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Después de un
primer contacto con el Mar Rojo, en Aqaba, y tras bucear en
cuatro
o cinco zonas
del Mediterráneo, decidí que la experiencia del mar tropical
había que repetirla cuanto antes...
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Compañeros del
Club, que
habían estado en Jordania y Egipto, me comentaron que a ellos les
había gustado mas éste último destino porque habían
encontrado más fauna y de mayor tamaño. Así pues, con ocho días de
vacaciones que tenía, me tocó romper de nuevo la hucha (poco había durado) y
tomar rumbo a la agencia de viajes de buceo.
Esta vez nos fuimos un amigo
("Pincho") y yo. Nos organizó el viaje una
agencia que, a día de hoy, ya no existe (Costa Acuática), y recuerdo que la opción elegida fue
la más económica que ofertaban ellos en Sharm el Sheik:
hotel de tres estrellas, media pensión y 10 inmersiones -dos al día-, total: unos 750 € (125.000 de las
antiguas pesetas). La diferencia de precio
en este destino
estaba en el tipo de hotel que eligieras porque luego en el centro de
buceo estábamos "los ricos y los pobres" juntos (en el que nosotros estuvimos, buceaba gente que se
alojaba en tres hoteles de distintas categorías y que,
por supuesto, habían pagado diferentes cantidades por el viaje).
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A la ida,
hicimos noche en El Cairo, concretamente en el Hotel Barón, situado en
Heliopolis, barrio cercano al aeropuerto. Una vez acomodados en el mismo,
nos dimos una vuelta por los alrededores, comprobando el ambiente que tiene
esta impresionante ciudad por la noche.
Nuestro hotel
en Sharm, el Old Tirán, era un tres estrellas: limpio, se
correspondería a un dos estrellas español, pero he de decir, en honor a la
verdad, que estaba bastante decente. Además, se cenaba muy bien y en el
desayuno
buffet (que era una verdadera maravilla) los camareros hacían la vista gorda cuando mi amigo y yo
nos llevábamos abundante comida para todo el día.
Estaba situado a cinco
minutos andando del centro de buceo, en Na'ama Bay (tiempo
suficiente para llegar empapados de sudor a las ocho de la mañana en el mes de agosto).
Para nosotros el Centro,
Red Sea Diving Club, se limitó prácticamente al uso
del barco, porque las pocas
instalaciones de las que disponía no las utilizamos; salvo un día que mis
necesidades fisiológicas no podían esperar hasta llegar al hotel y tuve que
utilizar el cuarto de baño -con mascarilla, por supuesto-, no recuerdo haber tenido más
contacto con él. Además, cuando nos indicaron el último día
el lugar donde podíamos endulzar
el equipo, ya que la semana que estuvimos allí, permaneció todos los días en el barco,
preferimos endulzar en Madrid. De todas formas éramos
"jóvenes" allí, íbamos a lo que íbamos y eso se llamaba "visibilidad de 40
m., 29ºC y vida marina "a tutti plen...".
NOTA:
En agosto de
2.000, antes de embarcar en el Ghazala I para realizar un crucero por
la Ruta Norte, di una vuelta con mi mujer por Na'ama
Bay y pude comprobar que el Old Tirán había
sido derribado y estaban construyendo un nuevo hotel en el hueco que éste
había dejado; así mismo el centro de buceo pasó, como cabía esperar, a mejor
vida.
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BUCEANDO EN EL MAR ROJO
El día comenzaba pronto.
Estábamos citados en el embarcadero a las 8:30 h. Antes de
llegar, desayunábamos abundantemente en el hotel y, aprovechando el
buffet, realizábamos acopio de
provisiones para el resto del día (ingenuos de nosotros, pensando que los
camareros no se daban cuenta...). El pequeño trayecto hasta el centro, como ya he
indicado, a las 8:15 de la mañana, conseguía que llegásemos al barco completamente
bañados en sudor.
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Buceando desde tierra, realizas dos inmersiones al día con opción en algunos
casos a realizar una nocturna (suelen organizar una o dos a la semana,
aunque depende de cada centro de buceo).
El barco sale con botellas para las dos inmersiones.
Después de
la primera dan una "comida" y hay un tiempo de descanso (que nosotros
aprovechábamos para hacer snorkel y seguir viendo la fauna y flora tan
maravillosa que nos ofrecía ese magnífico mar) tras el cual se realiza la segunda
inmersión. Cuando se finaliza ésta, el barco regresa
a puerto, entorno a las
16,30-17,30 h, en función de la distancia a la que esté el segundo
punto de buceo.
El
resto del día hasta la mañana siguiente lo puedes
aprovechar para ir un rato a la playa, dar una vuelta por las tiendas de Na'ama
Bay, acercarte al pueblo Sharm el Sheik,... hasta que llega la hora de la
cena.
Cenábamos pronto, a partir de las 20,30 h. y luego nos acercábamos a tomar
algo a la "plaza del pueblo" donde había un par de típicos cafés y finalizábamos la velada tomando unas cervezas en alguna
de las pocas discotecas que había, donde
nos hacinábamos como chinches... (En el verano del 1.995 existía vuelo directo desde Milán y Roma a Sharm el
Sheik. Hablando con gente italiana nos decían que les costaba mas barato
ir allí de vacaciones que bajarse a sus propias costas a pasar el veraneo.
Con lo cual, entre los buceadores y los/las veraneantes "de playa", el ambiente nocturno
allí era estupendo).
Nuestro viaje
fue en agosto y
aunque en el barco, con la dulce brisa marina, se estaba divinamente, en Na'ama bay el calor era insoportable a cualquier hora del día y casi
de la noche.
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Una vez acomodados en el barco, con capacidad para 12 buceadores -aunque los
primeros días sólo estábamos
cuatro, todo un lujo- comenzaban las
presentaciones y explicaciones de cómo se buceaba en Sharm el Sheik, quién
era
nuestro dive master, el check-dive...
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El barco zarpó del puerto
hacia el primer punto de buceo del día donde realizaríamos el check-dive. Nos
explicaron que no se puede tocar organismo alguno bajo el agua y que una vez
finalizada la inmersión, ya en el barco, nuestro manómetro debía marcar 50 bar.
Preparamos los equipos,
elegimos el lastre (muy importante ya que cambiábamos de
densidad de agua, de traje y de botella -12l. de aluminio- con respecto a lo
que habitualmente utilizábamos en el Mediterráneo) y una vez llegamos al
punto de buceo, el Dive Master, Alois, un
austríaco muy serio, nos explicó la inmersión que íbamos a realizar y nos
recordó las señales internacionales de buceo, así como alguna
simpática seña local. |
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Una vez finalizada la primera
inmersión del día disponíamos de tres horas para comer y descansar hasta la
segunda buceada. Eso era demasiado tiempo sin agua. Como era de esperar y como de
hecho hicimos los cinco días que buceamos con ellos, comíamos algo en diez
minutos y luego invertíamos el resto del tiempo, con gafas aletas y tubo, en "patearnos" el arrecife donde nos encontráramos,
viendo en estos momentos de snorkel casi tanta fauna como buceando normalmente con
botellas. |
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Nos comentó el
capitán del barco que en los recorridos entre puntos de inmersión cabía la
posibilidad de encontrar algún delfín, que atraído por el ruido de los
motores y la estela que se
forma en la proa de los barcos, se acercan y comparten parte del viaje "surfeando"
delante del barco para deleite de los buzos. Tuvimos la suerte, en un par
de ocasiones de compartir viaje con estos divertidos mamíferos. |
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Una vez
completado el check-dive en Shark Bay y viendo los consumos que habíamos tenido
cada uno, el D.M. sugirió que mi compañero utilizara una botella de 15 l.
de acero (pagando 1 dólar extra por inmersión) en lugar de 12 l. de
aluminio que yo utilizaba, para que aprovecháramos mejor las
inmersiones y compensáramos las diferencias de consumo entre nosotros.
Con este pequeño "ajuste" prácticamente todas las inmersiones
estuvieron por encima de los 65 minutos. |
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Alois,
nuestro D.M., aunque a primera vista parecía quizá
un poco serio, demostró en todo momento ser muy buen profesional y
estar volcado con nosotros para que disfrutásemos al máximo del buceo.
Los dos
primeros días buceamos solos con él; siempre nos preguntaba a que
profundidad máxima queríamos bajar y siempre le
contestábamos lo mismo: queremos ver tiburones y la profundidad... "donde
haya vida, nos da igual". Si el perfil de la inmersión lo
permitía, salíamos al azul, bajábamos a 30-35 metros y esperábamos a que
llegara algún escualo despistado... si no aparecían, como fue el caso en
nuestros tres intentos, volvíamos a la pared y continuábamos la inmersión
normalmente. De cada
inmersión guardo algún recuerdo especial, siendo el común denominador de
todas ellas la abundancia y variedad de corales blandos, duros y peces de
arrecife. |
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Shark Bay,
la hicimos en dos ocasiones: en el check-dive buceamos un precioso cañón que
bajaba prácticamente hasta los 30 metros. Destacar la cantidad de peces
mariposa, algunos ejemplares de pez loro de tamaño importante, los
divertidísimos peces payaso y algún napoleón. En la segunda ocasión que la
hicimos la sola presencia de una manta birostris con la que estuvimos más
de 10 minutos, hizo la inmersión inolvidable. |
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Middle
Garden, Near Garden y Ras Nasrani son tres
inmersiones del tipo que yo denomino "relax total": poca profundidad,
ausencia total de corriente, claridad inmejorable y visibilidad absoluta. La inmersión
se suele acabar "paseando" (como su nombre lo indica en dos de ellas)
en jardines de coral con un fondo de ocho metros. |
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Encontraremos
bastante coral de fuego (Millepora sp.) en la zona. Debemos ser muy
precavidos ya que un despiste nos puede dejar un ingrato recuerdo en forma
de quemadura en nuestro cuerpo, sobre todo si usas un
traje corto. La fauna de alevines e infantiles es abundante, pero es
el Mar Rojo y aquí todas las inmersiones cuentan... podemos ver
también rayas, enormes morenas (las de allí sino miedo, si dan un
poco de respeto) y algún pez ballesta... como los famosos ballesta titán
(Balistoides viridescens) con los que en mi vida de
buceador mantengo una relación de amor-odio.
He de
reconocer que, hasta la fecha, son los únicos seres subacuáticos
de los que, por salvaguardar mi integridad física, me he visto
obligado a salir huyendo. Puede parecer exagerado, pero creedme, el
tiburón blanco es un bendito comparado con este "depredador de buzos". |
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La explicación
de esta relación tan "agitada" la encontramos en el periodo que habitualmente utilizamos para viajar: el verano.
En estas fechas los peces ballesta se encuentran en plena fase de cría y el
macho defiende los alrededores del nido de los posibles agresores a
"mordisco vivo". Lo que ocurre es que en ocasiones "esos alrededores" del
nido se alargan hasta límites insospechados y por supuesto, no le importa la
envergadura del posible intruso. |
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En el punto de
inmersión llamado Sodfa, comprobamos como
una enorme morena, de más de dos metros de longitud, salía huyendo atacada
salvajemente por un ballesta titán que no mediría medio metro. |
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Después del
primer enfrentamiento que tuve con un ballesta, el D.M. me explicó que este
pez protege su nido cubriendo una zona imaginaria con forma de cono, el punto de
partida está en el nido y el cono asciende prácticamente hasta la superficie. Con
estos datos pensé que estaba todo solucionado: en caso de ataque, con bucear
en línea recta, alejándome del cono imaginario, estaría fuera de peligro (en el
primer ataque me puse a dar vueltas sin saberlo, alrededor del nido y claro,
en ningún momento salía del territorio del ballesta). En la siguiente
inmersión, cuando me encontré nuevamente con un titán protegiendo su nido,
intente poner a prueba las enseñanzas de Alois y... el que parece que no fue
a clase ese día fue el ballesta porque estuvo persiguiéndome al menos 100
metros... ¡vaya dimensiones tenía el cono!, ¿no? |
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Contratamos
una inmersión nocturna, que realizamos en Middle Garden y, como era de
esperar, fue inolvidable. Entre otras muchas cosas pudimos ver infinidad de
crustáceos, crinoideos, un peligroso pez piedra, peces loros durmiendo con
su manto protector y los peces de arrecife que por la mañana estaban tan
activos, descansaban en los recovecos que dejaba el coral. Como
colofón, vimos una enorme raya de más de un metro de diámetro enterrándose en la
arena bajo nuestra atenta mirada. Creo que ese día, hasta la cena nos
supo mejor. |
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Continuamos con inmersiones como Ras Kathy y Ras Zatarr
,en las que
seguimos disfrutando del maravilloso arrecife donde los fondos
poblados de todo tipo de coral y las enormes gorgonias, compartían
espacio con los abundantes peces de arrecife, los coquetos y
peligrosos peces león y un napoleón que, como un compañero más, nos
acompaño en buena parte de la inmersión. |
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En Far Garden
tuvimos otra simpática y movida experiencia, en este caso con una rémora,
que debió perder su medio de transporte y al aparecer en escena
Pincho y yo, con tamaño suficiente para "transportarla", intentó durante un
buen rato pegarse a nosotros, hasta que por fin, regresó "su" águila de mar
(vimos tres en esta inmersión) y ante el intento fallido de cambiar de
compañía, volvió nuevamente con ella. Un par de morenas gigantes, varias
anémonas con sus divertidos payasos, meros de increíbles colores y
varios bancos de ocho o diez ejemplares de carángidos (Jackfish - Caranx
sp.) convirtieron
nuevamente la inmersión en conversación principal durante la cena. |
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Ras significa
cabo, y el cabo más famoso del Sinaí (al menos para los buceadores) es el de Mohamed. Se declaró
Reserva Marítimo-Terrestre hace ya muchos
años. Gracias a ello y a la privilegiada situación geográfica, pienso que es uno de los
mejores puntos de buceo de todo el Mar Rojo. En la reserva hicimos dos
inmersiones y, como cabía esperar, hicieron gala de la fama que les precedía.
Shark Reef y Yolanda Reef, son un
clásico para los buceadores que han visitado esta zona del Mar Rojo. La
inmersión, por las condiciones de la corriente, la realizamos desde Shark
hasta Yolanda, encontrándonos por el camino, en ese magnifico salto que se
hace de un arrecife a otro, bancos enormes de: barracudas, peces murciélagos
y un tercero de carángidos. Finalmente, encontramos entre los
restos de los contenedores del naufragio del Yolanda (llenos de aparatos
sanitarios), varias pastinacas (Blue-spooten Ray - Taeniura lymma) y un par de morenas,
tamaño XXL...
En nuestro
último día nos llevaron al Estrecho de Tirán. Pienso que junto con Ras Mohamed, son las dos mejores zonas del
Sinaí para bucear. Sólo
pudimos hacer dos
inmersiones: Jackson Reef y Gordon Reef , más un largo
paseo de snorkel; pero las
disfrutamos al 100%, no en vano eran las ultimas que
realizaríamos, de momento, allí. |
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En Gordon
Reef, además de la clásica fauna de arrecife, pudimos ver un par de
águilas de mar. Los fondos, al igual que en Jackson Reef, estaban completamente
tapizados con infinidad de especies distintas de corales y la visibilidad
era excelente.
Todos los días le pedíamos nuestro D.M. austríaco "un tiburón; el
último día fue su día de descanso y
tuvimos que bucear con un
compañero suyo, un simpático egipcio. Esa vez, sin pedirlo... apareció.
Después de buscarlo, en el azul, a 35
metros, en un par de cuevas donde solían descansar, vamos ¡hasta
debajo de las piedras!... sin esperarlo y transcurridos unos veinte minutos
de inmersión, el D.M. egipcio nos avisó moviendo compulsivamente los brazos,
señalando por encima de nosotros hacia la parte más alta del arrecife y... allí estaba él, un
precioso ejemplar de tiburón martillo de unos dos metros de longitud (a nosotros nos
pareció
que medía cinco metros, o más...) que paseaba su preciosa silueta entre los
corales en busca de alimento.
Pincho y yo nos dirigimos rápidamente hacia él. Nos acercamos todo lo que
pudimos y, debido al estado de excitación en el que nos encontrábamos
quizá, lo hicimos demasiado deprisa porque, sólo nos permitió hacerle un par
de fotos, nos miró, se dió la vuelta y se fue... Todo en menos de un minuto.
Pero a fin de cuentas, ese era el minuto que llevábamos buscando toda la semana
y por fin lo habíamos conseguido. |
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La fotografía
tiene (al igual que la mayoría de las que hicimos en el viaje) una calidad
deplorable, pero era nuestro primer tiburón y merecía un hueco simplemente por ser
eso, el primero.
Esa inmersión
en Jackson Reef fue impresionante: la cantidad de coral, la vida pequeña
que había en los primeros metros, la preciosa tortuga que nos dejó pasear
unos metros con ella... pero siempre será recordada como la inmersión en la
que ví mi primer tiburón. |
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Nuestro buceo
acabó de momento en Sharm. Guardamos los equipos, nos despedimos de todo el
staff (Alois, mientras nos abrazaba, nos decía en bajito que "lo del
martillo" lo habíamos soñado y que era un espejismo submarino, provocado por
las cervezas de la noche anterior), sellamos nuestro libro de inmersiones y
regresamos al hotel. |
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Esa noche la
cena y las cervezas se alargaron un poco más de la cuenta. A la mañana
siguiente volamos hasta el Cairo y desde allí a Madrid. |
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Aquí acababa
nuestro inolvidable viaje, volvíamos a casa, a la cruda realidad del trabajo y por supuesto, a empezar a
ahorrar de nuevo para el próximo. |
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CONCLUSIÓN |
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Relación "calidad del buceo-distancia-precio", considero que el Mar Rojo es el
mejor destino del mundo para los buceadores españoles. A una
distancia relativamente corta desde nuestro país y por muy poco más
dinero del que pagaríamos por estar una semana buceando en las costas
españolas, tenemos este destino que, aunque a día de hoy está muy
masificado, sigue siendo una estupendo viaje gracias a sus preciosos
fondos. |
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Recomiendo la
opción de crucero de buceo sobre la de estancia en hotel, sobre todo en los
meses de verano. Allí durante el día, el calor en cuanto llegas a tierra
es insoportable, y en el barco, gracias a la constante brisa, la
temperatura se hace más llevadera. |
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FICHA
TECNICA: SHARM EL SHEIK, EGIPTO |
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CRUCEROS |
En el año 1995 había varias empresas que realizaban cruceros, incluso de
solo dos o tres días. Actualmente existen infinidad de barcos que realizan
cruceros en esa zona del Mar Rojo. |
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INMERSIONES AL DÍA |
2
- 3, buceando desde hotel. 4-5, buceando en crucero. |
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DOCUMENTACIÓN |
Pasaporte en vigor con validez de seis meses. Licencia y seguro de buceo |
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VISADOS |
Se realiza en el mismo aeropuerto de El Cairo. Cuesta aproximadamente 25 $. |
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TASAS |
No, salvo las aéreas. |
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ALOJAMIENTO |
Infinidad de
hoteles de cadenas internacionales de renombre. |
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MONEDA |
Libra egipcia.
Aceptan dólares, euros, VISA y a dáa de hoy existen cajeros automáticos en
Naama Bay, en Sharm el Sheik y en la mayoría de los hoteles. |
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DIFERENCIA HORARIA |
Una hora más que
en España. |
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IDIOMA |
El idioma oficial
es el árabe. Pero el inglés lo habla todo el mundo. |
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CENTRO DE BUCEO |
Red Sea Diving Club. |
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TEMPORADA ÓPTIMA |
Cualquiera del
año. En verano hace quizá demasiado calor si nuestra opción es quedarnos en
hotel. |
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TEMPERATURA DEL AGUA |
25 - 30ºC, dependiendo de la época del año. |
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CLIMA |
Muy caluroso y muy húmedo. |
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GASTRONOMÍA |
Como en los países de la zona, para el turista europeo, quizá sea demasiado especiada.
De todas formas, en los hoteles la comida suele ser bastante europea y
fuera de los mismos, la oferta gastronómica es muy amplia. |
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TRAJE DE NEOPRENO |
Mono de 5 mm. en invierno. mono de 3mm., lycra o traje corto en verano.
(aunque en este aspecto todo depende de lo friolero/a que seas). |
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FAUNA |
Abundante. |
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GRANDES ANIMALES |
Debido a la
masificación que sufre este destino, cada vez es más difícil ver cerca del
arrecife grandes animales, pero "haberlos hailos". |
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FAUNA NOCTURNA |
Muy interesante,
mas o menos abundante en función del punto de inmersión. |
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PARED |
Existen muchas inmersiones que se realizan en pared. |
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PECIOS |
Existen numerosos
pecios en la zona, accesibles sólo si se bucea desde crucero, debido a la
distancia que los separa desde Sharm. Existen "mini cruceros" de dos
o tres
días que llevan hasta los pecios del Dunraven, Gianis D o el famoso Thistlegorm. |
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VISIBILIDAD |
Impresionante. |
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CORRIENTES |
En determinadas
inmersiones existen corrientes y están muy localizadas. |
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EXPERIENCIA
NECESARIA |
Como en cualquier
destino, pienso que cuanto más experiencia se tenga, más se puede disfrutar
del mismo. No es un destino con inmersiones especialmente complicadas.
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ELECTRICIDAD |
220v/50Hz. |
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SANIDAD, VACUNAS |
No son necesarias
vacunas para viajar al Cairo o a Sharm el Sheik. |
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COMO IR, COMO LLEGAR |
Egiptair dispone
de varios vuelos semanales que unen, Madrid y Barcelona con El Cairo. Desde
allí al aeropuerto internacional de Sharm salen igualmente varios vuelos al
día. En determinadas épocas del año hay compañías que fletan incluso vuelos
charter directamente hasta Sharm. |
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CÁMARA HIPERBÁRICA |
Hay cámara
hiperbárica en Sharm el Sheik. |
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FOTOGRAFÍA |
Se pueden comprar
carretes e incluso tarjetas de memoria para cámaras digitales, aunque
siempre es recomendable llevarlos desde España. |
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COMPRAS |
Si te gusta
regatear, disfrutarás en sus mercadillos comprando artesanía local, papiros,
camisetas... |
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EXTENSIONES
TERRESTRES |
Si el vuelo hace
escala en El Cairo, merece la pena perder dos o tres días allí para
disfrutar de las pirámides, el museo, el mercado... |
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