Aunque, obviamente, tampoco era el motivo principal del largo viaje que habíamos realizado a Bahamas, como valor añadido a la expedición, tuvimos la oportunidad en dos ocasiones, de sumergirnos entre los restos del famoso "sugar wreck", un pecio situado a tan solo 6 metros de profundidad en el que la luz y la cantidad de vida que allí se congrega convierten a la inmersión en inolvidable.

El sobrenombre de Sugar Wreck le viene dado por el contenido de la carga de melaza que transportaba desde América central, vía la Habana, hasta el noreste de los Estados Unidos.

En su último viaje, fue sorprendido por un huracán que le arrastró hasta aguas poco profundas donde encalló y finalmente naufragó hace aproximadamente 100 años.

Al sumergirnos, no encontramos un pecio al uso, el paso del tiempo ha hecho mella en el maltrecho Sugar y únicamente encontramos desperdigados por el fondo arenoso los restos del que en su momento fuera un gran carguero.  

Entre los desdibujados restos del barco, que actualmente son utilizados como refugio ó mas bien como "lujosa vivienda" por infinidad de peces e invertebrados, podemos encontrar una variada fauna entre la que por tamaño o espectacularidad podemos destacar:

Simpáticas tortugas, tiburones nodriza, peces globo, pastinacas, morenas, peces loro, enormes barracudas, grandes meros, peces ángel, pequeños bancos de pargos y roncadores entre otros.

No debemos olvidarnos por supuesto de los espectaculares invertebrados que gracias a la abundante luz y la corriente habitual en la zona han proliferado colonizando los dispersos y desordenados restos del famoso pecio. Grandes gorgonias, esponjas tapizantes o diferentes tipos de coral dan color y textura a los amasijos de hierro que contrastan con el color uniforme del fondo arenoso que los rodea.

Las dos inmersiones que hicimos en Sugar Wreck fueron al atardecer, como "relax" después de una "dura jornada" buceando rodeados de tiburones y realmente merecieron la pena. La concentración de vida, el colorido, la diversidad y la luz son impresionantes. Ojalá en todos los viajes de buceo que hacemos pudiéramos tener un "extra" como el Sugar para relajarnos al final del día.

Para finalizar, comentar que la inmersión resulta especialmente atractiva para los fotógrafos submarinos. Recomendamos llevar dos cámaras o en su defecto, una "compacta" en la que no te veas obligado a elegir en superficie el tipo de objetivo que vas a colocar, ya que desde el macro al gran angular seguro que los motivos dignos de inmortalizar abarcarán todas las posibilidades.