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Volamos muy temprano desde Kota Kinabalu, hasta el pequeño aeropuerto de
Tawau. Desde allí, junto con otra pareja de italianos que también iban a
Sipadán y que a la postre serían vecinos de bungalow y nuestros compañeros de buceo, nos
trasladaron en furgoneta, por carretera, hasta el puerto de Semporna, lugar
desde el que embarcaríamos hacia la isla de Sipadán.
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Sipadán es una
pequeña isla
situada al sureste de la provincia de Sabah; en condiciones normales, aproximadamente
a una hora en
lancha rápida desde el puerto de Semporna, en la parte perteneciente a Malasia de la isla de Borneo.
A título de curiosidad, comentar que en la isla de Borneo
hay territorio de tres países: Malasia, Indonesia y Brunei.
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Después de la impresionante
travesía en lancha, a toda velocidad, sobre un mar completamente
plano (otro gallo nos cantaría a la vuelta) y con una niebla que no permitía ver a más de 50 metros, llegamos a Sipadán:
una pequeña mancha
verde de frondosa vegetación
que surgía del mar en el horizonte (en nuestro caso un horizonte
de 50 metros). |
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En la isla había varios centros
de buceo con su correspondiente mini complejo hotelero -ahora llamados resort-. El nuestro,
Sipadan Dive Centre, era el más económico de todos, eso fue lo que
pedimos a la agencia ("uno sin lujos, económico, ya sabes...") y eso fue lo
que nos dieron... uno "demasiado" barato...
La cabaña donde dormíamos era digna de cualquier náufrago, de hecho
no tenia muchas más comodidades. Estaba compuesta por: |
Dos camastros de madera,
clavados al suelo, uno a cada lado de la pequeña cabaña, con un colchón de gomaespuma
cada una, la sábana bajera y sobre ellos una toalla de baño
(¿para taparnos, para secarnos... no sé?).
Un cuarto diminuto que hacía las veces de plato de ducha, donde había un lavabo con un espejo y la
alcachofa de ducha
clavada en la pared. Sólo disponíamos de agua fría (todo lo fría que permitía la temperatura ambiente de la isla) y
si querías ducharte con agua caliente debías acudir a los baños comunes
del resort. Reconozco que la temperatura del agua fría
era muy buena, pero aún así, algunos agradecemos una duchita
caliente después de bucear tres veces al día.
Otro cuartito donde estaba únicamente el inodoro.
Un ventilador, dos
ventanas con mosquitera y la puerta de entrada completaban el
contenido de nuestra pequeña mansión. |
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Todo en madera, incluido el
suelo que tenía unos huecos entre las tablas que lo formaban por los que podría entrar
perfectamente un "elefante pequeño", imagino que para que
tuviera una
"buena ventilación".
Esta descripción tan sarcástica de la cabaña es únicamente para informaros de
que el alojamiento dejaba bastante que desear y que en este caso quizá
merecía la pena haber pagado algo más y estar en un sitio más "decente". Fue
nuestra única decepción, ya que se comía bien y la infraestructura y
organización en lo que al buceo se refiere, eran impecables (todos los
centros de buceo de la isla daban la impresión de ser muy cómodos y estar
muy bien organizados en este aspecto). |
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Tras acomodarnos en nuestra
suite, tuvimos una reunión con el responsable del resort en la cual nos explicaron el funcionamiento del
centro, los horarios de inmersión, de comidas y las normas generales del
uso de la isla. Puede parecer chocante pero la isla tenía "normas de uso",
dos de ellas muy importantes:
* La primera era relativamente sencilla de llevar a cabo: no estaba
permitido entrar calzados en las instalaciones del complejo, ya que todos los suelos
eran de madera. Podías llevarlo en los desplazamientos entre edificios y,
para evitar que mancharas de arena las instalaciones, la solución era
sencilla; colocaban un barreño con agua en todas las escaleras que daban acceso a las
edificaciones, incluidas las cabañas.
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Con lo cual,
antes de entrar en los sitios, metías los pies en el barreño lleno de
agua y luego
entrabas con los pies limpios de arena, y mojados, a pisar el suelo
que estaba pisando todo el mundo con sus respectivos pies desnudos y
húmedos. En definitiva, un
caldo de cultivo perfecto para haber compartido hongos con todos los
buceadores que allí se encontraban.
Gracias a Dios, a la vuelta no trajimos nuevos "colonizadores" en
nuestros pies; lo que si nos costó mucho trabajo fue introducir de nuevo las zapatillas
de deporte en
esas "masas informes" en las que se nos habían convertido los pies después de estar 10 días sin calzado,
porque para los cinco minutos del ritual
"quita-pon zapatos" para atravesar la arena de un edificio
a otro, evidentemente terminas dejándolos en la cabaña hasta el día que te vas
de la isla. |
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La segunda era fácil de entender pero no tanto de cumplir al 100%.
No debíamos movernos por la noche de la zona ocupada en la isla por los
centros de buceo ya que en el resto de la isla podíamos encontrar tortugas
(Chelonia mydas) desovando y no debíamos molestarlas.
Hasta aquí todo claro y hasta sencillo de cumplir pero... nos
indicaron también que las tortugas podían desovar en otros lugares no
"homologados" y que en ese caso, obviamente, tampoco debíamos molestarlas. Como "otros
lugares", en el tiempo que estuvimos nosotros allí cabe destacar: a 15
metros del comedor del centro a la hora de la cena (vaya postre) y en la puerta de nuestra cabaña. Con lo cual, intentando no molestarlas, nos permitimos el lujazo de vez desovar a dos tortugas verdes
en nuestras propias narices. |
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NORMAS DE BUCEO EN SIPADÁN |
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En esa misma reunión de presentación y una vez
comprobada nuestra documentación,
titulación y seguro de buceo en vigor, nos incluyeron en un grupo y nos
explicaron
el funcionamiento del buceo allí.
Todos los
días, antes de bucear, debíamos comprobar en el tablón de inmersiones: la
hora de salida, el nombre de la inmersión, el nombre del dive master, el
numero de barco y el nombre de los compañeros de grupo (si no querías hacer
una inmersión, debías indicarlo en el tablón).
Se
realizaban tres inmersiones al día con barco. Una vez finalizadas, desde un embarcadero muy
próximo al centro, por tu cuenta, podías realizar luego las que quisieras,
indicándoselo previamente al dive master. |
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Las tres
normas básicas de obligado cumplimiento eran las siguientes:
1ª) - 40 mts. 2ª) - 30 mts. 3ª)
- 18 mts.
En nuestro caso, no tuvimos ningún problema con los tres dive-master que estuvimos. En alguna ocasión traspasamos
los límites máximos, siempre por una razón justificada ("léase tiburón
leopardo") y no nos dijeron nada. De hecho, al fin y al cabo a
quién mas le interesa NO entrar en descompresión es a ti ya que la isla está
a más de dos horas del hospital más próximo -si el mar lo permite-. Creo recordar que,
cuando estuvimos nosotros, no existía
cámara hiperbárica en la isla, con lo que un pequeño problema se podía
convertir en un gran problema, debido a la distancia a recorrer para
resolverlo.
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Tiempo límite de inmersión: el tiempo máximo
de las inmersiones era 45 minutos. La inmersión se realizaba a favor de
corriente, detrás del dive-master. Si te retrasabas o te perdías, no te decían
nada, lo único que debías cumplir es que a los 45 minutos de inmersión
debías subir a superficie (realizando previamente la parada de descompresión y/o
seguridad pertinente) con lo cual, el tiempo total máximo de inmersión era de 50-55 minutos.
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No tocar ni llevarse nada del fondo y, por supuesto, estaba
terminantemente prohibido molestar y tocar a las tortugas.
Sinceramente, resultaba prácticamente imposible no acabar tocando
alguna; en mi caso, junto con un compañero italiano (Giorgio)
liberamos a una enorme tortuga que se había quedado enganchada entre
unas rocas. Pero aparte de este caso de "salvamento marítimo", en más
de una ocasión nos tocó apartarnos precipitadamente del camino de
alguna que, ignorándonos por completo, no cambiaba su trayectoria.
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PLANNING DE BUCEO
EN SIPADÁN |
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Como
hemos indicado antes, la dinámica habitual diaria del buceo era la
siguiente:
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08,00 A.M - desayuno ligero (en nuestro caso simplemente un te
o un café)
-
08,30 A.M - briefing (en inglés) y la primera inmersión.
-
Descanso
y breakfast (almuerzo con tostadas, huevos, bacon, salchichas,
zumos...).
-
11,30A.M - briefing
(también en inglés... bueno todo era en inglés,
allí nuestro idioma no es muy conocido por los lugareños) y segunda
inmersión.
-
Descanso, comida, digestión y siesta.
-
03,30 P.M. - briefing y
tercera inmersión del día.
-
Merienda y descanso hasta
la hora de la cena (¡Esto es vida! solo
comer-buceo-descanso-buceo-comer...).
Hasta aquí era el día de buceo estándar que teníamos contratado.
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Además, una
vez finalizada la tercera inmersión en barco, se podía bucear desde la
costa en el cortado que estaba junto al centro y que llamaban Drop
off, de forma ilimitada y sin coste adicional,
únicamente se debía indicar en el centro para que preparasen la/las
botellas y supieran que tenían gente en el agua.
En el caso
de las nocturnas se realizaban también en el Drop off, pero
había que contratarlas aparte.
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Una vez
finalizada la tercera inmersión del día y tras recuperar energías con
la suculenta merienda, aprovechábamos para dar un paseo por la pequeña
pero paradisíaca isla. Aunque
por la noche estaba terminantemente prohibido
salir de la zona donde se ubicaban los resort, durante el día sí
se podía recorrer todo el perímetro de la isla y el paseo,
aunque corto, merecía la pena.
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LAS INMERSIONES |
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Sipadán
es uno de esos destinos en los que no hay inmersión mala.
Como se puede apreciar en
el gráfico, el islote emerge en medio del mar de Celebes desde más de ochocientos metros de profundidad
y no hay mas tierra en muchas millas alrededor, con lo que la fauna
se concentra en sus interminables paredes. Ya en el check-dive pudimos hacernos una idea de lo que nos esperaba
los siguientes días debajo del agua; corales, tortugas y tiburones. |
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Los buceos alrededor de la isla son en pared. En ocasiones
(p.ej.Barracuda Point) podemos dar con
alguna plataforma o amplia terraza donde siempre se encuentran
tiburones punta de aleta blanca (Triaenodon obesus), pero lo habitual es
bucear en una pared con mas o menos extraplomo. La única
pega que tiene este tipo de inmersión es que hay que estar más
pendiente de la profundidad. |
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La
visibilidad que llegamos a tener en alguna de las inmersiones,
nos permitía, mirando hacia el fondo, ver prácticamente lo que había hasta
los 60-70 m. de profundidad. En más de una ocasión, tuvimos que vigilar
seriamente la computadora y morder fuerte el regulador porque la
tentación pasaba bajo nuestras aletas...y, aunque se veía próxima, no
estaba tan cerca como parecía.
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EL CHECK-DIVE
Eran ya las tres y
media de una lluviosa tarde. Una vez preparados
lastre y equipos, nuestro primer
dive master, Rudy, tras las
presentaciones, explicó la inmersión que íbamos a realizar.
Saldríamos desde playa y recorreríamos la pared del Drop off en dirección
este, a una profundidad máxima de unos 20-25m. Nos pidió que en
esta primera inmersión no nos entretuviéramos con las tortugas.
Dijo que nos hartaríamos de verlas todos los días y todos le
entendimos... pero cuando finalizando el check-dive, una
preciosa tortuga verde (Chelonia mydas) se paseó entre el grupo, nos dimos
la vuelta siguiéndola, en lugar de seguir a nuestro dive master,
ahí nos dimos cuenta de que la sugerencia era bastante más fácil de
entender que de cumplir.
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NOTA: Antes de seguir, nos gustaría aclarar que las fotografías
submarinas que acompañan este texto no hacen justicia de lo que
realmente vimos en los fondos de la isla. Fueron realizadas por
nosotros con un modesto equipo, cámara Sealife Reef Master, prestado
amablemente por nuestro buen amigo "Beefeeater" al que
le
agradecemos su generosa colaboración. |
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Pero, y
sin ánimo de justificarnos, entre que no habíamos utilizado nunca ese
equipo, que hicimos diapositivas y que se han escaneado fotografiando
las mismas con una cámara digital, la calidad de las imágenes submarinas aquí
expuestas es bastante mediocre y por supuesto no pretenden ser representativas de los fondos de Sipadán,
simplemente testimoniales de nuestro paso por ellos. |
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En
este primer contacto con el arrecife pudimos ver: peces
murciélago, carángidos, varias especies de meros, peces
loro, peces ballesta, peces mariposa, un par de tortugas y
nuestro primer tiburón de arrecife punta de aleta blanca, por
debajo de nosotros y muy lejos para la
distancia a la que los tendríamos en el resto de las inmersiones.
No estaba nada mal para "acabar de aterrizar". |
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El
primer día, debido a la hora de llegada, sólo se hacía una
inmersión. Como ya no bucearíamos hasta la mañana siguiente,
aprovechamos para dar el primer paseo alrededor de la isla, ver
el resto de centros de buceo y charlar durante la cena con
nuestros compañeros italianos y vecinos de cabaña, antes de
retirarnos a reponer fuerzas en nuestros humildes aposentos.
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- "Selamat
pagi" (buenos días), son las 8:30 a.m. Descansados, desayunados, equipados y
montados en la lancha rápida que nos llevaría a Coral Gardens,
comenzaba el buceo en serio... |
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Como su nombre indicaba, realizamos la inmersión en una pared
tapizada de corales blandos y gorgonias; era verdadero jardín de
coral, con mucha vida pequeña en la parte menos profunda del
arrecife, infinidad de tortugas verdes y los dos primeros
puntas blancas.
Tras un energético almuerzo, continuamos con la inmersión
estrella, al menos para nosotros, de Sipadán: Barracuda Point.
Comenzamos la inmersión en una preciosa pared, para acabar en una
enorme terraza en la que se intercalaba el abundante coral duro
con la
arena.
Tortugas, mas de diez puntas blancas, atunes,
numerosas anguilas jardineras, mucha vida pequeña y un enorme banco con unas
250 barracudas certificando el nombre del punto de buceo,
convirtieron en un clásico este punto de inmersión, que por
decisión del grupo, la repetiríamos otras cuatro veces más durante
nuestros nueve días de estancia en la isla.
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Seguimos, después de comer, con Hanging Garden. Una pared tapizada de enormes corales
que su nombre, jardín
colgante, resumía lo que allí pudimos ver. Con esta
inmersión finalizábamos el primer día de buceo. A partir de ese
momento, podíamos bucear en el Drop off aunque, con las tres
inmersiones tan espectaculares que vivíamos al o largo del día, la gente no
solía buceaba más (en todo caso nos reservábamos para la nocturna).
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Aunque en líneas generales en todas las inmersiones pudimos ver
las mismas especies en mayor o menor numero, con los clásicos
fijos que eran sin duda los tiburones punta de aleta blanca y
las simpáticas de tortugas, siempre aparecía alguna sorpresa o
en su defecto se buscaba. Los encuentros más cotizados entre los
allí presentes,
durante nuestra estancia, eran el tiburón martillo (Sphyrna
lewini) y el tiburón
leopardo (Stegostoma fasciatum). |
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Del
segundo si tuvimos la suerte de disfrutar en dos inmersiones, pero el
primero se resistió y en los días que pasamos en la isla, sólo un
grupo y sólo en una inmersión, tuvo la fortuna de verle. |
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A partir
del segundo día de buceo, continuamos con más inmersiones. Cada una
podía tener alguna particularidad que nos gustara un poco más que otra,
pero en definitiva, todas ellas fueron muy buenas.
De Midreef podríamos destacar la cantidad de corales blandos y duros
que vimos, entre
ellos mencionar el asombroso tamaño del coral rojo, la multitud de
alevines, los (en otras épocas del año) agresivos peces ballesta titán
o las siempre
respetables
morenas, al menos su tamaño, si lo era. |
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En
Staghorn
Crest tuvimos un encuentro con una águila marina (Aetobatus
narinari) y
pudimos disfrutar de una familia de 5 punta de aleta blanca,
juntos descansando. Los fondos se veían quizá menos tapizados
que en otras inmersiones.
Buceamos en dos ocasiones en Lobster
Lairs y, aunque no
vimos tiburones, a cambio disfrutamos de
una maravillosa pared plagada de invertebrados: corales
duros y blandos, poliquetos, ascidias, esponjas, anémonas
(varias especies con sus diferentes payasos)... Las que no
faltaron fueron las tortugas.
En
las dos ocasiones en las que nuestra inmersión se realizó en South
Point, además
de los clásicos tiburones y tortugas, nos llamó mucho la
atención un numeroso banco de portaestandartes (Heniochus
diphreutes) y la cantidad y
variedad de los peces típicos de arrecife.
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Turtle
Patch fue la última del año 1.998 y la primera, a la mañana
siguiente, de 1.999. El mejor recuerdo de ella, un enorme banco de Jack-fish
(Caranx sexfasciatus) dentro del que estuvimos un buen rato como si fuésemos dos
integrantes más del grupo. |
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Aunque
en todas las inmersiones de Sipadán parecían se podía disfrutar sin
problema de los punta de aleta blanca, White-Tip
Avenue se llevaba palma, de ahí su nombre. Además de disfrutar de los cuatro o cinco que vimos,
estuvimos intentando ver algún tiburón martillo (Sphyrna
lewini), saliendo al azul y picando
por debajo de los 40 metros con nuestros guías, en una ocasión con el
simpático Nordin y en otra con Marico, una joven dive master malaya que se
desenvolvía en el agua mejor que los propios peces. |
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Para nuestra desgracia, no pudimos localizar ninguno pero sólo el
intento de verlos en ese azul que, al separarnos 30 o 40
metros de la pared, te rodeaba por completo y con 1.150 metros
de agua bajo las aletas, ya merecía la pena. Una vez de vuelta a la pared, seguimos disfrutando de
la variada fauna del arrecife: meros, peces globo, napoleones,
estandartes, payasos, 2 preciosos peces rana que nos enseño Marico, Jack-fish
y por supuesto, las habituales tortugas.
En Staghorn Crest también nos separamos unos metros de la pared, que tenía
bastante extraplomo, y picando nuevamente hasta los 45 metros,
intentamos seguir buscando los martillos que se nos resistían. No
llegamos a verlos pero sí encontramos bastantes tiburones punta
de aleta blanca que
estaban tumbados en el fondo... a más de 60 metros. |
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Para
compensar la ausencia de los martillos, el mar nos obsequió con un
enorme banco de Jack-fish, un atún de al menos un metro de longitud
que casi nos atropella, nuestro primer pulpo en la isla (camuflado
perfectamente con el coral) y unas cuantas barracudas que
prácticamente en superficie nos iban despidiendo cuando salíamos del
agua . |
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Como ya
hemos comentado y dentro de que no había ninguna mala, la inmersión
estrella para nosotros fue Barracuda Point. En la segunda ocasión,
de las cuatro que la hicimos, tuvimos un encuentro inolvidable.
Llegando a la plataforma, en un fondo de veinte metros, descansaba
tranquilamente un tiburón leopardo (Stegostoma fasciatum) de unos 2,5 metros de longitud, que
nos permitió acercarnos lentamente, hacerle alguna foto y
compartir con él un par de minutos de inolvidable inmersión. |
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Por
fortuna, pudimos volver a tener la experiencia del leopardo, aunque
en la siguiente ocasión nos "costaría" algo más de profundidad. Le
volvimos a ver, a -35 metros, en nuestra penúltima inmersión,
repitiendo Midreef donde también se encontraba tumbado tranquilamente en
el fondo, descansando.
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Cuando le descubrimos, nosotros subíamos de buscarle desde
mucho más abajo. Aquel día el agua, a esa profundidad, estaba
más clara de lo habitual y sin
querer, bajamos un poco más de lo
previsto... El
leopardo, la profundidad, una barracuda gigante sola a -38
metros que nos miraba con cara de psicopata, tres atunes enormes, los
cuatro o cinco
puntas blancas y las clásicas tortugas, también dejaron buena huella en
nuestro libro de inmersiones.
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Nocturna en el Drop off: En los nueve días que estuvimos en Sipadán sólo hicimos una nocturna
la cual, como todas las
inmersiones de la isla, fue inolvidable.
Salimos desde la playa y alcanzada una
profundidad mínima nos sumergimos siguiendo a la dive master Marico en
dirección al cortado, donde comenzaría ya en serio nuestra
esperada nocturna.
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Como en otros destinos tropicales en los que hemos tenido la
fortuna de estar, pudimos disfrutar de muchas especies que eran
difíciles de observar durante el día: numerosos crinoideos,
diferentes especies de crustáceos, los peces diurnos del
arrecife, dormitando... pero lo que sin duda alguna marcó la
diferencia en esta inmersión, fue el banco de unos 200 enormes
peces loro jorobados (Bolbonetoplon muricatum) que todas las
noches se refugiaba en esa parte de la isla. |
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Por encima de nuestras cabezas, alumbrando con las linternas,
podíamos ver, pegados a la pared del arrecife y ocupando
cualquier hueco que encontraban, a este "rebaño de loros" que
llegaban a tapar la luz de la luna llena que teníamos aquella
noche. Parecía que en cualquier momento se iban a caer encima de
nosotros y sinceramente imponían bastante respeto porque, aunque
estaban adormilados, estos peces loro jorobados, que se
alimentan de coral, rompiéndolo previamente con la frente, median
entorno a un metro de largo, medio de alto y... eran muchos. De
vuelta, ya en la arena, un par de espectaculares peces león nos
indicaron el camino de salida.
Con Coral Gardens nos despedimos del buceo en Sipadán, de sus
tortugas, de sus tiburones punta de aleta blanca de arrecife, de sus
interminables paredes que desaparecían bajo nuestras aletas y de ese azul en el que siempre
había alguna sorpresa. |
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NUESTRA ESTANCIA
EN LA ISLA |
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Durante
los días que permanecimos en Sipadán, además de las fantásticas
inmersiones que pudimos realizar, también pudimos disfrutar de muy buenos
ratos fuera del agua. Los paseos por la tarde alrededor de la
isla eran una terapia de relajación que junto con el buceo
diario consiguió que nos olvidáramos por completo del ajetreado
ritmo de vida y trabajo que llevábamos en nuestro "querido" Madrid. |
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Con los compañeros de inmersión "nipones", nuestra relación fue
sencillamente educada y cordial (reconozcamos que su carácter no
es tan abierto como el de los españoles), sin embargo con la
pareja de italianos con los que llegamos a la isla, Giorgio y
Giovana, compartimos muy buenos ratos, tanto debajo del agua
como en superficie, disfrutando de la charla y cervecitas,
imprescindibles después de una gratificante jornada de buceo. |
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La
noche de Fin de Año la pasamos en la isla y al principio
pensamos que nos costaría aguantar hasta las 12 de la noche. Hay que tener en cuenta
que habíamos hecho tres inmersiones y a las 20:30 horas ya
habíamos cenado. Menos mal que todos los centros de buceo
organizaron fiestas y estuvimos hasta las 12 tomando cervezas de
un resort en otro. |
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Llegada la hora y como allí no disponían del famoso reloj de la
Puerta del Sol para marcar las señales horarias tan celebradas
en España, uno de los cocineros sacó una gran cacerola y la
golpeo fuertemente 12 veces al ritmo que le marcaba el reloj de
un compañero. Lógicamente nadie comía uvas, como en nuestro
país, pero Teresa, Giovana, Giorgio y yo estábamos esperando
para ver que tipo de rito post-campanadas empleaban por estos
lugares. |
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Y
la celebración no se hizo esperar. A las internacionales músicas y bailes varios, se le unió el autóctono
que consistía en: comilona salvaje. Con grandes sonrisas y disparatados
bailes locales, fueron sacado de la cocina cantidades
descomunales de comida que los locales y no locales, íbamos
devorando mientras bailábamos, bebíamos y cantábamos con desigual
fortuna. |
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Esa
noche dormimos algo menos de lo habitual, porque a las 8 de la mañana
del día siguiente estábamos felicitando el Año Nuevo por teléfono a
nuestra familia y a las 8:30 nos metíamos de nuevo en el agua. Bonita forma de comenzar el año. |
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EL REGRESO |
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Todo llega a su fin, y nuestro viaje no podía ser diferente.
Eran las 8 de la mañana y el mar, que durante nueve días estuvo
calmado, precisamente el día que nos íbamos, estaba simplemente
salvaje... La lancha rápida que debía trasladarnos de regreso a Semporna para continuar nuestro viaje hacia España, no podía
acercarse a recogernos, porque las olas en la laguna (hasta ese
día inexistentes) rompían con fuerza en la orilla. |
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Nuestros
equipajes los llevaron a la embarcación los empleados del resort y
nosotros, junto con Giorgio, Giovana, cuatro japoneses y dos empleados
del resort que regresaban a Semporna a pasar unos días de descanso,
tuvimos que meternos en el agua, acercarnos hasta la barca que, con el
motor en marcha, intentaba situarse lo más cerca posible de la
orilla. |
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Con muchos esfuerzos, logramos subir a la embarcación y, aunque
preguntamos en varias ocasiones si era seguro el trayecto de
vuelta con el mar en las condiciones en las que estaba, no
obtuvimos respuesta. Pero la cara de preocupación del patrón y
el hecho de que tanto él como los empleados del resort se
pusieran el chaleco salvavidas antes de salir de la, hasta ese
día, tranquila laguna interior del arrecife, logró que
empezásemos a inquietarnos. |
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Todos
los pasajeros nos
colocamos los chalecos salvavidas y una vez pudimos atravesar las
enormes olas que rompían en la barrera del arrecife empezó el que
sería el peor trayecto en barco (junto con el recorrido desde las
islas Brothers hasta Safaga en el Mar Rojo) que hemos hecho en nuestra
vida. Sin exagerar, la travesía fue un calvario. El patrón y los
empleados del resort mostraban una cara de tremenda preocupación, los
pasajeros "simplemente" estábamos muy asustados. Las increíbles olas atravesaban la
embarcación de parte a parte, mientras nosotros nos agarrábamos
fuertemente donde podíamos. |
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Viendo
que las condiciones del mar no mejoraban, el patrón decidió desviarse
del itinerario previsto y hacer una parada en la cercana isla de Mabul (a la
que tardamos en llegar casi una hora, cuando en condiciones normales
deberíamos haber tardado 15 minutos). Allí pudimos tranquilizarnos un
poco y tomar algo caliente. En menos de media hora partimos de nuevo rumbo a Semporna.
Nos dijeron que el mar, hasta nuestro destino, se encontraría en
mejores condiciones pero para nuestra desgracia no fue así y
hasta que llegamos a la costa transcurrieron prácticamente dos
horas con momentos de verdadero pánico... |
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Una vez
en puerto, montamos en la furgoneta que nos esperaba para trasladarnos
a los italianos y a nosotros a toda velocidad (llevábamos mas de dos
horas de retraso) hasta el aeropuerto de Tawau. Desde allí volaríamos
hasta Kota Kinabalu y luego hasta Kuala Lumpur, para enlazar por
la tarde con el vuelo internacional que nos llevaría a Zurich y
finalmente desde la capital Suiza hasta Madrid... |
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Nuestro
equipaje estaba completamente mojado, pesaba muchísimo y tuvimos
serios problemas en Kuala Lumpur para facturarlo, porque
nos pedían una barbaridad de dinero por el exceso de peso y no
estábamos dispuestos a pagarlo. Después de una acalorada discusión, nos
permitieron facturar sólo el trayecto correspondiente a Malaysian
Airlines (Kuala-Zurich), con lo cual en Zurich, tuvimos que recoger
nuevamente nuestro equipaje y volver a discutir por el exceso de
equipaje (todavía éste empapado) en el último trayecto que nos llevaría finalmente desde la
capital Suiza hasta Madrid donde acabaría nuestro viaje. |
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CONCLUSIÓN |
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Aunque nosotros no tuvimos las mejores condiciones de
visibilidad que puede ofrecer el buceo en Sipadán, tenemos que
reconocer que nuestra experiencia allí fue extraordinaria. La
cantidad de vida que tienen esos fondos bien merece el largo,
pesado y caro viaje. En cuanto a extensiones terrestres, tanto
la Malasia peninsular como la isla de Borneo, disponen de
interesantes sitios donde alargar nuestro viaje de buceo.
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Sin
olvidar que desde el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur existen
conexiones a numerosos países asiáticos por si nuestra extensión
terrestre queremos que sea más "amplia".
Actualmente los centros de buceo de la isla han sido desmantelados por
orden del gobierno malayo que tiene la intención de realizar una
protección integral de la isla para salvaguardar las zonas de desove
de la tortuga verde. |
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De
todas formas, si queremos bucear allí, aún nos quedan dos
opciones: la primera sería alojarnos en la cercana isla de Mabul,
desde la que salen lanchas rápidas todos los días para seguir
buceando en Sipadán; y la segunda, que a nuestro juicio sería la
más cómoda, el crucero de buceo que numerosos operadores han
comenzado a ofertar ante la imposibilidad de alojar a los
buceadores en la isla. |
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Esta segunda opción sería la más cómoda y recomendable siempre y
cuando todos los que viajen buceen o en su defecto no les
importe estar en un vida a bordo, con las limitaciones que
conlleva el estar todo el día "encerrados" en un barco. La
opción del crucero como valor añadido tiene que se puede bucear
al menos en las tres islas de la zona: Sipadán, Mabul y Kapalai.
Aún sin
poder estar alojado en la isla e independientemente de la opción
elegida, pensamos que Sipadán bien merece ser buceada. |
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FICHA
TÉCNICA: MALASIA, SIPADÁN |
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CRUCEROS |
Debido a la prohibición impuesta
por el gobierno malayo de acceder a la isla, el crucero y alojarse en Mabul son las dos únicas opciones para bucear allí. |
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INMERSIONES AL DÍA |
3-4, buceando desde hotel en
Mabul. 4-5, buceando en crucero. |
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DOCUMENTACIÓN |
Pasaporte en vigor con validez de seis meses. Licencia y seguro de buceo. |
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VISADOS |
En el año 1.998 no eran necesarios. |
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TASAS |
No. |
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ALOJAMIENTO |
Mabul dispone de varios resorts e
incluso una plataforma-hotel-centro de buceo en medio del mar. |
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MONEDA |
Ringgit.
Aceptan dólares, euros, VISA y a día de hoy existen cajeros automáticos en
todas las poblaciones medianamente importantes. |
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DIFERENCIA HORARIA |
Ocho horas más que
en España. |
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IDIOMA |
El idioma oficial
es el malayo (bahasa) pero, como en casi todos los sitios turísticos, el inglés lo habla todo el mundo. |
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CENTRO DE BUCEO |
Sipadan Dive
Centre (actualmente ya no existe). |
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TEMPORADA ÓPTIMA |
De marzo a octubre es la
temporada seca y la mejor para el buceo. De noviembre a febrero, nos
arriesgamos a encontrarnos lluvias y fuertes vientos. |
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TEMPERATURA DEL AGUA |
27 - 30ºC dependiendo de la época del año. |
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CLIMA |
Muy caluroso y muy húmedo. |
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GASTRONOMÍA |
Como en los países de la zona, para el turista europeo quizá sea demasiado especiada.
De todas formas en los resort la comida suele ser bastante europea. |
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TRAJE DE NEOPRENO |
Mono de 3mm., lycra o incluso traje corto en verano
(aunque en este aspecto, todo depende de lo friolero/a que seas). |
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FAUNA |
Abundante. |
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GRANDES ANIMALES |
Debido al
aislamiento geográfico de la isla y el singular perfil de la misma, es
relativamente fácil ver grandes animales de paso y por supuesto, las
tortugas y los tiburones puntas de aleta blancas dearrecife, están garantizados. |
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FAUNA NOCTURNA |
Muy interesante,
mas o menos abundante en función del punto de inmersión. |
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PARED |
Todas las
inmersiones se realizan en pared. |
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PECIOS |
NO. |
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VISIBILIDAD |
Dependiendo de
la época del año entre 15-40 m. |
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CORRIENTES |
Normalmente
las inmersiones se realizan con una ligera corriente, siempre a favor,
pudiendo existir corrientes más fuertes en algún punto concreto. |
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EXPERIENCIA
NECESARIA |
Como en cualquier
destino, pensamos que cuanto más experiencia se tenga, más se puede disfrutar
del mismo. No es un destino con inmersiones especialmente complicadas.
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ELECTRICIDAD |
220v/50Hz. |
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SANIDAD, VACUNAS |
No son
obligatorias
vacunas en Malasia, pero son recomendables la del tétanos y fiebres
tifoideas. |
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COMO IR, COMO LLEGAR |
Se vuela con
Malaysian Airlines desde una capital Europea, Amsterdam, Londres, Zurich...
hasta Kuala Lumpur. Desde allí hasta Kota Kinabalu y desde esta última
localidad se vuela hasta Tawau, donde los centros de buceo recogen a los buceadores.
Transporte por carretera hasta Semporna y desde este puerto comienza el
crucero o te trasladan en barco hasta el alojamiento elegido. |
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CÁMARA HIPERBÁRICA |
No disponemos
del dato actualizado. |
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FOTOGRAFÍA |
En Kuala
Lumpur y Kota Kinabalu, se pueden comprar
carretes e incluso tarjetas de memoria para cámaras digitales, aunque
siempre es recomendable llevarlos desde España. |
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COMPRAS |
Si te gustan
las compras de objetos falsos (relojes, bolígrafos, gafas, ropa, bolsos...)
y CD´s o DVD´s piratas... El paraiso es Chinatown, en Kuala Lumpur. |
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EXTENSIONES
TERRESTRES |
Como
extensiones para estar en contacto con la naturaleza, Malasia dispone tanto
en la zona peninsular como en la isla de Borneo, de interesantes reservas y
parques naturales. La capital, Kuala Lumpur también es muy interesante de
visitar, y si no tenemos suficiente, desde su aeropuerto internacional
tenemos conexiones a cualquier país de Asia. |
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