Como la opción calidad-precio resultaba muy interesante, Teresa todavía no conocía el Mar Rojo y yo tenía un fantástico recuerdo de mis dos viajes allí (Jordania, Sharm)...

planteamos para el verano de 2.000 un viaje a Sharm el Sheik; pero esta vez, en lugar de estar alojados en hotel, realizaríamos un crucero por la llamada Ruta Norte, buceando desde el estrecho de Tirán hasta el famoso naufragio del Thistlegorm.

Ya había estado allí en el mes de agosto y lo cierto es que cuando no estabas en el barco o de algún local con aire acondicionado, el calor era insoportable. Además, en el crucero, el ambiente "subacuático" durante las 24 horas del día estaba garantizado, el número de inmersiones posibles a realizar era bastante más elevado que desde hotel y la comodidad en cuanto al buceo no se podía comparar. Nuestra única duda era saber como nos íbamos a adaptar a estar una semana en un barco de menos de 30 m., con otros 14 buceadores y la tripulación, ¿Sería aquello como la famosa escena del camarote de los hermanos Marx?

Os adelantamos que la experiencia fue increíble y de hecho, hemos vuelto a repetir la opción del crucero de buceo en los destinos en los que estaba disponible.

Habíamos decidido la fecha: agosto; el destino: Ruta Norte; y el presupuesto estaba en unas cantidades aproximadas. Teniendo estos parámetros definidos nos acercamos a Última Frontera y con Charo Gertrudix y Felipe Barrio concretamos todos los aspectos del viaje ya que, entre otras cosas, queríamos estar tres noches en el Cairo antes de embarcarnos en el crucero, con el fin de aprovechar el viaje y ver tranquilamente la ciudad, las pirámides, el museo...

El centro de buceo elegido en Sharm el Sheikh, fue Sinai Divers con amplísima experiencia en la zona. Dispone de varios barcos de crucero que operan por esas aguas, entre ellos el nuestro: GHAZALA I  (las características del mismo podéis verlas en la web de Sinai Divers, la página es muy completa).