dejar el equipaje y pudiéramos asearnos.
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Quedaron en volver a buscarnos en una hora para comenzar con las actividades y nos
comentaron que no regresáramos solos y bajo ningún concepto andando, ya que resultaba muy peligroso porque en el trayecto podíamos
encontrarnos con animales salvajes, mas aún al atardecer que se acercaban a
la piscina "privada" que tenía nuestra cabaña a beber agua...
Notten’s Bush Camp es uno de los
campamentos más antiguos de la reserva privada de Sabi Sands y está
especializado en recibir pequeños grupos de visitantes. Se compone de un
modulo central donde se encuentra el salón comedor, exquisitamente decorado,
que dispone de una amplia terraza en la que se disfruta de una vista
espectacular de la sabana. Próximo a él encontramos una especie de salón
circular al aire libre que denominan "boma" y que se utiliza por las noches
para cenar junto a un gran fuego. Alrededor de estos salones se encuentran 5 de las 6
únicas cabañas que dispone el
campamento para los huéspedes y una pequeña piscina. La sexta es la que ocupábamos nosotros y como
hemos indicado se encontraba aproximadamente a 800 metros de estas zonas
comunes. |
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Como se comprometieron nuestros
anfitriones, una hora mas tarde, apareció en nuestra cabaña uno de los
todo-terreno que escoltó a nuestro coche hasta el modulo central del
campamento. Una vez allí y reunido el grupo, comenzamos "the game" que es la
actividad principal que se realiza en la reserva. |
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"The
game drive", consiste en recorrer con un todo-terreno, sin capota, la
reserva privada a través de los caminos, cauces de río, campo a
través... En busca de los famosos "Big Five". El vehículo lo conduce
un "ranger" armado con un rifle de gran calibre y en la parte
delantera izquierda del mismo, fuera del habitáculo, va sentado en una
pequeña silla un rastreador que se dedica a buscar en el suelo las
huellas de los animales. |
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Antes de
subirnos al todo-terreno, el simpático "ranger" nos dijo, jocosamente,
que él en 20 años que llevaba trabajando en Notten´s, nunca había
visto los "Big Five" y que si nosotros éramos capaces de verlos en
solo dos días seríamos tremendamente afortunados...
Resulta
obvio que su comentario era una broma y que trataba de crear
expectación en nosotros para que cuando los fuéramos localizándolos
nos hiciera mas ilusión, pero lo que si era cierto es que, aunque
todas las reservas privadas tienen delimitado su territorio, están sin
vallar y los animales se mueven libremente por la enorme extensión de
terreno que constituye Sabi Sand lo cual dificulta enormemente su
localización. En definitiva, que los animales estaban allí, de ello
éramos conscientes, pero que tendríamos que buscarlos porque estábamos
en el Parque Kruger y no en un gran zoo... |
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Comenzamos
nuestro recorrido, que se prolongaría durante tres horas, por los estrechos
y polvorientos caminos en los que disfrutamos de un contacto directo, muy
directo, con la fauna de Africa. Nuestro "ranger" sigue las indicaciones que
en todo momento le va señalando el "rastreador" que desde su privilegiada y
peligrosa ubicación no quita ojo del suelo y vamos encontrando además de la
variada y abundante fauna, similar a la encontrada en la parte "publica" del
parque, los primeros "big"; los elefantes. |
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Notamos en el
"ranger" un cierto nerviosismo y un "exceso" de precauciones ante la presencia
de los enormes mamíferos. Posteriormente nos explicaría que son los únicos
animales de la sabana que no le tienen miedo a nada y que ya habían provocado
muertes en Sabi Sand. Nos contó que en una ocasión un elefante había atacado
a un todo-terreno lanzándolo por los aires falleciendo uno de los ocupantes
en el trágico "accidente de trafico". Por eso cuando nos encontrábamos con
uno, no apagaba el motor del coche y tenía localizadas varias vías de escape
para que en el caso de que el elefante nos atacara pudiéramos escapar sin
problemas. |
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El recorrido
continuó, orientado en todo momento por las certeras indicaciones de
nuestro singular rastreador, y seguimos "tachando" animales de la
exclusiva lista de los 5 grandes, ahora le tocaba el turno al
rinoceronte, que aunque como al elefante y al búfalo, ya los habíamos
visto los dos días anteriores, el hecho de hacerlo en el
todo-terreno sin capota mejoraba bastante la experiencia. |
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Aunque
el recorrido estaba resultando increíble por el paisaje y la visión de
los numerosos animales desde el punto de vista que nos daban las tres
filas de asientos de nuestro vehículo, el plato fuerte de la tarde
estaba por llegar... Un repentino giro a la izquierda nos sacaba del
camino y lentamente comenzamos a transitar campo a través hasta que,
sin decirnos nada, nuestro "ranger", detuvo la marcha y apagó el motor
del todo-terreno ante la sorpresa de los presentes. |
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Cuando
comenzábamos a extrañarnos de porqué nos habíamos detenido en medio de la
sabana, mire hacia el suelo y a la derecha del vehículo, a menos de tres
metros pude observar una pareja de leones que descansaban tumbados
apaciblemente en la reseca hierba... Cuando se los mostré al resto de los
compañeros miramos asombrados a nuestro "ranger". Este nos tranquilizo con una
sonrisa y en voz baja nos dijo "vamos a esperar"... ¿Esperar a
qué? pensé, a que se levanten y nos coman... Pero no, parece ser
que no era esa su intención, al menos no ese día. En unos minutos, ante
nuestras caras de desconcierto, el macho se levantó, nos miró y comenzó, sin
ningún pudor, el ritual de apareamiento con su pareja... |
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En apenas 5
minutos el macho había llegado al clímax, como demostraba el alarido final
con el que nos deleitó, y se encontraba nuevamente descansando al lado de su
compañera... No podíamos creérnoslo, habíamos sido testigos de lujo, con
butaca de primera fila, del apareamiento de una pareja de leones y eso no
era todo, antes de que
pudiéramos articular palabra, nuestro "ranger" nos dijo: "vamos a
esperar 20 minutos y lo veremos nuevamente en acción"... |
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Como hemos
comentado, Sabi Sand no tiene vallados y los vehículos de los campamentos,
al igual que los animales, circulan libremente por toda la amplia extensión
de la reserva privada. En ocasiones, en el transcurso del "game", los "ranger"
de los diferentes campamentos, si encuentran algún animal interesante, se
avisan mediante la radio de la localización de los mismos. Esta era una de
esas ocasiones y nuestro "ranger" avisó a otros dos vehículos que estaban
por la zona y que llegaron justo al 2º asalto sexual de nuestra "pareja de
enamorados". |
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Los leones, en
época de apareamiento, llegan a copular hasta 30 veces al día, nosotros ya
les habíamos visto en dos ocasiones así que decidimos continuar nuestro
camino y dejarles un poco de intimidad en las 28 copulas restantes...
A los
pocos minutos de reanudar la marcha hacemos un nuevo alto en el camino
y observamos boquiabiertos como tanto nuestro singular rastreador como
el simpático "ranger" bajan del todo-terreno, sacan de la parte
trasera una pequeña nevera y preparan una improvisada mesa sobre el
capó del vehículo con mantel, vasos de cristal, bebidas, hielo y snacks e invitan al grupo a
bajar para tomar una copa mientras vemos atardecer en la sabana... |
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Con la
poca tranquilidad que puede darte el haber visto, a solo unos cientos
de metros de donde nos encontrábamos en ese momento, a una pareja de
leones retozando, bajamos del todo-terreno y disfrutamos de unas copas
con la sugerente vista del atardecer en el Kruger, eso si, sin
alejándonos demasiado de nuestro vehículo por si acaso aparecía, sin
invitación previa, otra "pareja de enamorados", aunque, tenemos que
decir que tanto el "ranger" como el rastreador estaban "alerta". |
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Acabadas las
copas proseguimos camino hacia el campamento buscando, sin suerte, al
esquivo leopardo y dando por finalizado el "game drive" del día. Llegamos con el tiempo justo de ir, acompañados por otro vehículo, a por
algo mas de abrigo a nuestra cabaña, ya que la cena estaba preparada en el "boma"
y la temperatura al caer la noche había bajado un poco. |
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En
Notten’s, debido a la
cordialidad de la que que hacen gala los propietarios y empleados y a los
pocos huéspedes que tienen alojados, el trato es sumamente familiar. Si a
eso unimos el buen ambiente que reinaba en el grupo, imagino que también lo
bucólico del entorno ayuda, la cena de ese día junto al fuego y el resto de
las comidas, cenas y desayunos resultaron muy entrañables.
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Los
responsables del campamento nos habían dicho que no saliéramos por la
noche de la cabaña y que si oíamos ruidos en el exterior que no nos
preocupáramos pero, que no abriéramos la puerta bajo ningún concepto...
Con estas premisas y teniendo en cuenta que llegando a nuestra cabaña
nos cruzamos por el camino con una hiena, la puerta permaneció cerrada
hasta que, a las 5:30 de la mañana en punto, volvieron a
recogernos. |
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Ese día
tendríamos dos "game drive", uno al amanecer y otro al atardecer, para
intentar rematar la lista de los "Big Five" que nuestro simpático "ranger",
en 20 años de trabajo allí, no había logrado completar... Nos quedaban
solamente el búfalo y el leopardo. |
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Aunque
el primero ya lo habíamos visto varias veces en la zona "publica" del
parque, en la observación de animales salvajes, como en otros aspectos
de la vida, no es tan importante el numero de encuentros como la
calidad de los mismos... Y en este caso en el campamento
Notten’s, la calidad de los
encuentros era de un altísimo nivel. Con nuestro todo-terreno a través
del cauce seco de un río estuvimos acompañando, durante mas de 20
minutos, a un gran búfalo mientras éste se alimentaba tranquilamente. |
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Al igual
que la noche anterior, aproximadamente en la mitad del "game drive"
hicimos una parada para desayunar, la escena se repetía, el "ranger" y
el rastreador prepararon una pequeña mesa con café, leche, chocolate,
té y galletas y entorno a ella disfrutamos del singular desayuno.
Finalizado el mismo, continuamos con la actividad otras dos horas y
regresamos al campamento donde nos tenían preparado un
almuerzo-comida. |
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En las
horas centrales del día, al ser las mas calurosas, los animales están
menos activos y nosotros las dedicamos a descansar, leer y disfrutar
del maravilloso entorno hasta la hora del siguiente "game drive". A
media tarde ya estábamos de nuevo preparados en el todo-terreno para
"cazar" el "big five" que nos faltaba y disfrutar también del
resto de los animales de la sabana que aunque nos estuvieran en la
lista "Vip", resultaban, al menos para nosotros, igualmente
interesantes. |
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La tarde
resultó mas animada de lo previsto, seguíamos recorriendo los angostos
caminos de Sabi Sand mientras por radio nos avisaron de la presencia
de un leopardo en la zona, tras varios intentos fallidos de
localizarle optamos por
hacer un alto en el camino para tomar "la copa del atardecer". Una vez
reanudamos la marcha, la noche se echó encima y comenzó un frenesí de
vehículos que comunicados a través de la radio nos encontrábamos
persiguiendo, sin
fortuna, al felino. |
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Transcurridas cuatro horas de búsqueda, al comprobar el "ranger" que
no era nuestro día de suerte, decidió tomar rumbo hacia el campamento
y cuando parecía que nuestra lista de los "Big Five" se quedaría
incompleta, el camino de vuelta nos volvió a mostrar las huellas que
llevábamos siguiendo toda la tarde y unos metros mas adelante, al
responsable de las mismas, un precioso leopardo, que con sus chulescos
andares, parecía burlarse de sus perseguidores. |
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Lentamente nos
fuimos acercando pero, antes de llegar a su altura, nos miró, salió del
camino y desapareció lentamente... Las largas horas de
persecución habían tenido su recompensa, aunque esta hubiera durado apenas un
minuto. A la mañana siguiente, muy temprano, disfrutamos de nuestro último "game
drive", aunque los felinos decidieron que ya teníamos suficiente con
haber completado la lista y no aparecieron, si se despidieron de nosotros el elefante, rinoceronte y
búfalo. |
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Nuestro
tiempo se acababa en
Notten’s
y tras despedirnos de los compañeros y de los encantadores
responsables del campamento nos pusimos en marcha rumbo a
Johannesburgo. Mas de 400 km. y 6 horas de conducción nos
separaban de el avión que nos devolvería a casa. |
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Recomendamos Sudáfrica como destino de buceo, el tiburón blanco y
Aliwal shoal sin lugar a dudas resultan unas experiencias
inolvidables, pero sería imperdonable después de recorrer tantos
kilómetros no aprovechar y disfrutar también del maravilloso Parque
Kruger donde se pueden lograr encuentros de una altísima calidad con
los animales salvajes que lo habitan. |
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