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En el mes de Junio de 2004, este año con mas antelación de la
habitual en nosotros, comenzamos a organizar lo que serian
nuestras vacaciones de verano. |
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Con una
serie de "destinos dispares" en la cartera, unas fechas y presupuesto
aproximados nos acercamos a la agencia Ultima Frontera. Después de
una hora dando vueltas al viaje que podríamos hacer y tanteando la
disponibilidad de vuelos (parece mentira pero este aspecto puede dar muchísimos problemas)
optamos por Indonesia. Concretamente por bucear en el Parque Nacional
de Bunaken y en el estrecho de Lembeh. |
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Como
extensión de tierra nos decidimos por Camboya, concretamente por Siem Reap en las proximidades
de Angkor, donde se hallan localizados infinidad de templos dignos de
ser visitados.
Estando ya todo organizado, a falta únicamente de
confirmar un vuelo en el que nos encontrábamos en lista de espera, los
dueños de la agencia se tenían que ir de viaje, dejando nuestro
expediente a una de sus empleadas, en teoría no tendría que haber
ningún problema... |
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Pero por desgracia no fue así y debido a la ineptitud
y la poca profesionalidad de la empleada que se quedó a cargo de
nuestro viaje nos vimos obligados a cambiar de viaje y de
agencia a falta de 12 días para la teórica fecha de partida.
Finalmente
contactamos con Oceánica, agencia con la que ya habíamos viajado
a Sipadan, y pudimos organizar un viaje en tiempo record, que
aunque no
fue exactamente el que teníamos previsto, resultaba igualmente
atractivo. |
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Aunque
personalmente prefiero hacer en primer lugar las extensiones de tierra
y luego el buceo ("por aquello de venirte con la sal y los
tiburones todavía en la retina") en esta ocasión no pudo ser y el
viaje nos vimos obligados a plantarlo de la siguiente forma: |
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Bucearíamos primero 9 días en la isla de Layang-Layang
(Malasia) y luego pasaríamos 4 días en Siem Reap (Camboya) como
teníamos previsto en el primer intento de viaje.
Además, aprovechando los traslados y con el fin de
acoplar fechas y vuelos permaneceríamos un día en Kota Kinabalu
y dos en Kuala Lumpur.
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Como dato
curioso sobre el viaje y teniendo en cuenta que a mí cada vez me gusta
menos volar en esta ocasión me iba a hartar... Volaríamos en 11
ocasiones utilizando desde un
Boing 747-400 hasta un minúsculo avión de 10 plazas... Lo que hay que
hacer por el buceo. |
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El itinerario definitivo sería el siguiente: |
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Madrid-Zurich-Kuala
Lumpur-Kota Kinabalu.
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Kota Kinabalu-Layang
Layang.
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Layang Layang-Kota
Kinabalu-Kuala Lumpur.
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Kuala Lumpur-Siem Reap.
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Siem Reap-Pnom Penh-Kuala
Lumpur.
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Kuala Lumpur-Londres-Madrid.
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EL VIAJE |
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Tres horas antes de la
salida de nuestro avión estábamos en la terminal internacional de
aeropuerto de Barajas. Facturamos nuestro equipaje (directamente hasta Kota Kinabalu, destino final de nuestro primer tramo del viaje) y
recogimos nuestras tarjetas de embarque solo hasta Zurich ya que
Iberia, compañía con la que volábamos en primer lugar, no podía
emitirnos las tarjetas de Malaysia Airlines. Con lo cual nos tocaría
sacarlas en Zurich...
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Para nuestra desgracia, el vuelo que nos llevaba a Zurich salió con
dos horas de retraso de Madrid y llegábamos con el tiempo justo para coger el avión que nos debería
trasladar a Kulala Lumpur.
Pero aquí no acababan los problemas... En el cambio de terminal nos
obligaron a pasar otro control de equipaje de mano y vieron el foco
Kowalsky recargable que llevaba en mi maleta del equipo de fotografía
submarina...
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En ese momento avisaron a un policía suizo del aeropuerto y nos
llevaron a una sala de la que no nos dejaban salir hasta que al foco
le hubiera quitado la batería ó la bombilla, ya que estaba prohibido
viajar en el equipaje de mano con este tipo de objetos.
Después de una acalorada discusión y como por megafonía nos
habían llamado tres veces, accedí a que uno de los policías
abriera el foco, extrajera la bombilla y amablemente nos la
entregara en papel higiénico "envuelta para regalo"...
Finalizado nuestro pequeño altercado con la policía suiza,
corriendo nos dirigimos a la puerta de embarque.
Con el tiempo justo, pero por fin estábamos sentados en el Boing
de Malaysia airlines con destino a Kuala Lumpur donde
conectaríamos con el vuelo a Kota Kinabalu.
Tras 14
horas del primer vuelo, una escala de dos horas en el aeropuerto
internacional de Kuala Lumpur (me sigue pareciendo precioso, limpio y
cómodo) y otro vuelo interno de dos horas y media llegamos a Kota
Kinabalu a las 12 de la mañana hora local. Aquí pasaríamos el resto de
la jornada, dormiríamos y
al día siguiente, muy temprano, partiríamos hacia Layang-Layang. |
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Una vez en tierra y sellados nuestros pasaportes en la
aduana (siendo español no es necesario visado para entrar en Malasia)
nos dirigimos hacia la cinta trasportadora de equipajes... A los 2
minutos de estar esperando, se nos acercó el encargado de la sección
de equipajes (un encanto de hombre) y llamándonos por nuestro nombre
("Mr. Martinez, Mr. Martinez") nos dijo que nuestro equipaje estaba
en... Zurich. |
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Fuimos con
él hasta un ordenador, rellenó el parte de incidencias (con el que a
posteriori en Madrid presentaríamos una reclamación) y nos dijo que a
las 12 de la noche, cuando llegara el equipaje, nos lo llevarían al
hotel. Debido a que a las 5,30 de la madrugada nos tenían que recoger
para volver al aeropuerto, le dijimos que no había problema, que
nosotros nos acercaríamos a las 6 de la mañana a por nuestras maletas
ya que partiríamos desde otra terminal de ese mismo aeropuerto hacia
Layang-Layang... Aquí se solucionó todo... Nos dijo que él era amigo
del corresponsal en el aeropuerto del "Layang-Layang resort" y que
cuando estuviera allí el equipaje, él mismo se lo llevaría a casa
del corresponsal (increíble, esto no pasa en ningún país de los que
llamamos civilizados) que no nos preocupáramos, nos dejo su nombre, el
teléfono donde localizarle y por supuesto el recibo de la incidencia
acaecida y nos despreocupamos del equipaje hasta la mañana siguiente.
A la salida
de la terminal estaba nuestro "trasfer" preparado para llevarnos al
hotel Hyatt, un poco antiguo y con un estado de conservación "solo
regular" (no en vano cumplía por esas fechas 25 años). |
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Una vez
acomodados en la habitación, lavadas nuestras caras, manos y dientes, pero sin poder
cambiarnos de ropa, nos fuimos a dar una vuelta por los aledaños del
hotel para, entre otras cosas, comprar algo de aseo y una muda para la
mañana siguiente (hacia mas de 24 horas que no nos cambiábamos de ropa
y nos quedaban otras 20 al menos para llegar a Layang). |
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Estuvimos
en el mercado central y los mercados que lo rodean, en un par de centros
comerciales y sobre todo paseando por esas calles tan diferentes de
las que habitualmente recorremos en Madrid. Como dato curioso comentar
que había mas tiendas de telefonía móvil que de alimentación... Quizá
los lugareños no tuvieran en sus cuentas corrientes cantidades
ingentes de dinero, pero en sus manos casi todos llevaban teléfonos de ultimísima generación. |
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Una vez conseguidas un par
de camisetas, desodorante y ropa interior, con el horario ya adaptado
a nuestro destino,
"comimos-merendamos-cenamos" y rotos de cansancio,
por las 5 horas que llevábamos andando, por las 30 horas "sin dormir"
ó por el "jet lag ese" nos fuimos a nuestro hotel a ducharnos y a
descansar hasta las 5 de la mañana, hora en la que nos levantaríamos y
otra vez hacia el aeropuerto... (esto son vacaciones y lo demás es
tontería).
En una terminal de vuelos
privados nos esperaban nuestros compañeros de vuelo y el corresponsal
del "layang-Layang resort" que al vernos "sin equipaje" comenzó a
gritar "Mr. Martinez, Mr. Martinez" (es curioso oír tu nombre a 15.000
km. de tu casa de boca de un señor al que no conoces de nada) y a
señalar hacia su vehículo, un coche bastante pequeño tipo "nissan
micra", que estaba totalmente abarrotado con nuestro bendito equipaje. |
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Con la
tranquilidad que te da el saber que "lo tuyo, ya está contigo"
comenzamos a facturar. Al tratarse de aviones muy pequeños y teniendo
en cuenta que además del pasaje y el equipaje, llevan en los mismos
TODO lo que entra y sale de la isla (comida, bebida, ropa,
herramientas...) el control del peso es muy exhaustivo.
Pesan el equipaje a facturar, el de mano y... te pesan
a ti (si lo llego a saber no ceno el día anterior). En teoría, ya lo
sabíamos, tienen limitado estrictamente el peso para el equipaje por
persona en 20 kgs. y por el exceso se debe abonar un importe, pero
tengo que decir sinceramente que no nos dijeron nada y llevábamos
mucho exceso (ya que incluyen el equipaje de mano, y solo en éste
llevaríamos unos 30 kgs. entre Teresa y yo). Imaginamos que el saber
exactamente todo el peso es para tener a garantía de que el avión
"puede" con todo lo que le van a cargar. |
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6:30 a.m. y
allí estábamos nuevamente volando, esta vez sobre el sur del mar
de China, en un pequeño avión privado con confortables asientos
de cuero que hace 30 años (cuando voló por primera vez) seguro
que era un lujoso ultimo modelo, pero ahora se le veía muy
"usado"... En fin, nuestro consuelo era que en menos de una hora
estaríamos pisando (si Dios quería) la isla de Layang-Layang y
en menos de otra buceando en su precioso arrecife. |
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