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Cuando en Junio de 1.999 comenzamos a organizar las vacaciones de
verano, recibimos la carta de un conocido nuestro, contándonos que había
montado un centro de buceo en Túnez. |
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En ella nos decía que
aquello era un paraíso para el submarinismo y que podríamos bucear en pecios
de la Primera y Segunda Guerra Mundial, en barcos fenicios e incluso en una ciudad
sumergida... Con estas perspectivas, y teniendo en cuenta que el viaje
saldría más barato que a otros destinos conocidos de buceo que
estábamos barajando, nos
animamos y, junto con otra pareja de amigos a los que, por desgracia
para ellos, convencimos, nos decidimos por
Túnez para ir a ver esas "maravillas". |
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Estuvimos alojados en
el lamentable hotel Mamounia, de Kélibia playa (situado en Cap Bon, noreste de Túnez, una
zona de veraneo local), cuyo nombre indicamos para que no se os ocurra ir.
En teoría allí
también hubiésemos podido bucear, si el centro de buceo, permisos, y la
localización de los puntos de buceo hubieran estado preparados,
pero se dieron un cúmulo de despropósitos y la verdad es que el
buceo fue desastroso... No todos los viajes pueden salir bien. |
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Nuestro conocido había montado
inicialmente un centro de buceo que, por diferentes circunstancias, no funcionó y tuvo que desmantelarlo. Después se trasladó a Kelibia donde, aprovechando parte de las
instalaciones del lamentable hotel donde nos encontrábamos, había montado
otro "pseudo centro" que iba a intentar poner en marcha, momento en el que
llegamos nosotros allí. Muy próximo al hotel, había un pequeño puerto
deportivo donde tenían una embarcación tipo zodiac semi-rígida de 7 mts., apta para el
buceo.
Bien, pues con la
infraestructura mencionada, un compresor y botellas (varias de ellas llenas
de óxido que fue a parar a mi cuerpo vía regulador) podíamos comenzar lo
que pensábamos sería un fabuloso buceo. |
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Los problemas comenzaron antes
de bucear (no queremos extendernos en exceso y menos aún hacer leña del árbol
caído, que como todos supondréis a estas alturas, cayó...). Los permisos
para bucear no estaban en regla y además necesitábamos un dive-master local,
ya que sin él las autoridades no permitían bucear en la zona.
Estos requisitos impidieron que buceásemos los dos primeros días, con lo cual
nuestra paciencia se fue agotando rápidamente, ya que además de no poder
bucear, donde estábamos no había posibilidad de hacer otras cosas, lo único que había era una
playa -extremadamente sucia- y las instalaciones del hotel que dejaban mucho o
"todo" que desear. Una vez estuvo resuelto el
problema del dive-master -nuestro conocido aunque era buceador profesional,
al no ser de allí, no podía legalmente sacarnos a bucear- y aún sin tener los
permisos en regla decidió que buceábamos pasara lo que pasara... Y así fue,
hicimos una inmersión en la zona, con nuestro flamante dive-master local
como guia. |
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Era un fondo típico mediterráneo, disponíamos de buena
visibilidad, unos 20-25
metros, pudimos ver algún mero de tamaño razonable y la fauna más abundante
que la encontrada habitualmente en la costa mediterránea...
Reconocemos que la inmersión no estuvo mal, hubiera sido una
inmersión muy buena si hubiésemos estado, por ejemplo, en Alicante, pero
por
desplazarnos desde tan lejos, el cuerpo siempre te pide algo más. |
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Cuando
estábamos apunto de subir al barco, Teresa señaló a mi boca indicándome que
me pasaba algo. Me quité el regulador, abrí la boca y ví salir una bocanada
de "algo color rojizo". Como ya habíamos acabado la parada de seguridad, salimos
lentamente a superficie y comprobamos que efectivamente lo que salía de mi
boca y la había teñido completamente de color marrón, era óxido de hierro. La botella tenia en su interior una cantidad importante del citado
óxido (por lo
que después pudimos descubrir, habían limpiado el interior de los cascos, antes
de montar las griferías y no habían quitado la totalidad del agua de las
mismas, con lo cual ese residuo de agua fue oxidando el
interior de la
botella). |
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No acababan aquí las desgracias
de ese día. Cuando llegamos a puerto, estaba esperándonos el
"comandante" del puerto junto a dos soldados perfectamente armados
con fusiles de asalto que a gritos y de muy malos modos,
prohibieron a partir de ese momento continuar las actividades subacuáticas
de nuestro conocido hasta no tener en regla toda la documentación necesaria. |
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Con esta desagradable
experiencia acabó nuestro buceo en Kelibia, al menos con botellas, ya que
hicimos un par de salidas por nuestra cuenta con gafas, aletas y tubo,
consiguiendo ver restos de ánforas fenicias que poblaban el fondo de la
playa frente a nuestro patético hotel. Así mismo, tuvimos una
bonita experiencia ayudando a una tortuga a liberarse de un aparejo de pesca que llevaba enganchado a su cuerpo
y que le impedía moverse con normalidad.
Nuestro conocido, al ver que
no podía ofrecernos más inmersiones y con la buena intención de que aprovecháramos
algo más nuestro viaje para bucear, habló con un amigo tunecino que
regentaba un
centro de buceo en las proximidades de Hammamet. Y al día siguiente
volvimos a intentar bucear.
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Quedamos a las siete de la
mañana en un puerto cercano a Hammamet, donde tenia amarrado un pequeño barco bastante aparente
para la práctica del submarinismo. Dejamos en el mismo los equipos y sin
saber todavía por qué, dijo que nos recogerían en una playa que estaba unos
kilómetros más al sur, ya que antes tenía que recoger a gente en dos sitios, iba a
tardar bastante y por nuestra comodidad prefería hacerlo así...
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En aquel momento no entendíamos a qué se debía tan extraño modo de proceder, salvo que tuviera contratadas inmersiones con más buceadores
que plazas tenía legalmente la embarcación, por lo que no podía salir de
puerto con tanta gente, así que la solución que tenía era recoger a los "polizones" más
tarde y devolvernos ilegalmente a la playa de la que nos recogía, sin que
llegásemos a puerto en la embarcación.
Ocho de la mañana, un sol de justicia y nosotros esperando dentro del coche de nuestro
conocido con el aire acondicionado "a tope" a que por el horizonte apareciera
la embarcación, del pirata que nos iba a sacar a bucear. Después de una
larga espera, vimos en el horizonte que se acercaba una lancha a toda velocidad hacia la playa.
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Atravesamos la arena, nos metimos en el agua y, con los brazos en alto
portando nuestros enseres más personales, fuimos acercándonos a la
embarcación. Subimos entre las caras de asombro del resto de los
buceadores que ya habían comenzado a prepararse, nos acomodamos y
comenzamos también a preparar nuestro equipo. |
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A los 15 minutos llegamos al
supuesto punto de buceo, el patrón detuvo la embarcación y nos dijo que
podíamos empezar a lanzarnos al agua... La primera en saltar fue
Teresa, que ya estaba preparada y cuando nuestro conocido, nuestro amigo Miguel y yo
nos disponíamos a lanzarnos al
agua, el patrón decidió que no estaba encima del punto de buceo y, sin previo
aviso, puso en marcha de nuevo la embarcación, dejando en el agua a
Teresa y otro buceador. |
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Tras multitud de improperios en varios idiomas lanzados por los allí
presentes, se detuvo y volvió a por ellos (el indocumentado patrón
pretendía que fueran por superficie los 500 metros que se había
equivocado... el concepto de seguridad de esta gente era digno de
mención). Una vez todos los buceadores
estuvieron
abordo, nos dirigimos de nuevo al punto exacto de buceo y, cuando el patrón confirmó un
par de veces (ya no se fiaba nadie), que estábamos en el punto exacto, comenzamos a
lanzarnos al agua. |
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La visibilidad era más bien escasa; en el fondo encontramos los restos
de una pequeña fragata de la Segunda Guerra Mundial alrededor de la
cual estuvimos buceando. No había demasiada vida, la fragata se
encontraba en un estado bastante deplorable y estábamos allí
"demasiados" buceadores... En definitiva, fue una inmersión bastante
floja, mas aún teniendo en cuenta que nos habíamos
desplazado desde muy lejos para bucear
allí. |
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Finalizada la primera inmersión,
fuimos a otro punto de buceo relativamente cercano, en el que también había un pecio.
En menos de una hora estábamos nuevamente en el agua. Realizamos una inmersión muy
normalita, con muy poca visibilidad y con poco que destacar. El pecio se
encontraba en bastante mal estado, muy poca vida alrededor y como en la
anterior, demasiados
buceadores.
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Finalizada la inmersión, el barco nos llevó de nuevo a la playa donde
habíamos estacionado el coche. Desde allí fuimos por
carretera hasta el puerto para recoger nuestros equipos. En ese
momento ya estábamos
convencidos de que la embarcación tenía licencia para menos buceadores
de los que íbamos y, por hacerle un favor el dueño del centro de buceo
a nuestro "conocido", nos permitieron bucear siempre que no saliéramos
desde el puerto con el resto del grupo. |
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Según nos
acercábamos a la playa vimos que había muchísima gente, tanto en
el agua como tomando el sol y que podía resultar bastante peligroso nuestro
"desembarco pirata", pero eso a nuestro patrón (el mismo que puso en marcha
la embarcación, estando Teresa y otro buceador en el agua...) no parecía
importarle mucho, porque navegaba a gran velocidad y no se le veían
intenciones de
reducirla. Entramos esquivando a los bañistas y rezando para que no
ocurriera ninguna desgracia. Una vez detuvo los motores, nos bajamos,
atravesamos la playa bajo la atenta mirada de la gente, cogimos el coche
y nos dirigimos al puerto. Recogimos nuestros equipos y nos fuimos a nuestro
lamentable hotel de Kelibia. |
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Decidimos que el buceo
en Túnez había finalizado para nosotros. Después de las lamentables experiencias
preferimos dedicar el resto del viaje al turismo tradicional...
Una vez
visitados, el fuerte del siglo VI que dominaba el puerto de Kelibia y
el poblado cartaginés de Kerkouane, fundado en el siglo VI A.C. y
situado de camino a El-Haouaria, poco más quedaba por hacer en la
zona. |
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Teresa y yo, junto con la pareja de amigos de Madrid a
los que habíamos metido en este "embolado", pensamos en
contratar un
recorrido de tres días en todo-terreno por Túnez, para aprovechar los
días que allí nos quedaban. Pero la mujer de nuestro conocido, con
buena intención, se empeñó en buscarlo ella y, al final, junto con ella, acabamos haciendo un
tour turístico
de dos días en autocar
en el que recorreríamos más de 1.200 km. |
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Digamos
que el pequeño tou" fue exactamente lo contrario de lo que queríamos
hacer... Imaginamos que nuestros conocidos no lo hacían a propósito,
pero nada de lo que organizaban (buceo, estancia, extensiones
terrestres...) salía bien. En cualquier viaje pueden surgir
inconvenientes, pero lo de nuestro viaje a Túnez, tenemos que
reconocer que fue un cúmulo de
despropósitos. |
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A la mañana
siguiente, muy temprano, nos desplazamos hasta un hotel próximo donde nos
recogió el autocar con el que realizaríamos el flamante tour. En él ya
había otros 40 turistas españoles acomodados y tuvimos que sentarnos en los
únicos cinco asientos libres que quedaban en la parte trasera. Del autocar
comentar únicamente que en nuestra zona no funcionaba el aire acondicionado
y que mi asiento estaba roto y, aunque se lo hicimos saber tanto al guía como
al conductor en numerosas ocasiones, ambas deficiencias se mantuvieron durante todo el viaje.
Era la primera vez que hacíamos un viaje de este tipo y, después de la
experiencia, juramos no volverlo a repetir nunca. |
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Transcurridas tres horas de patético y
caluroso viaje sin aire acondicionado, hicimos la primera parada en el antiguo
coliseo romano de El-Jem, construido entre los años 230 y 238 d.C., con una
capacidad para 30.000 personas. De él poco más podemos contar porque la parada fue de las de "foto, pis y
cigarrito" como decía el impresentable guía. Aunque aún se puede
ascender hasta las gradas superiores o explorar los pasadizos subterráneos,
al no disponer de tiempo para visitar su interior, nos limitamos a dar una
vuelta alrededor del mismo, hacer unas fotos y, siguiendo las recomendaciones
del guía, aprovechamos para ir al baño y fumar antes de subir de
nuevo al autocar. |
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Dos horas
después, tuvimos otra brevísima parada en un margen de la carretera, donde
había unas cuantas tiendas de souvenirs estratégicamente situadas, en esta
ocasión para ver el Gran Lago Salado de Chott el Djerid. A los 10 minutos ya estábamos de
vuelta en el autocar. Continuó nuestro recorrido hasta llegar a Matmata. En su día, en esta zona habían rodado las escenas de desierto de la película
La Guerra de
las Galaxias y se podía visitar un poblado troglodita, obviamente preparado para el turista,
en el que alguno de los habitantes te enseñaba su vivienda y podías
comprobar in situ su forma de vida y hacer alguna fotografía. (La
narración puede parecer rápida pero es que el viaje lo era).
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Tras nuestro
contacto con el mundo tunecino de Matmata y una breve, por
supuesto, parada para comer en un lamentable restaurante, continuamos viaje
hasta nuestro destino final del día, el hotel de cuatro estrellas (menos
mal) donde pasaríamos la
noche en Las Puertas del Desierto. Allí teníamos contratada lo que puede denominarse
"la estrella de la corona" en viajes turísticos a la zona: un fabuloso paseo en camello por el
desierto, con chilaba y turbante incluidos en el precio. Así pues, como
unos turistas más, en definitiva eso es lo que éramos en esos momentos, nos
pertrechamos con nuestras chilabas y turbantes, elegimos un famélico camello
y, formando parte de una expedición perfectamente organizada, durante un par
de
horas nos sentimos como los beduinos recorriendo el desierto a lomos de
estos afables animales. |
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Una vez
regresamos al hotel, que por supuesto nos pareció un palacio comparado con
el lamentable "Mamounia de Kelibia", disfrutamos
de una relajante ducha en el limpio baño de la habitación, de una aceptable
cena y de una excelente sobremesa en el pub del hotel
fumando unas "chichas" y tomando unos licores de dátil.
A la mañana siguiente, una vez desayunamos, continuamos nuestro veloz
tour. En primer lugar nos dirigimos en nuestro autocar hasta una
zona montañosa en la frontera con Argelia donde disfrutamos de unos
admirables paisajes. Hicimos una breve parada para comer en otro nada
recomendable restaurante y continuó nuestro periplo hasta la localidad de Tozeur, donde se
encuentra el segundo palmeral más grande de Túnez, con cerca de doscientas
mil palmeras en una superficie de más de 10 km2. Allí,
disfrutamos de un recorrido en carruajes bastante más cómodos que nuestro
autocar y nos hicieron una demostración, por supuesto muy turística, de
cómo se recolectan los dátiles. |
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Unas horas más
de "agónico viaje" en el destartalado autocar daban por finalizado nuestro
tour, no sin antes tener una monumental bronca con el guía porque tuvo el
cinismo de solicitarnos una generosa propina basándose en que "ese
recorrido, de 1.200 km. en tan poco tiempo, se realizaba habitualmente con
dos conductores y en este caso se había realizado, con un gran esfuerzo por
supuesto, sólo con uno..." Dejando a un lado la legalidad (en España es
imposible que a una persona dedicada al transporte de viajeros le permitan
conducir tantas horas), en el momento de solicitar la propina pareció no
acordarse de nuestras constantes quejas por los asientos rotos y el aire
acondicionado averiado que convirtieron nuestro viaje en un pequeño
calvario. |
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El
"lamentable tour" fue la gota que colmó el vaso de nuestra paciencia y
el fin de nuestra estancia con nuestros conocidos. A la mañana
siguiente, organizamos todo para irnos de Kelibia y pasar en la capital los tres días
que nos quedaban de vacaciones en Túnez, donde aprovecharíamos para
finalizar el viaje con el mejor sabor de boca posible visitando las
famosas localidades de Cartago y Sidi Bou Saïd, por nuestra
cuenta. |
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Nosotros
mismos buscamos, con la ayuda de una agencia local (ya no nos
fiábamos de nuestros conocidos), un hotel céntrico en la capital y negociamos
el traslado. A la mañana siguiente, fuimos recogidos y trasladados hasta un
céntrico
hotel situado en Túnez, a cinco minutos andando de la Medina, donde
dormiríamos las dos noches siguientes. |
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Una vez
dejamos a buen recaudo los abundantes equipajes en nuestras respectivas
habitaciones, los cuatro nos dedicamos a ver la ciudad. Durante el
resto del día paseamos por sus calles y parques y, al estar situado tan
céntrico nuestro hotel, resultaba muy cómodo para acercarnos hasta los
pocos sitios que queríamos visitar ya que, al día siguiente,
estábamos comprometidos con Cartago y Sidi Bou Saïd. |
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Uno de nuestros
destinos durante el día fue visitar la ville nouvelle, parte muy importante
de la ciudad, erigida cuando los franceses tomaron el poder hacia finales del
siglo XIX y característica por su arquitectura colonial.
Al atardecer
decidimos acercarnos a la Medina, el núcleo histórico y cultural de la
moderna Túnez, donde pudimos ver varias mezquitas, disfrutar del verdadero
ambiente tunecino y, por su puesto, perdernos por el tradicional bazar,
lugar del que tras largas negociaciones y regateos, acabamos llevándonos
algún objeto inútil de recuerdo. |
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A la mañana siguiente negociamos
con un taxista para realizar las visitas que teníamos previstas para ese
último día de estancia en Túnez. La distancia entre las mismas,
obligaba a utilizar este medio de transporte. Nuestra primera parada fue
Cartago; allí, partiendo desde la colina de Brysa, visitamos la catedral de St.
Louis, el Museo Nacional y las termas de Antonino,
disfrutando de los restos de origen romano que allí se encuentran. |
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Nuestro punto y final del viaje,
en cuanto a visitas se refiere, fue Sidi Bou Saïd. Situado en lo alto de un
acantilado aproximadamente a diez kilómetros de la capital, con una preciosa
vista sobre el golfo de Túnez, esta encantadora localidad es característica
porque las casas que pueblan sus estrechas calles mantienen una atractiva
uniformidad: todas son blancas con las puertas y ventanas de intenso color
azul. |
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Tras el largo paseo obligado por
sus calles, acabamos disfrutando de un momento de descanso frente a unos
merecidos cafés en la animada plaza principal de la localidad.
Regresamos a
nuestro hotel para adecentarnos un poco, dar la última vuelta por la Medina,
cenar tranquilamente y hacer un resumen del viaje fumando las famosas
"chichas" y bebiendo los recién descubiertos licores de dátil.
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A la mañana
siguiente, todavía no sabemos como, en un solo taxi nos trasladamos al
aeropuerto los cuatro amigos y todos los equipajes (recordemos que tres de
nosotros llevábamos equipo de buceo). El taxista nos dijo que vendría con un
coche familiar (tipo "caraván") y apareció con su coche normal, pero
cualquiera le decía que no cabían las cosas y que buscásemos otro taxi...
Entró todo e incluso sobraba hueco para respirar. |
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CONCLUSIÓN |
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Por desgracia
no podemos ser objetivos a la hora de calificar este destino. Las especiales
circunstancias acaecidas durante el viaje impidieron que nos lleváramos una
imagen mínimamente imparcial para poder calificarlo.
Quizá como
destino de turismo histórico pueda merecer la pena e incluso de turismo
de sol y playa, en zonas como Hammamet preparadas para esos menesteres. Pero
nunca recomendaríamos Túnez como destino de buceo. La infraestructura para
la práctica del submarinismo es bastante escasa y la calidad de los fondos
no invita a realizar un viaje allí expresamente de buceo. Es cierto que se
puede bucear, pero también se puede bucear en infinidad de sitios dentro
de nuestro querido mediterráneo que no tienen nada que envidiar a Túnez y
que resultan bastante más económicos... |
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FICHA TECNICA: TUNEZ |
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NOTA
ACLARATORIA |
Los datos que vamos a facilitar
en este apartado no son muy significativos ya que nuestra experiencia de
buceo en Túnez por desgracia tampoco lo ha sido. |
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CRUCEROS |
No tenemos referencias de que
existan en la zona. |
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INMERSIONES AL
DÍA |
2, imaginamos que se podrán
realizar nocturnas pero es un dato que no podemos confirmar. |
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DOCUMENTACIÓN |
Pasaporte en vigor con validez de seis meses. Licencia y seguro de buceo |
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VISADOS |
No es necesario para estancias inferiores a 90 días. |
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TASAS |
No. |
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ALOJAMIENTO |
Túnez es un país muy turístico,
en la mayoría de las grandes poblaciones encontraremos alojamientos de todo
tipo de categorías. |
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MONEDA |
Dinar
Tunecino. Aceptan dólares, euros, VISA, American Express, Mastercard y, a día
de hoy, existen cajeros automáticos en todas las poblaciones medianamente
importantes. Todos los bancos cambian dinero, así como la mayoría de los
hoteles a partir de 3 estrellas. los cheques de viaje son aceptados por
todos los bancos y los establecimientos autorizados. Conviene informarse del
horario de los bancos. NORMAS PARA DIVISAS: la importación de divisa es
ilimitada. No obstante si el contravalor sobrepasa los 1000 dinares
tunecinos (1 US $ = 0,01 D.T.; 1000 ptas = 7,30 DT) es necesario declararlo
a la llegada para poder reconvertir el excedente de dinares en divisas a la
salida del país. Se deben guardar los recibos de los cambios efectuados.
Está prohibida la exportación de dinares tunecinos cualquiera que sea la
cantidad. |
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DIFERENCIA
HORARIA |
1 hora más que
en España. |
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IDIOMA |
El idioma oficial es el árabe aunque en las
principales ciudades uno puede entenderse en francés y también en inglés.
Si lo que se trata es de que te vendan algo,
cualquier idioma, incluso el de los gestos, será valido. |
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CENTRO DE
BUCEO |
No podemos dar
el nombre de los dos con los que buceamos ya que uno de ellos no llegó a
funcionar (el de nuestro conocido) y con el que buceamos... preferimos no
saberlo. De todas formas para obtener algo de información sobre el buceo en
la zona se puede consultar la página web de este centro de buceo de Hammamet: www.odyseadiving.com
Como zonas de buceo podemos tener en cuenta Tabarka, Monastir y el Puerto
Kantaoui. |
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TEMPORADA
ÓPTIMA |
Prácticamente coincide con la
temporada de buceo de España. Desde marzo a octubre quizá sea la mejor
época. |
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TEMPERATURA
DEL AGUA |
17 - 27ºC dependiendo de la época del año. |
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CLIMA |
Muy caluroso y muy húmedo. |
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GASTRONOMÍA |
Como en los países de la zona, para el turista europea quizá sea demasiado
especiada. De todas formas en los hoteles y resort la comida suele ser
bastante europea. |
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TRAJE DE
NEOPRENO |
Mono de 3mm. en verano. 5 - 7 mm. en invierno (aunque en este aspecto todo
depende de lo friolero/a que seas). |
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FAUNA |
No es muy
abundante. |
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GRANDES
ANIMALES |
Salvo algún
mero de dimensiones llamativas, no tuvimos la suerte de ver ninguno. |
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FAUNA NOCTURNA |
No tenemos
datos. |
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PARED |
No tenemos
datos. |
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PECIOS |
Si, podemos
encontrar varios pecios de la Segunda Guerra Mundial. |
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VISIBILIDAD |
Variable. Dependiendo de la época del año y del punto de inmersión entre 5-25 m. |
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CORRIENTES |
No tenemos
datos. |
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EXPERIENCIA
NECESARIA |
No es un
destino con inmersiones especialmente complicadas.
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ELECTRICIDAD |
220v/50Hz. |
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SANIDAD,
VACUNAS |
No son
obligatorias vacunas. |
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COMO IR, COMO
LLEGAR |
Se vuela con
las líneas aéreas de Túnez desde Madrid o Barcelona hasta Túnez (capital). |
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CÁMARA
HIPERBÁRICA |
En la Estación
Naval de Bizerta. |
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FOTOGRAFÍA |
En Túnez se
pueden comprar carretes e incluso tarjetas de memoria para cámaras
digitales, aunque siempre es recomendable llevarlos desde España. |
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COMPRAS |
Artesanía
local, camisetas, chilabas, artesanía en cuero souvenirs con reproducciones
de sus monumentos.... Les encanta regatear hasta límites insospechados
(recomendable no pagar nunca más del 10%-20% de lo que marque el precio de
salida). |
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EXTENSIONES
TERRESTRES |
Como
extensiones dispone de interesantes lugares para visitar como Cartago,
Túnez,
Sidi Bou Saïd, Matmata, Susa,
Tozeur, el antiguo coliseo de El-Jem, Las ruinas romanas de Dougga y la isla
de Yerba. |
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