El grupo inicial organizado por Ultima Frontera, lo formábamos 14 personas, dos de las cuales, por problemas con los vuelos, se incorporarían unos días mas tarde ya iniciado el crucero. En el aeropuerto de Paris coincidimos con otros dos buceadores españoles que habían contratado el viaje por su cuenta y que a la postre formaron parte de nuestro grupo; "el sector español". El crucero lo completaban 5 buceadores/as franceses/as, dos divemasters (una francesa y otra inglesa) y la tripulación compuesta por 6 personas entre egipcios y yibutianos.

Una vez aterrizamos en el aeropuerto internacional de Djibouti recogimos nuestro equipaje, entregamos nuestros pasaportes al personal de la agencia para que gestionaran nuestro visado (las autoridades lo retienen durante 48 horas para hacer ese tramite) y fuimos trasladados, en un destartalado autocar, hasta el puerto para embarcar en el Djibuti Divers I, barco que sería nuestro hogar flotante durante las siguientes 6 noches.

El barco, aunque sinceramente estaba mas usado de lo que se veía en las fotografías de su pagina web, resultaba lo suficientemente cómodo para el numero de buceadores que lo ocupábamos. Durante toda la semana estuvo razonablemente limpio, la comida fue abundante y variada y tanto el aire acondicionado como los cuartos de baño, individuales en cada camarote, que suelen dar problemas en los cruceros, funcionaron sin problemas.

cortesia de www.djiboutidivers.com

El Djibuti Divers I disponía de cuatro niveles:

En el inferior, al que se accedía a través del salón, se encontraban la mayoría de los camarotes. Estos podían ser con dos camas situadas en paralelo (como en la fotografía) o colocadas a distinta altura a modo de litera. Eran suficientemente amplios y disponíamos de cuarto de baño y aparato de aire acondicionado individual en el interior

En la "planta de calle" se encontraba la cocina, el comedor, una zona de salón (con TV, dvd, equipo de música y ordenador), y todo el espacio dedicado al buceo.

El comedor disponía de dos amplias mesas que si las hubiéramos ocupado de una forma racional habrían resultado muy cómodas pero como, debido al buen ambiente reinante en el grupo, todos los españoles queríamos comer juntos, los franceses tuvieron toda una mesa para solo 5 personas mientras que nuestro grupo estuvo bastante mas apretado, eso si, a cambio de tener un ambiente envidiable en todas las comidas que se realizaron en el barco.

cortesia de www.djiboutidivers.com

La zona de buceo, aunque bien diseñada en cuanto a distribución, quizá resultaba un poco ajustada para la cantidad de buzos que éramos, pero como insisto que el ambiente en el grupo era tan bueno, no creo que nadie se diera cuenta de este detalle. Este nivel acababa en la plataforma desde donde nos tirábamos al agua o bajábamos a las barcas de fibra rígidas utilizadas para los desplazamientos hasta los puntos de inmersión y que la tripulación familiarmente llamaba "falucas".

En el siguiente nivel, además de los cuatro últimos camarotes, se encontraba la "zona de relax" donde, alrededor de dos mesas, se situaban unos acogedores sillones para poder tomar algo, leer o descansar. En este nivel disponíamos de una maquina de agua fría y caliente para poder hacer te o café a cualquier hora del día y una nevera en la que no faltaron bebidas, sin alcohol, durante todo el viaje.  

cortesia de www.djiboutidivers.com

Como colofón de la "zona de relax" disponíamos de un jacuzzi y de unas zonas habilitadas con colchonetas para tomar el sol o simplemente echar una reparadora siesta.

En el ultimo nivel, conocido por el "shisha bar" se encontraba el solarium, un puesto de mando y una zona donde se podía fumar pipas de agua después de las "agotadoras" jornadas de buceo.

Aunque la razón de viajar a tan singular, pequeño y desconocido país era hacer snorkel con tiburones ballena, la organización del crucero tenía programadas para cada días 3 inmersiones con botellas en los arrecifes de la zona y si bien las inmersiones no fueron nada espectaculares, como era de esperar con un grupo de "buceadores compulsivos" como los que allí nos habíamos reunido, se aprovecharon absolutamente todas.

La dinámica del día variaba en función de la zona del golfo de Tadjoura donde nos encontráramos y se fueron intercalando las inmersiones previstas con botellas con el "intento de avistamiento"  y posterior snorkel con los tiburones ballena.

BUCEO EN EL GOLFO DE TADJOURA

El buceo en las aguas de Djibouti, al menos en el golfo de Tadjoura y en la fecha en la que hemos estado, no tiene nada de espectacular, los arrecifes son bastante pobres y resultan decepcionantes, mas aún si como todos los integrantes del grupo ya habías buceado en otros destinos del Mar Rojo.

Aún así y aunque la "cantidad de vida" no resultara excesiva, la variedad de especies que encontramos fue abundante y descubrimos algunas que no habíamos visto en otras latitudes, ya que las aguas de Djibouti tienen la peculiaridad de "hacer de puente" entre el Mar Rojo y el Océano Indico con la consiguiente "mezcla" de especies en la zona.

Hicimos un total de 14 inmersiones, cuatro de ellas nocturnas. En general podemos decir que es un buceo sin muchas complicaciones, no demasiado profundo y sin corrientes. Podemos destacar el pecio "Le Faon", un carguero de 90 m. de eslora  y 12 de manga que descansa de costado sobre un fondo de arena a 27 m. de profundidad. La visibilidad no superaba los 10 m. pero gracias a las enormes proporciones del barco y la vida que hay entorno a él la inmersión se hace bastante entretenida.

Otra inmersión singular es la denominada "La Falle", se bucea en parte de la falla que cruza Africa del Este desde el Mar Rojo hasta el lago Victoria. En la zona mas profunda de la inmersión la grieta sobrepasa los 40 metros y a lo largo de la misma hay pequeños túneles que son accesibles. No destaca por la cantidad de vida que podemos encontrar pero el "paisaje" sinceramente merece la pena.

En "Le Dome" encontramos abundante vida. El fondo es una ligera pendiente con muchas rocas sueltas de pequeño tamaño que comienza entorno a los 15 m. y llega hasta los 35 m. Además de ver, durante un par de minutos, un tiburón ballena nada mas comenzar la inmersión, pudimos encontrar también tiburón punta de aleta blanca, tiburón guitarra, varias rayas y enormes morenas. En cuanto al resto de las inmersiones, poco mas que destacar.

En todas las nocturnas, aunque menos interesantes que en otros destinos tropicales que hemos visitado, hemos encontrado algún invertebrado singular pero la cantidad de vida ha resultado bastante menos de la esperada.

En definitiva, como destino de buceo con botellas nosotros no lo recomendaríamos, eso sí resulta un buen complemento a la "actividad estrella"... Los tiburones ballena.

BAILANDO CON TIBURONES BALLENA

En el golfo de Tadjoura, entre los meses de octubre y febrero se puede observar una inusual concentración de tiburones ballena jóvenes, que en su larga migración por el Océano Indico utilizan estas tranquilas aguas para descansar y alimentarse. Como parece lógico, ésta era la razón para viajar hasta Djibouti porque, bajo nuestro criterio, ni su arrecife, ni sus posibles extensiones terrestres merecen hacer un viaje tan largo.

Antes de comenzar con la ansiada búsqueda de los tiburones, Laura, nuestra divemaster inglesa, nos informó de las normas a seguir haciendo snorkel con los ballena, que, básicamente se podían resumir en: Mantener una distancia mínima de tres metros a los costados y de cuatro a la cola, no colocarse delante, no tocarlo, no hacer fotos con flash... en definitiva, no molestar ni estresar al animal y no interponerse en su trayectoria.

Finalizado el briefing el grupo se dividió en las dos "falucas" y comenzó la búsqueda... La zona y la época del año invitaban a un rápido encuentro con los ballenas, pero parece que ese día la suerte no estaba con nosotros. Después de casi dos horas de recorrer la costa la divemaster ordenó al tripulante detener la embarcación  y muy educadamente nos explicó que "como el sol se había ocultado y el mar estaba algo rizado, no era buen momento para encontrarlos y que lo mejor era regresar al barco para intentarlo de nuevo por la tarde..."

Antes de que el grupo pudiera reaccionar ante la amable invitación de dar por finalizada la actividad, la embarcación recibió un fuerte golpe en el costado que hizo que prácticamente todos nos cayéramos al suelo... Cuando nos asomamos por la borda de la "faluca" para ver, estando parados, con que habíamos podido chocar, pudimos comprobar que un enorme tiburón ballena se alejaba lentamente  después de darse un buen "coscorrón" contra nosotros... Llevábamos 2 horas buscándolo y fue él quién nos encontró...    

En menos de 30 segundos el grupo al completo, en un estado de excitación plena, estaba en el agua persiguiendo "5 metros de tiburón ballena" que lentamente se alejaba de la embarcación...

Bueno, la verdad es que no sucedió exactamente así... Con mi lentitud habitual fui el ultimo en prepararme para tirarme al agua y cuando me disponía a hacerlo, sin que yo me percatara, el tiburón había dado la vuelta y justo en el momento en el que yo, de espaldas, me tiraba de la barca, él pasaba por debajo con la mala suerte de que caí encima. Ya en el agua y dolorido, me di la vuelta para pedir disculpas al "compañero" con el que me había golpeado pero obviamente el único compañero que había era el ballena que se alejaba lentamente hacia el fondo, imagino que cansado de recibir tantos golpes...

Al día siguiente, en la primera inmersión pudimos ver uno en el momento de meternos en el agua y otro cuando estábamos a punto de subir a la "faluca" pero en ambos casos no estuvimos con ellos mas que un par de minutos. Las sorpresas realmente comenzarían cuando regresamos al barco después de esta inmersión...      

Cuando ya nos habíamos quitado los equipos y estábamos a punto de entrar a almorzar, uno de los tripulantes comenzó a gritar "whale shark, whale shark..." todo el grupo empezó a mirar por los alrededores del barco y allí estaba "él", un magnifico ejemplar de tiburón ballena joven de unos 5 metros que tranquilamente nadaba alrededor del barco muy cerca de la superficie.

Después de los primeros tres encuentros, un tanto "estresantes" para mi gusto, por fin, teníamos la oportunidad de disfrutar de un ejemplar, sin movernos del barco. ¿Podía haber algo mas cómodo?...

En menos de un minuto, al comprobar que el animal no se alejaba y que parecía decirnos que nos acercáramos a jugar con él, el grupo al completo estaba en el agua. Si bien es cierto que intentamos en todo momento cumplir las normas que nos habían impuesto para bucear con los ballena, las distancias mínimas quizá no se cumplieron a rajatabla cosa que al tiburón no pareció importarle mucho ya que estuvo mas de una hora "jugando" alrededor del barco para el deleite de los allí presentes.

Después de esta magnifica experiencia todos los integrantes del grupo, incluso las dos compañeras que debido a problemas con los vuelos se acababan de incorporar al crucero, considerábamos amortizado el viaje. En la comida, ya no se hablaba de lo pobre que resultaba el arrecife, sino de la cara de bonachón que tenía el ballena, de la elegancia y suavidad con la que nadaba o de las veces que había pasado a tu lado prácticamente rozándote.

Todos confiábamos en ver algún ejemplar mas, pero estábamos seguros de que sería muy difícil superar este increíble encuentro. No habíamos visto un tiburón ballena, habíamos estado "jugando" con él durante mas de una hora sin movernos del barco...

El día continuó con las inmersiones previstas incluida una nocturna y obviamente, no se "salió a buscar" mas tiburones ¿Para que? si eran ellos los que, cuando querían te encontraban a ti.

El despertar de la mañana siguiente fue mas movidito de lo normal... Nuestra hora habitual de levantarnos era las 7:00 para estar preparados en el briefing a las 7:30 pero ese día, nuestra madrugadora compañera Pilar a las siete menos cuarto bajó a la cubierta de los camarotes gritando "tiburones, tiburones, tiburones..."   

La frase de Pilar nos sorprendió a todos, mientras subíamos corriendo por las escaleras nos íbamos preguntando acerca de si "el plural" empleado por nuestra amiga había sido un error sintáctico o por el contrario en el agua había mas de un ejemplar... La duda tardo apenas unos segundos en resolverse, los suficientes para ver los tres tiburones ballena que nadaban alrededor del barco con la misma actitud amistosa que nuestro amigo del día anterior.

Aunque, esa mañana había una razón mas evidente para que estuvieran allí los ballena... Desde la noche anterior, un enorme banco de sardinas se desplazaba de un lado a otro del casco del barco buscando alimento en el agua y quizá también la protección que les ofrecía la embarcación.

Cuando nos metimos en el agua nos encontramos prácticamente rodeados por tres ejemplares de tiburón ballena de entre 5 y 7 metros de longitud que también parecían buscar ese alimento, e incluso los excrementos que dejaban a su paso las excitadas sardinas en su alocado deambular.

A los 10 minutos de estar en el agua y cuando la situación parecía inmejorable, apareció un cuarto tiburón de unos 4 metros que se unió a sus 3 compañeros de especie, las sardinas y los buceadores en el entretenido juego que sin quererlo habíamos organizado. El "juego" era bastante sencillo consistía en que las sardinas nadaban de un lado para otro buscando alimento, los tiburones ballena las perseguían y los buceadores asistíamos extasiados al singular espectáculo. 

Para completar el tablero de juego, transcurrida media hora, apareció un quinto tiburón ballena, este de mas de 9 metros de longitud, que igualó en parte las fuerzas entre buceadores y tiburones ballena en una emocionante "partida" que duró mas de tres horas y media...

Aunque durante ese tiempo yo no salí del agua, si que hubo compañeros que salieron, cambiaron baterías de cámaras, se pusieron un neopreno, tomaron un café o desayunaron tranquilamente mientras desde la cubierta seguían observando las evoluciones de los ballena.

No hace falta decir que la experiencia fue increíble, mas aún, si me la hubiera contado algún amigo, pensaría que me estaba mintiendo y que se había dejado llevar por la tendencia que, en ocasiones, tenemos los buceadores a exagerar las cosas... Pero no, me lo tenía que creer, era yo quién estaba allí literalmente "bailando con 5 tiburones ballena" durante mas de tres horas y media...

Si todo era tan maravilloso, la pregunta que surge es ¿Porqué "solo" estuvimos tres horas y media con estos 5 magníficos tiburones ballena en lugar de estar todo el día?...

La respuesta es sencilla, la divemaster inglesa, indignada porque la gente no le hacia caso, nos obligó, con cara de muy pocos amigos, a salir del agua, ordenó poner en marcha el barco y nos fuimos de la zona para hacer una inmersión con botellas...

Según pudimos informarnos luego, Laura, la divemaster inglesa, se había enfadado con el grupo porque aunque nos lo dijo en varias ocasiones, nadie le prestó atención, no habíamos desayunado, solo almorzaron dos o tres, había una inmersión con botellas planificada que no se hizo porque estábamos con los ballenas y principalmente porque, estando expresamente prohibido y según ella, habíamos tocado y molestado a los tiburones ballena...

En el supuesto de que alguno de los integrantes del grupo hubiera tocado circunstancialmente a un ballena, solo lo pudieron ver, y obviamente decírselo a Laura, los buceadores franceses que compartían el crucero con nosotros, ya que, la divemaster no estuvo en ningún momento en el agua... Con lo cual a partir de ese momento nuestras precarias relaciones con los compañeros franceses desaparecieron prácticamente del todo.

Pero volviendo al tema de los "tocamientos y las molestias a los ballena", se supone que si alguien del grupo, hubiera molestado o estresado a los tiburones, estos, como parece lógico, inmediatamente se habrían marchado de allí. Por el contrario, puedo asegurar que en ningún momento se les observó molestos o estresados y, después de mas de tres horas y media, los que nos marchamos, obligados por la divemaster, fuimos nosotros...

Al día siguiente, intentamos de nuevo el avistamiento de los tiburones ballena, en este caso sin suerte. El último día por suerte lo intentamos sin... la divemaster, ya que las relaciones con el grupo, por su parte, se habían deteriorado bastante y decidió que no nos acompañaba en la "faluca", en "compensación", el grupo de españoles decidió no dividirse en las dos embarcaciones e ir todos en una sola dejando al grupo de los franceses solos.

Este último día, también tuvimos dos encuentros inolvidables con los ballenas, uno al comienzo de la jornada, con un ejemplar de unos 7 metros con el que disfrutamos de un largo encuentro en el que estuvimos "nadando y comiendo junto a él" durante mas de una hora.

Finalizada la primera parte, montamos en la "faluca" y continuamos la búsqueda, la verdad es que muy poco tiempo porque en apenas 10 minutos ya estábamos otra vez en el agua siguiendo en esta ocasión a otro tiburón ballena ligeramente mas pequeño que el anterior, con el que también disfrutamos de unos 45 minutos de entretenido recorrido.

Con estos últimos 45 minutos de travesía dimos por finalizadas nuestras actividades con los tiburones ballena en la bahía de Tadjoura, un perfecto fin de fiesta que junto a la calidad de los encuentros de los días anteriores convierten en inolvidable nuestro paso por las aguas de Djibouti.

Un saldo de 12 tiburones ballena diferentes (incluyendo uno que la noche de fin de año tuvo la delicadeza de aparecer en mitad de la celebración para felicitarnos) quizá no parezca una cifra muy elevada, ya que en otros destinos, como por ejemplo Galápagos, se pueden llegar a ver en un crucero similar en duración hasta 25 ejemplares y de tamaño notablemente superior, la diferencia sustancial es la increíble calidad de los encuentros.

Creemos que es muy difícil disfrutar de encuentros con los peces mas grandes del mundo tan intensos en forma y en tiempo como los que hemos tenido la suerte de vivir aquí y que solo por esa inolvidable experiencia merezca la pena hacer un largo viaje a este singular destino.

 

 

FICHA TECNICA:

DJIBOUTI-TIBURON BALLENA

CRUCEROS

Hay varias empresas de cruceros vida abordo operando en la zona. Nosotros estuvimos con www.djiboutidivers.com y el viaje lo organizamos desde España con Ultima Frontera.

INMERSIONES AL DIA

En el crucero; 2-3 inmersiones/día con botellas y por supuesto snorkel con los tiburones ballena. En hotel en la isla de Moucha. 2-3 inmersiones/dia. 

DOCUMENTACION

Pasaporte en vigor con validez de seis meses, Licencia y seguro de buceo

VISADOS

Lo gestiona allí la agencia.

TASAS

25 dólares.

ALOJAMIENTO

Crucero vida abordo. En la isla de Moucha también hay un resort con centro de buceo.

MONEDA

La moneda oficial es el franco de Djibouti dividido en 100 céntimos. En los hoteles y en el crucero vida abordo admiten tarjetas de crédito.

DIFERENCIA HORARIA

2 horas mas que en España.

IDIOMA

Los idiomas oficiales son el francés y el árabe. Se habla también el somalí y el Afar y aunque el ingles en la calle no está muy extendido, en hoteles y sitios oficiales si es normal que lo entiendan.

CENTROS DE BUCEO

Djibouti divers liveaboard

TEMPORADA OPTIMA

De Octubre a Febrero, es la temporada para los avistamientos de tiburón ballena, aunque el buceo con botellas en esta época no sea muy bueno.

TEMPERATURA DEL AGUA

25 - 27º C  en esta época del año.

CLIMA

Muy caluroso, soleado y húmedo. La temperatura varía entre los 28 y 47 ºC dependiendo de la época del año. En los meses de Octubre a Febrero puede rondar los 28 ºC.

GASTRONOMIA

La cocina es etiope, somalí... Para el turista europeo, quizá demasiado especiada. De todas formas en el crucero y en los hoteles la comida suele ser bastante "europea".

TRAJE DE NEOPRENO

Recomendamos mono de 5mm., aunque un buen 3 mm. puede valer (como siempre en este aspecto todo depende de lo friolero/a que seas).

FAUNA

Variedad de especies al encontrarse en la entrada del Mar Rojo con muchas influencias del Océano Indico.

GRANDES ANIMALES

Aunque se pueden encontrar diversas especies de tiburones (martillo, gris de arrecife, guitarra, puntas blancas...), mantas y algún "animal grande" de paso, la "estrella de la corona" en esta época del año son los encuentros con tiburones ballena jóvenes que se dan cita en el golfo de Tadjoura.

FAUNA NOCTURNA

No es muy significativa pero se pueden encontrar algunas especies curiosas de invertebrados.

PARED

Las inmersiones en pared no suelen tener mucha pendiente debido a que la profundidad en la zona tampoco es mucha. No son inmersiones características de pared con mucha vida como hemos encontrado en otros destinos.

PECIOS

Hay algún pecio en el  golfo de Tadjoura como por ejemplo "Le Faon", un carguero de 90 m. de eslora  y 12 de manga.

VISIBILIDAD

En esta época del año poca, entre 10-15 m.

CORRIENTES

No hay corrientes.

EXPERIENCIA NECESARIA

Las inmersiones no son nada complicadas con la titulación básica y algo de experiencia se pueden disfrutar sin problemas de las inmersiones con botellas. Para el snorkel con los tiburones ballena no es necesaria titulación de buceo pero si es recomendable una buena forma física, ya que en ocasiones se está nadando en paralelo con ellos durante mas de una hora. 

ELECTRICIDAD

220v/50Hz.

SANIDAD, VACUNAS

Si solo se va a hacer el crucero, no son obligatorias vacunas en Djibouti. En función de la excursiones que se tenga previsto hacer en la zona o en los países de alrededor conviene consultar con el servicio de sanidad exterior.

COMO IR, COMO LLEGAR

Se vuela con Daallo Airlines desde Paris, en vuelo directo de ocho horas aproximadamente.

CAMARA HIPERBARICA

En la capital Djibouti, en el hospital francés.

FOTOGRAFIA

Conviene llevar todo el material necesario y no olvidar por supuesto un buen gran angular...

COMPRAS

Algo de artesanía local (aunque la importen de otros países) y algún souvenir sinceramente nada interesante.

EXTENSIONES TERRESTRES

Se puede visitar el lago Assal, el lago Abhé, en la frontera con Etiopia o La isla de Moucha donde además de descansar también se puede bucear, ya que hay un centro de buceo en la misma isla.