Aunque reconozco que como destino a visitar, Singapur no llamaba excesivamente la atención al conjunto del grupo, debido a su privilegiada situación geográfica entre Malasia e Indonesia y a la importancia de su concurrido aeropuerto internacional, la combinación de vuelos nos obligaba a utilizar la ciudad como escala técnica en nuestros desplazamientos y ya que estábamos allí ¿por qué no aprovechar la estancia haciendo un poco de turismo de asfalto?

Aterrizamos muy temprano en el aeropuerto de Singapur y como hasta el día siguiente no volábamos a Myanmar, nos trasladamos al hotel y después de dejar los equipos de buceo en consigna hasta nuestro regreso de la primera parte del viaje, comenzamos nuestra jornada turística por la cosmopolita ciudad con el fin de adaptarnos rápidamente al nuevo horario y superar cuanto antes el incómodo jet-lag.

Singapur supera los cuatro millones y medio de habitantes, y después de Mónaco, presenta la mayor densidad de población del mundo. Las medios de transporte en la ciudad, muy importantes para los ciudadanos circunstanciales como nosotros, son de una elevada calidad, disponen de abundantes líneas de autobús, un moderno metro y los numerosos taxis que recorren las calles son bastante asequibles comparados con los precios que disponemos en España.

Aunque dispone de barrios muy singulares, en "la foto" de la capital podemos decir sin miedo a equivocarnos que destacan los espectaculares edificios de oficinas, su puerto marítimo, que maneja el mayor volumen de carga anual del mundo, y los innumerables centros comerciales que se amontonan lujosamente en la calle Orchard Road  y sus aledaños.

En nuestro primer día de escala planteamos la visita a los tres barrios más pintorescos de la ciudad donde pudimos comprobar in situ la diversidad étnica del país. Empezamos por el colorista Little India, recorriendo sus calles más comerciales, la zona de mercado y el interesante templo hindú Sri Veeramakaliammanun dedicado a la diosa Kali. Continuamos con el barrio árabe y finalizamos, aprovechando la amplia oferta gastronómica del barrio, comiendo en Chinatown.

Por la tarde dimos un giro lúdico a la jornada turística y nos acercamos hasta el Café del Mar, situado en la isla Sentosa. Una de las zonas de ocio de la ciudad donde disfrutamos, antes de la cena, de unos cuantos "Singapore Sling", el famoso cóctel que se inventó en el Long Bar del hotel Raffles en la primera década del siglo XX.

Finalizada nuestra ruta en Myanmar y antes de partir hacia Manado volvimos a pasar por Singapur, aunque en esta ocasión sólo tuvimos tiempo para dormir y recoger los equipos de buceo que habían permanecido a buen recaudo en nuestro hotel durante la primera parte del viaje. 

Concluida nuestra estancia en Sulawesi, por la combinación de vuelos de regreso a España, sí que nos vimos obligados a permanecer prácticamente un día y medio en la cosmopolita ciudad que aprovechamos, entre otras cosas, para visitar sus zonas más comerciales, un paraíso para los amantes de las compras, ya que en zonas como Orchard road  se encuentran representadas las mayoría de las marcas de renombre internacional siendo la oferta de ropa, cosmética, calzados, electrónica, relojería, joyería... simplemente impresionante.

cortesía de: Virginia Arévalo

Aunque como ya hemos comentado tampoco es una ciudad que tenga demasiados encantos, para realizar escala técnica es cómoda, disponemos de una oferta hostelera muy amplia y no es excesivamente cara.

Antes de regresar a España todavía nos dió tiempo a despedirnos de la ciudad tomando unos "Singapore Sling" en la terraza del famoso hotel Raffles.